Los analistas de JPMorgan observan que Bitcoin todavía enfrenta una cobertura más intensa y un posicionamiento más escéptico que el oro, una situación que podría convertirse en apoyo para BTC si disminuyen las apuestas defensivas.
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- Los ETF de oro recuperaron todas las salidas registradas a comienzos de 2026, mientras los ETF de Bitcoin recuperaron cerca de la mitad.
- El interés en corto sobre IBIT permanece cerca de su máximo anual, en contraste con el nivel inferior al promedio histórico observado en GLD.
- JPMorgan estima que una reducción de la demanda de cobertura podría dar a Bitcoin más soporte relativo frente al oro.
Bitcoin podría recibir más respaldo que el oro si los inversores reducen sus coberturas vinculadas a los fondos cotizados en bolsa, según el análisis de estrategas de JPMorgan. El informe, elaborado por analistas dirigidos por Nikolaos Panigirtzoglou y citado por The Block, compara las entradas de capital, las posiciones de futuros y las apuestas defensivas que rodean a ambos activos.
La lectura del banco no plantea que Bitcoin haya superado al oro en demanda reciente, sino que identifica una posible asimetría en el posicionamiento del mercado. Mientras los inversionistas mantienen una actitud más cautelosa frente a BTC, una eventual disminución de las coberturas podría reducir la presión vendedora o favorecer nuevas compras relativas, especialmente si mejora el flujo de noticias para el sector.
Los ETF recuperan capital a ritmos distintos
Los fondos cotizados de Bitcoin y oro registraron entradas de capital después de la reunión de la Reserva Federal celebrada a finales de julio, un momento en el que volvió a ganar fuerza la estrategia conocida como debasement trade. Esta operación busca exposición a activos que algunos inversores consideran capaces de preservar valor cuando aumentan las preocupaciones sobre el deterioro del poder adquisitivo de las monedas o sobre la expansión monetaria.
Sin embargo, los analistas señalaron que esa operativa perdió impulso durante la última semana. El debilitamiento coincidió con un aumento de los rendimientos de los bonos ajustados por inflación y con la imposibilidad del Senado de avanzar con la Clarity Act. Estos factores pudieron enfriar parte del entusiasmo que había acompañado a los flujos hacia ambos mercados, aunque la coincidencia temporal no demuestra por sí sola una relación causal.
El Senado estadounidense no logró avanzar con la Clarity Act en una votación celebrada el 15 de septiembre, ya que el proyecto no alcanzó los 60 votos necesarios para superar el umbral habitual de avance legislativo, según Reuters. El resultado añadió incertidumbre regulatoria en torno al mercado de criptomonedas, pero no permite atribuirle por sí solo los movimientos de Bitcoin o de sus ETF.
La recuperación de la demanda tampoco ha sido uniforme. Los ETF de oro ya recuperaron todas las salidas que habían registrado a comienzos de 2026, mientras que los ETF de Bitcoin solo han recuperado aproximadamente la mitad de los retiros observados en ese mismo periodo, una diferencia que muestra el mayor grado de confianza que todavía conserva el metal entre ciertos participantes institucionales.
En el caso de Bitcoin, JPMorgan observó además una disminución de la demanda de ETF durante los últimos días. Para los estrategas, ese retroceso no elimina la posibilidad de una recuperación, sino que deja más espacio para que los flujos mejoren si el entorno informativo se vuelve favorable, aunque el banco no presentó una meta de precio ni aseguró que ese escenario vaya a materializarse.
El posicionamiento institucional marca la diferencia
Las posiciones en futuros de oro y Bitcoin continúan en niveles elevados, según el análisis, lo que sugiere que los inversores institucionales todavía respaldan la exposición a ambos activos. No obstante, la comparación cambia cuando se observa el interés en corto de los ETF y la actividad de opciones, dos indicadores que permiten evaluar cuánto riesgo defensivo mantienen los operadores alrededor de cada producto.
