Por Hannah Pérez  

La cultura de Bitcoin lo tiene todo para ser una religión: santos, feriados, un profeta, un texto sagrado y hasta un juicio final. ¿Será que la criptomoneda es una nueva forma de dogma para el mundo cibernético?

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¿Podría Bitcoin ser una religión? Para algunos sin duda lo es. Y por más divertido o alocado que pueda sonar, existen muchos argumentos que parecen respaldar esta visión.

De hecho, toda la cultura en torno a Bitcoin goza de las características de una religión: desde un sistema de creencias morales, hasta la existencia de un profeta. En un artículo de Bloomberg publicado a inicios de año, Joe Weisenthal observó cómo algunos elementos de la cultura de Bitcoin se asemejan a una creencia religiosa. Más recientemente, un artículo de Cointelegraph desarrolló más al respecto.

Bien sea como una broma o en forma de reproche, no son pocos los que en el pasado han trazado comparaciones entre Bitcoin y la devoción religiosa. Este año, dos medios de noticia lo encontraron bastante obvio. En el contexto de la conferencia Bitcoin en Miami, el New York Times tituló: “Miles descienden a Miami para glorificar a Bitcoin“. Mientras, el medio de noticias Paradox describió la participación al evento cómo una “legión de más de diez mil devotos creyentes“. 

La idea de fondo no es banal, y puede sostenerse fácilmente en la noción que tienen muchos de los defensores del potencial de Bitcoin para transformar la sociedad y cambiar la forma de entender y utilizar el dinero. Esto sin duda va mucho más allá del uso de las criptomonedas como un activo de cambio o de reserva de valor. En cambio, parece subyacer un fundamento moral. 

Satoshi, “nuestro salvador”

Veámoslo de cerca: Bitcoin tiene un misterioso creador (o creadores), Satoshi Nakamoto, de quien se sabe muy poco, pero se dice mucho. La escasa información sobre el fundador ha motivado la proliferación de teorías e historias, algunas un tanto míticas. También tiene un texto sagrado, el white paper. Entregado por Nakamoto a sus discípulos, este documento contiene todos los fundamentos de la moneda digital y representaría las bases de la religión. 

Asimismo, la comunidad en torno a Bitcoin cuenta con sus propios festivos. Por ejemplo, el Halving (reducción de la recompensa de bloque), que ocurre aproximadamente cada cuatro años, y el Bitcoin Pizza Day, para celebrar el primer uso de la moneda como mecanismo de pago en el mundo real, son algunos.

El movimiento también tiene a su propio santo: Hal Finney, quien aportó a la creación de Bitcoin y fue el primero en correr la red. Finney falleció en 2014, coincidiendo curiosamente con la desaparición de Nakamoto en los chats de Bitcointalk, pero podría volver a la vida algún día, ya que fue congelado criogénicamente.

Además, Bitcoin cuenta con su propia terminología, dichos, fábulas y demás. Piénsese por ejemplo en frases como “HODL“, “Tus llaves, tu dinero“, “A la luna“. En su artículo, Weisenthal advirtió todas estas ingeniosas similitudes y concluye que Bitcoin se trata de una religión, “la primera verdadera religión del siglo 21”, a su parecer.

Profetas, apóstoles, fiestas, costumbres dietéticas, textos sagrados, cismas, dichos y más. Bitcoin no es como una religión. Esto es exactamente lo que es una religión. 

El periodista continúa señalando elementos curiosos, como el hecho de que el primer bloque de Bitcoin se llamó el bloqueGénesis. O el hecho de que Nakamoto parece haber sido abnegado y benevolente, habiendo abandonado este mundo antes de vender una sola moneda.

El juicio final o la muerte del fiat

El sistema de creencia también cuenta con la clásica dicotomía cristiana de lo sagrado (la criptomoneda), y lo mundano (el dinero fiat). En esta separación, los banqueros representan el mal: la impresión de dinero, inflación, centralización, transacciones sin censura. Mientras los bitcoiners representan el bien. Ellos no respaldan a Bitcoin por su retorno de inversión, sino por su compromiso con la descentralización. 

Los devotos demuestran su fe en rituales conocidos dentro de la comunidad como “comprando en la bajada“, o haciendo “hodl (mantener la criptomoneda a largo plazo). También están los no creyentes (noconiners), los ortodoxos (maximalistas de Bitcoin) y los falsos predicadores (los shitcoiners o aquellos que promueven criptomonedas fraudulentas). 

Incluso, en toda esta comparativa, Crypto Twitter podría ser concebido como el templo religioso, tal como señaló Cointelegraph, en donde los predicadores van a advertir al rebaño que no sigan scams. O donde los devotos comparten su euforia durante las subidas de precio o se afincan en transmitir su fe a largo plazo cuando los precios se derrumban. 

