India quiere convertir la interoperabilidad de las monedas digitales de los bancos centrales en una prioridad de los BRICS, pero las tensiones con China, los conflictos internos del bloque y las amenazas arancelarias de Donald Trump podrían limitar el alcance de la iniciativa.
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- India presentará en septiembre una propuesta para conectar la e-rupia con el yuan digital, el rublo digital y Drex.
- Nueva Delhi busca acuerdos bilaterales y evita plantear una supermoneda o una red unificada de los BRICS.
- La rivalidad entre India y China, las tensiones entre Irán y los EAU y la presión de Washington complican el plan.
🌐 India propone conectar las CBDC de los BRICS
🇮🇳 E-rupia, yuan digital, rublo digital y Drex facilitarían pagos en monedas locales.
🤝 Nueva Delhi prioriza acuerdos bilaterales.
🇺🇸 Trump amenaza con aranceles del 100% por medidas contra el dólar. pic.twitter.com/hZq861xm3K
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 10, 2026
India quiere transformar la forma en que los países de los BRICS realizan pagos entre sí mediante una propuesta para conectar sus monedas digitales de bancos centrales.
Como presidente del bloque en 2026, Nueva Delhi llevará la iniciativa a la cumbre de líderes prevista para los días 12 y 13 de septiembre en la capital india, en un momento marcado por tensiones geopolíticas y amenazas arancelarias de Estados Unidos.
La idea busca que la e-rupia de India, el yuan digital de China, el rublo digital de Rusia y Drex de Brasil puedan comunicarse directamente para facilitar liquidaciones comerciales y pagos turísticos en monedas locales. La propuesta no plantea crear una moneda común de los BRICS, sino establecer conexiones de infraestructura que reduzcan la necesidad de utilizar el dólar como intermediario.
Una propuesta de interoperabilidad, no una supermoneda
El Reserve Bank of India impulsó la propuesta a comienzos de 2026, con el objetivo de convertir la interoperabilidad entre sistemas nacionales en una herramienta práctica para los pagos transfronterizos. CoinDesk describió la iniciativa como el primer intento formal de crear un enlace de monedas digitales entre los miembros de los BRICS. En términos operativos, el esquema permitiría que las monedas digitales de distintos bancos centrales intercambiaran instrucciones y facilitaran liquidaciones sin exigir que cada transacción pasara por una divisa de referencia externa.
La diferencia resulta importante porque India no está planteando una moneda digital conjunta de los BRICS ni una plataforma única para todo el bloque. Las autoridades de Nueva Delhi han preferido describir la iniciativa como una mejora de infraestructura financiera, un encuadre que reduce su carga política y evita presentarla como una ofensiva directa contra el dominio internacional del dólar.
India también favorece vínculos bilaterales limitados en lugar de una red integral que conecte de inmediato a todos los integrantes del grupo. Un sistema común de esa magnitud podría generar comparaciones con SWIFT, el principal sistema internacional de mensajería financiera, y atraer un escrutinio más severo de Washington por sus posibles implicaciones estratégicas.
La propuesta se apoya además en una decisión previa del bloque, ya que la declaración de la cumbre de los BRICS de 2025 respaldó una mayor interoperabilidad entre los sistemas de pago de sus miembros. Nueva Delhi intenta ahora convertir ese respaldo general en una agenda concreta para la reunión de septiembre, aunque todavía no existe garantía de que los países acuerden un calendario común, estándares técnicos o mecanismos de gobernanza.
La e-rupia aporta una base operativa
El proyecto indio cuenta con un punto de apoyo doméstico: el piloto de la e-rupia comenzó en diciembre de 2022. Esa base no demuestra por sí sola que el sistema pueda operar internacionalmente, pero ofrece a Nueva Delhi experiencia práctica y una infraestructura que puede presentar como punto de partida para las conversaciones.
