Por Canuto  

Glassnode estima que 4,33 millones de BTC están en direcciones reutilizadas, mientras que la exposición total de claves públicas alcanza los 6,26 millones de BTC. La cifra plantea preguntas sobre hábitos de custodia y migraciones, aunque una clave pública visible no significa que alguien haya obtenido la clave privada.
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  • El saldo asociado a la reutilización de direcciones llegó a 4,33 millones de BTC, cerca de 21,5% de la oferta circulante, y aumentó 14% recientemente.
  • Al sumar exposiciones estructurales de formatos como P2PK y Taproot, la cifra asciende a 6,26 millones de BTC, o 31,2% de la oferta circulante.
  • Los exchanges mantienen cerca de 1,79 millones de BTC bajo claves públicas visibles, con tasas muy distintas entre Coinbase, Binance y Bitfinex.

 


El saldo de Bitcoin en direcciones reutilizadas alcanzó los 4,33 millones de BTC, cerca de 21,5% de la oferta en circulación, de acuerdo con datos de Glassnode citados en un análisis publicado el 8 de octubre de 2026. El reporte también señala que esa cifra aumentó 14% recientemente, aunque no precisa aquí el período de comparación. El dato refleja una práctica que persiste pese a que muchas carteras permiten generar una dirección nueva para cada recepción.

Al añadir las monedas expuestas por características de ciertos formatos de dirección, el total estimado llega a 6,26 millones de BTC, equivalente a 31,2% de la oferta circulante. Esa visibilidad no significa que las claves privadas hayan quedado comprometidas ni que esos fondos puedan gastarse sin autorización; describe, en cambio, una mayor exposición de claves públicas en la blockchain.

Dos vías distintas de exposición

La reutilización es la parte operacional del fenómeno: ocurre cuando una persona, una empresa o un servicio vuelve a usar una dirección después de que ya se gastaron fondos desde ella. En formatos habituales de dirección que ocultan la clave pública hasta el gasto, esa transacción la hace visible en la blockchain; si después vuelven a depositarse monedas en la misma dirección, pueden observarse bajo esa clave pública.

Glassnode atribuye 4,33 millones de BTC a esta categoría conductual. La práctica contrasta con el funcionamiento de muchas carteras modernas, que generan direcciones de recepción nuevas de forma automática, aunque los hábitos manuales o ciertas configuraciones de custodia pueden mantener el problema.

La segunda categoría es estructural y no depende de que los usuarios repitan direcciones. Según el desglose del análisis, suma alrededor de 1,94 millones de BTC y corresponde a monedas asociadas con formatos de script que dejan la clave pública visible por su propia configuración. Las cifras se presentan como estimaciones redondeadas.

En conjunto, ambas categorías conforman la estimación de 6,26 millones de BTC, o 31,2% de la oferta circulante, presentada por Rafael Schultze-Kraft, cofundador de Glassnode, identificado también como @n3ocortex. El cálculo distingue entre la exposición derivada de decisiones de uso y la relacionada con ciertos formatos de direcciones, una diferencia relevante para entender qué medidas podrían tomar los usuarios.

P2PK, Taproot y la comparación histórica

Dentro de la exposición estructural, las salidas legacy Pay-to-Public-Key, conocidas como P2PK, representan alrededor de 1,71 millones de BTC. Se trata de uno de los formatos más antiguos de Bitcoin y, de acuerdo con el análisis, coloca la clave pública directamente en la cadena desde el inicio, en vez de hacer que su visibilidad dependa de un gasto posterior.

De ese saldo P2PK, alrededor de 1,10 millones de BTC estarían vinculados a Satoshi Nakamoto, el creador seudónimo de Bitcoin. El análisis los presenta como una estimación. Esos fondos no podrían trasladarse a direcciones nuevas a menos que quien controle las claves correspondientes decida moverlos, por lo que su situación difiere de la de fondos que un usuario puede migrar mediante una transacción.

La parte restante de la exposición estructural procede de Taproot, que mantiene unos 222.000 BTC bajo claves visibles, según las cifras difundidas. El informe presenta este monto como una categoría aparte de P2PK y de la reutilización, aunque las tres clases contribuyen al total estimado de fondos cuyas claves públicas son visibles en la cadena.

La proporción de la oferta detrás de claves públicas visibles alcanzó un nivel que, según el análisis, no se observaba desde alrededor de 2016. A comienzos de 2021, esa participación era de 24,8%; en la medición actualizada llegó a 31,2%. El cambio refleja una tendencia de varios años y no solo el aumento reciente del saldo en direcciones reutilizadas.

Exchanges y decisiones de custodia

Los exchanges concentran una parte importante de los fondos identificados: Glassnode calcula que mantienen cerca de 1,79 millones de BTC bajo claves públicas visibles. La proporción varía entre plataformas, con alrededor de 10% para Coinbase, cerca de 83% para Binance y 100% para Bitfinex, de acuerdo con el análisis citado.

Esos porcentajes describen la exposición de saldos bajo claves visibles; no prueban que una plataforma haya sufrido un ataque o perdido el control de sus fondos. El informe plantea que una mayor visibilidad puede aumentar la atención sobre riesgos de ciberataques y el escrutinio regulatorio, pero no afirma que las claves privadas hayan sido robadas.

Para quienes guardan BTC de forma individual, importa distinguir entre formatos de direcciones y saber si ya se gastaron fondos desde ellas. En formatos donde la clave pública se revela al gastar, esa información queda visible en la cadena después de la operación; en otros, como P2PK y Taproot según el análisis, la exposición es estructural y no depende de un gasto previo.

El informe sugiere que algunos usuarios podrían revisar sus prácticas de almacenamiento y considerar opciones como el almacenamiento en frío o una disciplina más consistente en el uso de direcciones. Sin embargo, cambiar las reservas de un exchange u otra entidad grande requiere planificación, pruebas y el pago de comisiones en la cadena; no consiste simplemente en pulsar un botón.

Una migración que exige planificación

La publicación de Glassnode del 8 de octubre de 2026 siguió a conversaciones del día anterior sobre estrategias de migración a gran escala para mejorar la seguridad de las direcciones. El contexto muestra por qué la discusión no se limita a recomendar que cada usuario genere una dirección nueva: para custodios con grandes saldos, mover fondos plantea cuestiones operativas y exige preparar cuidadosamente las transacciones.

Una migración puede trasladar fondos controlados por una entidad a direcciones nuevas, pero no elimina de la historia de Bitcoin los datos que ya quedaron registrados en direcciones anteriores. Por eso, la medida puede reducir la reutilización futura de los saldos trasladados sin borrar la exposición histórica que el análisis atribuye a determinadas claves públicas.

La situación de los BTC asociados a Satoshi también marca un límite distinto: su exposición P2PK no depende de que un exchange o un usuario actualice sus prácticas, sino de que quien controle esas claves decida mover las monedas. El reporte estima ese saldo en alrededor de 1,10 millones de BTC y no plantea que exista una migración en curso.

En último término, los datos retratan dos desafíos: evitar que nuevas operaciones amplíen la reutilización y evaluar con cuidado qué fondos pueden migrarse sin descuidar la custodia. La oferta visible pasó de 24,8% a 31,2% desde comienzos de 2021, mientras el saldo asociado a reutilización subió 14% recientemente. El análisis no identifica una causa única para esos cambios, pero destaca el alcance de una práctica que las carteras pueden ayudar a evitar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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