Por Canuto  

Snowflake firmó un acuerdo de cinco años con Amazon Web Services por USD $6.000 millones, en una señal del fuerte crecimiento que vive la infraestructura de inteligencia artificial y del papel cada vez más relevante que juegan las CPUs propias de los grandes proveedores de nube en esta nueva etapa del mercado.
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  • Snowflake cerró con AWS un contrato de cinco años por USD $6.000 millones.
  • El acuerdo busca ampliar el acceso a chips Graviton, clave para cargas de trabajo de IA y agentes.
  • La operación refuerza la posición de Amazon en plena competencia con Nvidia, Google y Microsoft.

 


Snowflake firmó un nuevo acuerdo de cinco años con Amazon Web Services por USD $6.000 millones, una cifra que deja ver la velocidad con la que está creciendo la demanda de infraestructura para inteligencia artificial dentro de la nube. El contrato fue anunciado este miércoles por ambas compañías y se produce en un momento en que el mercado tecnológico está reordenando sus prioridades alrededor del cómputo para IA.

La magnitud del pacto resalta aún más al compararse con el historial comercial entre ambas empresas. Según reportó TechCrunch, Snowflake ha vendido en total USD $7.000 millones de sus servicios a través de AWS Marketplace desde su fundación en 2012. En otras palabras, este nuevo contrato por sí solo se acerca a todo el volumen acumulado que la firma había generado en esa plataforma durante más de una década.

El anuncio también confirma una tendencia que viene fortaleciéndose desde hace meses. Aunque Snowflake opera también en Microsoft Azure y Google Cloud, su base histórica se desarrolló sobre AWS. Ese vínculo ahora entra en una nueva fase, impulsado por el aumento del gasto de sus clientes en servicios de nube vinculados a casos de uso de IA.

Snowflake explicó que el gasto de sus clientes en AWS se duplicó durante 2025 hasta alcanzar USD $2.000 millones en ese solo año calendario. Ese incremento ayuda a entender por qué la compañía decidió comprometer una cifra tan alta en capacidad e infraestructura. Más que una expansión rutinaria, se trata de una apuesta estratégica por asegurar recursos de cómputo en un entorno donde la demanda crece con rapidez.

Buena parte de esa demanda proviene de Cortex AI, la herramienta de Snowflake para crear aplicaciones de inteligencia artificial. La propuesta tiene una lógica clara para el mercado corporativo: muchas empresas ya almacenan y organizan sus datos dentro de Snowflake, de modo que construir funciones de IA sobre esa misma base reduce fricciones y acelera la adopción.

Entre las capacidades que se mencionan para Cortex AI figuran interfaces de texto para consultar bases de datos en lenguaje natural, generación de resúmenes e informes automatizados. Este tipo de funciones se ha vuelto especialmente atractivo para compañías que buscan extraer valor de grandes volúmenes de información sin depender de procesos técnicos más lentos o complejos.

Por qué las CPUs ganan importancia en la nueva etapa de la IA

Uno de los elementos más relevantes del acuerdo es que Snowflake busca ampliar su acceso al chip Graviton, la CPU basada en arquitectura ARM y desarrollada internamente por AWS. Aunque el debate público sobre IA suele girar en torno a las GPU, el crecimiento del uso cotidiano de la inteligencia artificial está elevando también la demanda de procesadores de propósito general.

A medida que la industria pasa del entrenamiento de modelos a su uso diario y a la automatización mediante agentes, el consumo de CPU se dispara. Las GPU siguen siendo esenciales para tareas como entrenamiento y razonamiento, pero las CPU absorben una parte importante del resto de las cargas asociadas con la IA. Eso incluye operaciones de soporte, orquestación y múltiples procesos vinculados con agentes automatizados.

Este matiz es importante para entender el reposicionamiento competitivo del sector. No todo el valor económico del auge de la IA se concentra en el hardware más visible. Los proveedores de nube están intentando capturar una parte mayor del mercado desarrollando sus propios chips y ofreciendo una combinación de rendimiento, disponibilidad y costos más atractiva para sus clientes empresariales.