La conexión entre CBDC exigiría mucho más que enlazar aplicaciones o billeteras digitales, porque los bancos centrales tendrían que coordinar reglas de liquidación, estándares técnicos, controles de cumplimiento y procedimientos para resolver disputas. También deberían definir cómo se fijan los tipos de cambio entre monedas locales y qué entidad asumiría la responsabilidad cuando una operación transfronteriza presente errores o retrasos.
Los posibles beneficios abarcan el comercio y el turismo, dos áreas en las que los pagos directos podrían reducir pasos intermediarios y simplificar el uso de monedas nacionales. Sin embargo, la eficiencia técnica no elimina los riesgos políticos, especialmente cuando los países involucrados tienen prioridades monetarias distintas y no comparten una visión uniforme sobre privacidad, control estatal o supervisión de los flujos financieros.
Por esa razón, el escenario más probable no parece ser una red completa de los BRICS en el corto plazo, sino un conjunto gradual de acuerdos entre pares. La propuesta podría avanzar primero mediante corredores bilaterales, aunque cualquier acuerdo que incluya a China tendría que superar la relación particularmente compleja entre Nueva Delhi y Pekín.
Geopolítica, conflictos internos y presión de Washington
India y China comparten una frontera y mantienen una larga lista de desacuerdos, una realidad que dificulta imaginar una gobernanza plenamente conjunta para una infraestructura de pagos. Para Nueva Delhi, depender del yuan digital de Pekín dentro de un marco común implicaría un riesgo político distinto al de comerciar bienes chinos, porque tocaría directamente la arquitectura financiera y la autonomía de los sistemas nacionales.
El bloque también enfrenta tensiones entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos, dos de sus miembros, que podrían complicar la creación de reglas compartidas. Cualquier mecanismo multilateral necesitaría que todos los participantes aceptaran estándares técnicos, procedimientos de resolución de disputas y condiciones operativas, incluso cuando sus gobiernos mantengan conflictos o prioridades regionales contrapuestas.
El factor estadounidense añade otra dificultad. El presidente Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles del 100% a países del BRICS que adopten medidas para socavar al dólar, una señal de que Washington interpreta las iniciativas de pagos del bloque como un desafío estratégico y no únicamente como un esfuerzo para mejorar la eficiencia financiera.
India intenta equilibrar ambos objetivos: obtener canales de pago más neutrales respecto de una moneda específica sin provocar una respuesta estadounidense que afecte su acceso a mercados o tecnología. Ese cálculo explica el lenguaje cuidadoso de Nueva Delhi, que presenta el plan como una modernización operativa mientras evita describirlo como un proyecto de desdolarización formal.
Una prueba para el futuro de los pagos internacionales
La iniciativa tiene relevancia más allá de la agenda inmediata de los BRICS porque otros bancos centrales de mercados emergentes siguen con atención la dependencia de la infraestructura financiera denominada en dólares. La congelación de las reservas rusas después de la invasión de Ucrania mostró que los sistemas financieros internacionales pueden quedar sujetos a decisiones políticas, una experiencia que reforzó el interés por crear alternativas o vías complementarias.
Ese antecedente no significa que las CBDC de los BRICS vayan a reemplazar a SWIFT o al dólar, ni que exista consenso para construir una arquitectura financiera completamente separada de Occidente. Sí ayuda a explicar por qué la interoperabilidad ocupa un lugar más importante en las conversaciones de los mercados emergentes, incluso cuando sus gobiernos prefieren hablar de eficiencia, reducción de costos y pagos en monedas locales.
La cumbre de Nueva Delhi funcionará como una primera prueba política para determinar si India puede convertir su propuesta en una hoja de ruta multilateral con compromisos verificables. Los resultados dependerán de que los países acuerden avanzar más allá de declaraciones generales y definan qué corredores comenzarán, qué tecnología utilizarán y cómo protegerán sus intereses monetarios.
Si las diferencias internas se imponen, el proyecto podría terminar reducido a una serie de anuncios de cooperación sin una implementación amplia. Si India logra impulsar acuerdos concretos, aunque sean bilaterales, demostrará que las CBDC pueden convertirse en instrumentos de conectividad financiera entre economías emergentes sin necesidad de crear una moneda común.
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