Así como en varios sistemas religiosos, la mitología de Bitcoin parece contar incluso con su propio “Día del Juicio Final“: marcado por la muerte del dinero fiduciario. Hass McCook, quien considera a Bitcoin como su religión -literalmente-, describió en una entrada de blog que la idea postapocalíptica de los entusiastas en torno al colapso del sistema financiero tradicional podría entenderse como una suerte de juicio final.

McCook, quien también trazó varios paralelismos entre la religión y Bitcoin, bautizó el evento como el “Día del Juicio Económico“. Caracterizado por la idea de muerte, este juicio será definitivo para el colapso de la civilización tal y como la conocemos y conducirá al fenómeno de “hiperbitcoinización“, cuando finalmente todas las transacciones mundiales se realicen en cripto. Como la metáfora sugiere, solo los bitcoiners podrán salvarse.

Un principio de la fe de Bitcoin es creer en este Día y la necesidad de prepararse bien para él.

Descentralización: un fundamento moral

Es curioso pensar que una tecnología pueda conllevar tanto fanatismo, pero Bitcoin no es solo una esperanza vacía. Tiene un claro sistema de creencias en donde la descentralización es tratada como cuestión moral. Y varios también han podido coincidir en este punto. Entre ellos, McCook, quien señala que si bien hay bitcoiners que simplemente consideran a Bitcoin como una forma novedosa para ganar dinero, otros lo ven más como una cruzada justa. 

Lo cierto es que ellos adoptaron Bitcoin para protestar contra lo que consideraban la corrupción del Estado y de las autoridades bancarias centrales y su manipulación de las monedas y la oferta monetaria. Bitcoin corrige ese “mal” y se convierte así en una suerte de principio moral de tintes libertarios.

De hecho, si se sigue la idea de que el mayor mal de la sociedad es el Estado y los bancos centrales, entonces Bitcoin puede ser entendido fácilmente como una solución última para toda forma de corrupción centralizada. Convencido, McCook sostiene en este sentido que todos los activistas serios deberían mantener Bitcoin

Porque la causa fundamental de todos nuestros problemas es básicamente la impresión de dinero y la mala asignación de capital como resultado de eso. Entonces, la única forma en que se van a salvar las ballenas, o se van a salvar los árboles, o se van a salvar los niños, es si simplemente detenemos la degeneración.

¿Religión, ideología o la necesidad de creer en algo inmutable? 

Claro que no todos estarán de acuerdo con que el movimiento de Bitcoin puede ser caracterizado como una religión. Mucho menos como una secta religiosa, como algunos parecen sugerir. Uno de ellos es el cineasta y criptoentusiasta, Kirby Ferguson, quien cree que verlo como religión es quizás llevarlo demasiado lejos. 

En todo caso, sugiere que se asemeja más a una ideología, aunque señala que a veces también definir los límites entre ideología y religión resulta difícil en este contexto. Las definiciones no parecen ayudar mucho con la tarea. En su primera acepción, la RAE define religión como un “conjunto de creencias“. Mientras, define el término ideología como “conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona“.

Torkel Brekke, profesor de estudios religiosos en la Universidad Metropolitana de Oslo, coincidió en que Bitcoin tiene “aspectos ideológicos” pero también de tipo religioso. Por su parte, el CEO de Kryptonio, Ilias Louis Hatzis, se apoyó en la teoría del sociólogo Émile Durkheim para deducir que la cultura Bitcoin bebe de ambas esferas. Él destacó en una entrada de blog:

Bitcoin es en gran medida un movimiento religioso e ideológico. En casi todos los aspectos, se ajusta a la definición de Durkheim. Hay varios objetos sagrados, incluido el propio Bitcoin.

Ante esta disyuntiva, otro grupo ha sacado a relucir una cuestión quizás más primaria y es que el fanatismo actual por Bitcoin puede simplemente responder a un deseo natural del ser humano de creer en algo superior. Más allá de la idea de una divinidad, existe la posibilidad de que las nuevas generaciones -alérgicas al dogmatismo religioso- estén buscando una idea en la cual creer que se adapte con las nuevas formas de vida digital. ¿Por qué no Bitcoin, que además de ser inmutable, es símbolo de rebelión y riqueza?

La primera religión digital

En un momento en el que los memes representan nuestro koiné (lenguaje común), los objetos digitales se venden como costosas piezas de arte y la vida digital se convierte en nuestra forma primordial de existencia, no sorprende que Bitcoin, cuyo origen se halla en los confines del ciberespacio, se convierta hoy en ese sustrato que permita moldear un sistema alternativo de creencia.

Tenemos que verlo desde el aspecto de los próximos 100 años: todas las formas espirituales se extinguirán y la gente se fusionará cada vez más con el mundo digital. Cuando lo ves desde esa perspectiva, necesitas tener una religión que se ajuste a esa realidad. Necesitas tener una religión digital“, comentó Jonny Qi, director de narrativa de Qi Capital, al medio Cointelegraph.

Todos estos elementos están en su lugar para construir la primera religión digital básicamente mundial.

 

Artículo versionado de Hannah Estefanía Pérez / DiarioBitcoin

Imagen de Unsplash editada en Canva