El interés en corto del iShares Bitcoin Trust de BlackRock, conocido por su ticker IBIT, permanece cerca de su nivel más alto del año. En contraste, el interés en corto del SPDR Gold Shares, identificado como GLD, se encuentra por debajo de su promedio histórico, una divergencia que apunta a una percepción de riesgo más elevada en torno al fondo vinculado con Bitcoin.
El interés en corto representa posiciones que pueden beneficiarse de una caída del precio del activo o que sirven para reducir la exposición direccional de una cartera. Por eso, una cifra elevada no necesariamente equivale a una apuesta abiertamente bajista, pero sí muestra que existe una mayor necesidad de protección o una convicción más limitada que en el caso del oro.
Los analistas describieron este contraste como evidencia de que Bitcoin todavía enfrenta un contexto general de posicionamiento más escéptico. A su juicio, la explicación podría estar en una demanda de cobertura más alta, incluso después de las entradas recientes en los ETF y de la acumulación de posiciones en futuros, mientras que el oro parece contar con una base defensiva menos intensa.
La cobertura podría convertirse en soporte
Otra diferencia aparece en la relación entre el interés abierto de opciones put y call, una métrica utilizada para observar el equilibrio entre contratos que protegen frente a caídas y aquellos que capturan movimientos alcistas. La ratio es más alta para IBIT que para GLD, lo que los estrategas interpretan como una señal adicional de que los operadores mantienen una cobertura más significativa alrededor de Bitcoin.
En términos de mercado, una cobertura elevada puede limitar el avance inmediato de un activo porque refleja cautela y puede acompañar estrategias que reducen el riesgo. Pero si esa protección comienza a retirarse, los inversores podrían necesitar menos posiciones compensatorias y el flujo de capital podría favorecer al activo que previamente había concentrado más apuestas defensivas.
Sobre esa base, JPMorgan sostuvo que el mayor interés en corto de IBIT frente a GLD podría crear más soporte para Bitcoin en relación con el oro si la demanda de cobertura disminuye. La conclusión está condicionada a un cambio en el posicionamiento y no constituye una predicción absoluta, porque los mismos analistas reconocieron que otros factores también influirán en la trayectoria futura de ambos activos.
El comportamiento de los ETF seguirá siendo una referencia central para evaluar si esa hipótesis comienza a cumplirse. Una recuperación sostenida de las entradas hacia los productos de Bitcoin, acompañada por una reducción del interés en corto y de la ratio put-to-call, ofrecería una señal más clara de que la cautela institucional está retrocediendo y de que el mercado empieza a valorar a BTC con menor protección defensiva.
Qué significa la comparación para los inversores
La comparación entre Bitcoin y oro no implica que ambos activos respondan exactamente a los mismos factores ni que tengan el mismo historial dentro de las carteras institucionales. El oro cuenta con una trayectoria más extensa como reserva de valor y activo defensivo, mientras que Bitcoin suele enfrentar debates regulatorios, episodios de volatilidad más pronunciados y una sensibilidad mayor al apetito por el riesgo.
Precisamente por esas diferencias, el posicionamiento en ETF puede ofrecer información complementaria a la observación de los precios. Las entradas de capital muestran demanda efectiva, pero el interés en corto y las opciones revelan cuánto temor conservan los operadores, de modo que una mejora en los flujos no siempre significa que el mercado haya abandonado sus coberturas.
El informe también sugiere que el debilitamiento reciente del debasement trade puede modificar temporalmente la relación entre ambos activos. Los mayores rendimientos reales de los bonos pueden restar atractivo a las posiciones defensivas, mientras que la falta de avances legislativos, como ocurrió con la Clarity Act en el Senado, puede añadir incertidumbre específica sobre el entorno de Bitcoin.
Para los participantes del mercado, la señal más relevante será si esa incertidumbre se traduce en nuevas salidas o si, por el contrario, las coberturas empiezan a desmontarse antes de que desaparezca el interés institucional. JPMorgan no presentó una recomendación de inversión ni descartó riesgos para BTC, pero sí planteó que el escepticismo concentrado en IBIT podría transformarse en una fuente de apoyo relativo frente al oro.
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