Los agentes de inteligencia artificial podrían evolucionar hasta convertirse en actores económicos capaces de recibir dinero, realizar compras, contratar servicios y ejecutar transacciones de manera autónoma. Esa es la visión de Nathan McCauley, CEO de Anchorage Digital, quien sostiene que la próxima etapa de la denominada “economía agéntica” requerirá algo más que sistemas de pagos: las IA necesitarán infraestructura bancaria propia.
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- Nathan McCauley anticipa que los agentes de IA pasarán de asesorar a los humanos a ejecutar transacciones directamente.
- Anchorage Digital lanzó en mayo su plataforma Agentic Banking, diseñada para que instituciones puedan financiar y controlar agentes de IA.
- La infraestructura contempla mecanismos de “Know Your Agent” para identificar y establecer controles sobre estos sistemas autónomos.
- McCauley considera que los agentes necesitarán cuentas capaces de recibir, mantener y gastar dinero mediante criptomonedas, tarjetas y sistemas bancarios tradicionales.
- Blockchain podría desempeñar un papel especialmente importante en microtransacciones entre agentes, servicios digitales y API.
Los agentes de inteligencia artificial podrían convertirse en una nueva clase de participante del sistema financiero, no simplemente recomendando qué comprar o cómo mover dinero, sino recibiendo fondos y ejecutando operaciones de forma autónoma en representación de personas y empresas.
Así lo plantea Nathan McCauley, CEO y cofundador de Anchorage Digital, quien durante una entrevista en el Wyoming Blockchain Symposium 2026, reseñada por The Block, describió a estos sistemas como futuros “actores económicos de primera clase”.
La visión recuerda a asistentes ficticios como JARVIS, de Iron Man, o a los robots de The Jetsons (Los Supersónicos): sistemas capaces de interpretar las necesidades de sus propietarios y posteriormente encargarse de las tareas necesarias. Pero trasladar esa idea al mundo real implica resolver un problema fundamental: ¿cómo se le da acceso al dinero a una inteligencia artificial sin perder control sobre lo que puede hacer con él?
De los pagos agénticos a la “banca para IA”
Anchorage Digital comenzó a responder esa pregunta en mayo con el lanzamiento de Agentic Banking, una plataforma institucional destinada a proporcionar infraestructura de gobernanza, confianza y liquidación para agentes de IA que operan en representación de organizaciones.
Uno de sus componentes es un sistema denominado “Know Your Agent” (KYA), concepto comparable en ciertos aspectos a los procesos de identificación utilizados tradicionalmente en servicios financieros. La intención es que las instituciones puedan determinar qué agente está operando, bajo qué autoridad y dentro de qué límites antes de permitirle interactuar con infraestructura financiera.
McCauley considera, sin embargo, que hablar simplemente de “pagos agénticos” se queda corto. Si estos programas van a participar realmente en la economía, argumenta, necesitarán capacidades similares a las de una cuenta bancaria: recibir dinero, conservarlo y posteriormente gastarlo.
Esto también plantea la necesidad de interoperabilidad. Aunque las stablecoins y las redes blockchain ofrecen una infraestructura particularmente compatible con software autónomo, buena parte de la economía continúa funcionando mediante tarjetas, cuentas bancarias y sistemas tradicionales. Por ello, Anchorage pretende ofrecer una capa que permita a los agentes interactuar tanto on-chain como con tarjetas y otros rieles financieros convencionales.
Blockchain y una economía de microtransacciones entre máquinas
Uno de los escenarios más interesantes planteados por McCauley está relacionado con los micropagos. Un agente de IA podría necesitar consultar cientos o miles de servicios digitales para completar determinadas tareas, desde bases de datos hasta modelos especializados o API.
En lugar de contratar una suscripción mensual, el agente podría pagar automáticamente una pequeña cantidad cada vez que utilice uno de esos recursos.
Blockchain ya funciona parcialmente bajo este modelo: las tarifas de gas son, en esencia, pequeños pagos realizados para obtener un servicio computacional dentro de una red. Extender esta lógica permitiría imaginar mercados donde agentes de IA compren información, capacidad de cómputo o servicios de otros agentes mediante pagos de apenas unos centavos o incluso fracciones de centavo.
La propuesta también refuerza uno de los potenciales casos de uso de las stablecoins: dinero digital programable que puede ser utilizado directamente por software sin depender necesariamente de interfaces diseñadas para humanos.
Si la economía agéntica termina desarrollándose como anticipan empresas tecnológicas y financieras, el siguiente gran usuario de la banca podría no ser una persona ni una compañía. Podría ser software actuando económicamente por cuenta propia, pero dentro de límites, identidades y permisos establecidos por humanos.
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