En ese punto, Amazon ha sido particularmente agresiva. El mes pasado, el CEO de Amazon, Andy Jassy, afirmó que los chips de IA desarrollados internamente por la compañía ofrecen un “mejor precio-rendimiento” que las ofertas de Nvidia. Al mismo tiempo, AWS continúa utilizando chips de Nvidia dentro de su nube, lo que muestra que la estrategia no pasa por reemplazar por completo a ese proveedor, sino por diversificar y optimizar su estructura de costos.

La presión sobre la capacidad disponible sigue siendo alta. Los proveedores de nube están desplegando chips tan rápido como pueden, debido a que la demanda de procesamiento para IA continúa expandiéndose. Esa dinámica ha favorecido a empresas con gran escala operativa, centros de datos globales y capacidad para diseñar silicio propio.

Amazon, además, mantiene una reputación histórica como compañía enfocada en precios. Según la narrativa de AWS, los ahorros logrados con sus chips propios pueden trasladarse a los clientes. Ese enfoque estaría ayudando a cerrar contratos de varios miles de millones de dólares en un mercado donde el acceso a capacidad de cómputo se ha convertido en una ventaja competitiva decisiva.

Una disputa más amplia entre gigantes de nube y Nvidia

El acuerdo con Snowflake no es un caso aislado. El mes pasado, AWS también cerró un acuerdo para suministrar millones de chips Graviton a Meta, en respuesta a sus crecientes necesidades de cómputo para IA. Esa operación fue vista como una victoria importante para Amazon, especialmente porque Meta había firmado unos meses antes un acuerdo de USD $10.000 millones con Google Cloud.

La lectura más amplia es que las grandes plataformas de nube están intentando desafiar la dependencia casi estructural que la industria mantiene respecto a Nvidia. Durante años, muchos de los principales modelos y aplicaciones de IA fueron diseñados específicamente para funcionar sobre hardware de Nvidia, lo que consolidó su posición como actor dominante del mercado.

Sin embargo, los hyperscalers no se han quedado quietos. Google lleva años desarrollando sus propios chips para inteligencia artificial. Microsoft, por su parte, lanzó su chip de IA Maia en enero. Esta convergencia de esfuerzos sugiere que el negocio del silicio para IA ya no se limita a proveedores especializados, sino que se está integrando cada vez más en la estrategia central de las grandes nubes públicas.

Eso no significa que Nvidia esté perdiendo terreno de manera inmediata. Jensen Huang, CEO de Nvidia, declaró la semana pasada que está listo para defender e incluso ampliar el territorio de su compañía. Tras presentar otro trimestre récord, aseguró que la nueva CPU específica para IA de Nvidia, llamada Vera, representa un mercado “completamente nuevo” de USD $200.000 millones. También dijo que la empresa ya ha vendido USD $20.000 millones.

Las declaraciones de Huang reflejan que la competencia no se libra en un terreno pequeño ni marginal. La pelea abarca un mercado gigantesco y en expansión, donde cada capa de infraestructura, desde entrenamiento hasta inferencia y automatización, puede traducirse en miles de millones de dólares en ingresos futuros.

En ese contexto, el acuerdo entre Snowflake y AWS funciona como una señal importante para inversores, ejecutivos y desarrolladores. Muestra que la siguiente fase de la IA no depende únicamente de modelos más avanzados, sino también de una batalla cada vez más intensa por la infraestructura que hará posible su uso diario en empresas y plataformas.

Para Snowflake, el movimiento apunta a asegurar capacidad para responder a la demanda de sus clientes y fortalecer su oferta de productos basados en datos e inteligencia artificial. Para Amazon, el contrato representa una validación comercial de su estrategia de chips propios y de su capacidad para convertir el auge de la IA en compromisos de ingresos a largo plazo.

Si bien todavía está por verse cuánto terreno podrán quitarle las grandes nubes a Nvidia en segmentos clave, el mensaje del mercado es claro. La inteligencia artificial está impulsando a los proveedores de nube, y AWS está logrando capturar una parte relevante de ese impulso con acuerdos cada vez más grandes y con una propuesta basada en escala, integración y costo.

Al final, más allá de cuál empresa termine dominando el próximo capítulo del hardware para IA, el crecimiento del sector está elevando a los operadores de nube. En un ecosistema donde datos, procesamiento y automatización se combinan cada vez más, contratos como el de Snowflake muestran que la infraestructura se ha convertido en uno de los centros reales de poder de esta nueva economía tecnológica.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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