La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán amenaza con fracturar el consenso político de los BRICS, mientras India intenta concentrar la cumbre de Nueva Delhi en comercio, pagos digitales y cooperación económica.
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- India llega a la presidencia de los BRICS con una agenda centrada en desarrollo, resiliencia e innovación, pero sus vínculos con Israel generan incomodidad.
- Los ataques iraníes contra Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita profundizaron las divisiones internas del bloque y dificultaron una respuesta común.
- La propuesta BRICS Pay y una posible conexión entre monedas digitales de bancos centrales estarán entre las iniciativas financieras más relevantes de la cumbre.
🌐⚠️ Tensiones ponen a prueba la unidad de los BRICS
La guerra entre EE. UU., Israel e Irán complica una respuesta común.
India impulsa BRICS Pay, CBDC y la Estrategia Económica 2030.
EAU suspendió comercio y transacciones financieras con Irán. pic.twitter.com/A20Dvjdss1
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 10, 2026
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ocupará un lugar incómodo en la cumbre de los BRICS que se celebrará en Nueva Delhi los días 12 y 13 de septiembre, aunque los anfitriones intenten mantener el foco en la economía global. India, que asumió la presidencia rotatoria del grupo en enero, debe construir acuerdos entre países que enfrentan la crisis desde posiciones cada vez más alejadas, justo cuando las hostilidades aumentan la incertidumbre sobre el comercio, los pagos y las cadenas de suministro.
El desafío para el primer ministro Narendra Modi consiste en evitar que la reunión se convierta en un escenario de confrontación geopolítica y, al mismo tiempo, preservar iniciativas que requieren coordinación entre los miembros. Según un análisis publicado por Responsible Statecraft, las tensiones son mayores que las registradas en la cumbre anterior de Brasil, realizada después de la Guerra de los 12 Días contra Irán.
Una presidencia india bajo presión
India fue uno de los cinco miembros originales de los BRICS, junto con Brasil, Rusia, China y Sudáfrica, y ahora debe administrar un grupo ampliado con intereses económicos y militares divergentes. Irán ingresó al bloque en 2024, mientras que Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita también forman parte de la organización, lo que hace que la guerra actual no sea un asunto externo para varios gobiernos participantes.
En la cumbre celebrada el año pasado en Brasil, los líderes condenaron los ataques militares contra Irán desde el 13 de junio de 2025 y los describieron como una violación del derecho internacional. También reclamaron un alto el fuego inmediato, permanente e incondicional, además de la retirada completa de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza, una posición que refleja un nivel de coincidencia difícil de repetir en 2026.
La relación de India con Israel añade una dificultad específica a la labor diplomática de Nueva Delhi. Modi visitó al primer ministro Benjamin Netanyahu pocos días antes de los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán en febrero de 2026, una señal que, según el análisis citado, confirmó el estrechamiento de los vínculos entre ambos países mientras el conflicto se extendía por Medio Oriente.
Por esa razón, varios integrantes del bloque observan con incomodidad que India presida la reunión durante una crisis que ha deteriorado las relaciones de otros miembros con Tel Aviv. La posición india no elimina su defensa de la multipolaridad, la soberanía económica y el Sur Global, pero obliga a Modi a demostrar que puede separar esos objetivos de las alianzas estratégicas de su gobierno.
Irán divide al bloque
La incorporación de Irán convirtió a los BRICS en un espacio todavía más expuesto a los efectos directos de la guerra regional. Teherán atacó infraestructura y bases estadounidenses ubicadas en territorios de países vecinos, incluidos Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, lo que transformó a dos miembros del grupo en afectados y potenciales adversarios dentro de la misma organización.
El International Institute for Strategic Studies señaló que Emiratos Árabes Unidos recibió más proyectiles iraníes que los demás Estados del Consejo de Cooperación del Golfo combinados. El organismo también indicó que el país sufrió, con diferencia, el daño más amplio y variado dentro de ese grupo, una evaluación que ayuda a explicar la dureza de la respuesta emiratí.
Emiratos Árabes Unidos anunció un embargo comercial indefinido contra Irán y comunicó que suspendía hasta nuevo aviso todo el comercio, los intercambios comerciales y las transacciones financieras con Teherán. La medida introduce una contradicción directa en cualquier debate sobre integración económica de los BRICS, porque uno de sus miembros decidió cortar precisamente los flujos que el bloque busca facilitar.
Las diferencias también aparecieron en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de los BRICS celebrada en mayo. El documento de conclusiones fue más débil que el del año anterior y pidió seguir apoyando al pueblo palestino en su búsqueda de independencia y soberanía, pero los ministros no lograron emitir un comunicado unificado que respaldara las acusaciones iraníes contra Estados Unidos e Israel.
La agenda económica como salida
Ante la falta de consenso sobre la guerra, India ha intentado orientar la cumbre hacia reformas institucionales, coordinación y desarrollo. Asia One describió esa estrategia como un esfuerzo para mantener el bloque concentrado en la cooperación, en lugar de permitir que la rivalidad geopolítica domine cada decisión, una prioridad que puede facilitar acuerdos limitados entre gobiernos enfrentados.
El sitio oficial de los BRICS para 2026 presenta el objetivo de Nueva Delhi como una redefinición del grupo bajo el concepto de construir resiliencia e innovación para la cooperación y la sostenibilidad. El logotipo de la presidencia, denominado «Namaste», busca representar la fuerza colectiva y la unidad mediante pétalos cuyos colores simbolizan a los países miembros.
Un ejemplo concreto de coordinación ocurrió durante la Reunión de Ministros de Comercio de los BRICS en Jaipur, celebrada en agosto. Los ministros concluyeron el trabajo sobre la Estrategia de los BRICS para la Asociación Económica 2030, un plan que debe recibir el respaldo formal de los líderes y que incluye comercio, inversión, economía digital y desarrollo sostenible.
La aprobación de esa estrategia permitiría a India presentar resultados económicos incluso si la declaración política final evita mencionar de forma directa la guerra con Irán. Sin embargo, el avance dependerá de que los miembros acepten cooperar en áreas prácticas mientras mantienen posiciones incompatibles sobre seguridad regional, sanciones y relaciones con Estados Unidos.
Pagos digitales, CBDC y presión de Washington
La propuesta BRICS Pay concentrará buena parte de la atención porque las guerras en Ucrania e Irán han expuesto los riesgos que enfrentan los pagos internacionales y las cadenas de suministro. El proyecto de plataforma de liquidación transfronteriza, cuyo lanzamiento fue anunciado para 2026, pretende complementar a SWIFT, no sustituirlo, y reducir la dependencia del dólar mediante la integración de sistemas nacionales.
El proyecto pretende conectar, entre otros mecanismos, el CIPS de China, el UPI de India, el Pix de Brasil y el SPFS de Rusia. Esa arquitectura no elimina las diferencias regulatorias ni garantiza una moneda común, pero sí ofrece a los miembros una vía para explorar pagos con menor exposición a sanciones y a los canales financieros dominados por Estados Unidos.
Reuters informó que el Banco de la Reserva de India recomendó al gobierno incluir en la agenda de la cumbre una propuesta para conectar monedas digitales de bancos centrales. Si los líderes la adoptan, los BRICS avanzarían por primera vez hacia una vinculación entre las CBDC de sus miembros, aunque la fuente no detalla un calendario de implementación ni un diseño técnico definitivo.
Las iniciativas financieras enfrentan una respuesta hostil desde Washington. Donald Trump escribió en Truth Social en julio que cualquier país alineado con las políticas antiestadounidenses de los BRICS recibiría un arancel adicional del 10% y añadió que no habría excepciones, mientras que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, intensificó la presión con la denominada «Operación Paria Económico» contra Irán y sus socios comerciales.
El papel de China, Rusia e Irán
El plan de sanciones estadounidense busca aumentar la presión económica sobre Irán y advertir a los países que continúen haciendo negocios con Teherán que podrían perder acceso al sistema financiero estadounidense. Esa política muestra que Washington considera los vínculos comerciales y financieros una herramienta central de la estrategia contra Irán, incluso cuando la campaña militar no alcanza sus objetivos declarados.
En lugar de aislar completamente a Teherán, la guerra fortaleció algunos de sus lazos con China y Rusia, que siguen proporcionando apoyo económico y político a la resistencia iraní frente a la presión estadounidense. Ambos gobiernos respaldan ahora una participación más destacada de Irán en las instituciones de los BRICS durante la cumbre de Nueva Delhi.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian asistirá a la reunión, mientras que Abdolnasser Hemmati, gobernador del Banco Central de Irán, indicó que su país buscaría ingresar al Banco de los BRICS. La propuesta añade una dimensión institucional a la disputa, porque Teherán no solo pretende apoyo político, sino también mayor acceso a los mecanismos financieros vinculados al bloque.
India deberá equilibrar esa solicitud con la necesidad de tranquilizar a sus socios y evitar que los BRICS sean descritos como una alianza abiertamente antioccidental. La salida más probable, según el análisis de Responsible Statecraft, consiste en proteger la cooperación económica, limitar las declaraciones sobre la guerra y defender estructuras alternativas para el crecimiento, la innovación, la sostenibilidad y la gobernanza global.
El resultado de la cumbre dependerá menos de una gran declaración política que de la capacidad de Nueva Delhi para conservar acuerdos funcionales entre países enfrentados. Si India logra que la Estrategia de Asociación Económica 2030, la propuesta BRICS Pay y la discusión sobre CBDC avancen, podrá presentar la reunión como una victoria de la cooperación aun bajo una presión militar y financiera extraordinaria.
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