Por Canuto  

El proyecto europeo TALOS concluyó tres años de pruebas de robots e inteligencia artificial para el mantenimiento de plantas solares en España, Portugal y Países Bajos. Su plataforma analiza datos de operación y recomienda tareas a los responsables humanos, quienes conservan la aprobación de cada misión; el proyecto también señala que la regulación es hoy uno de los principales obstáculos para extender esta tecnología.
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  • TALOS combina datos de producción, clima y campo con un gemelo digital para detectar pérdidas y priorizar trabajos de mantenimiento.
  • Las pruebas abarcaron instalaciones híbridas en España, una planta solar flotante en Portugal y un huerto agrivoltaico en Países Bajos.
  • El proyecto plantea reducciones potenciales de hasta 90% en exposición humana al riesgo, pero identifica diferencias regulatorias y dudas de responsabilidad como trabas para escalar.


TALOS prueba robots autónomos para mantener plantas solares en Europa

El proyecto europeo TALOS completó tres años de pruebas de robots autónomos e inteligencia artificial para el mantenimiento de instalaciones solares, con demostraciones en España, Portugal y Países Bajos. La iniciativa, financiada a través de Horizon Europe, busca que una plataforma analice el estado de cada planta, proponga trabajos según su conveniencia económica y, tras la aprobación de un operador, envíe máquinas a ejecutar tareas como inspección, limpieza y gestión de vegetación.

Una plataforma que prioriza las tareas según su valor

En lugar de depender de un calendario fijo de mantenimiento, el sistema de TALOS cruza información de producción, clima y condiciones de campo para detectar posibles pérdidas de rendimiento. También utiliza un gemelo digital de la planta, una representación virtual que ayuda a evaluar su funcionamiento, con el propósito de identificar qué intervenciones podrían resultar más útiles y ordenar las tareas según su valor potencial.

Ese enfoque vincula la detección de un problema con una recomendación práctica para los responsables de la instalación. La plataforma no se limita a señalar que algo requiere atención: también determina si el trabajo propuesto parece económicamente rentable, de modo que el operador pueda decidir qué misión autoriza y cuándo conviene realizarla.

Una vez que el responsable da su aprobación, la plataforma puede despachar máquinas autónomas para llevar a cabo labores de inspección, limpieza y control de vegetación. El sistema registra automáticamente los resultados de cada trabajo terminado y devuelve esa información a la plataforma, que así incorpora datos de las tareas ejecutadas en el seguimiento de la planta.

La automatización, sin embargo, no elimina la intervención humana en la toma de decisiones. Los gerentes deben aprobar cada misión y pueden modificar su momento, ubicación o máquina asignada; además, tienen la posibilidad de monitorear a los robots y detenerlos a distancia si lo consideran necesario.

Pruebas en instalaciones solares con necesidades distintas

Las demostraciones se realizaron en tres entornos distintos, una diversidad que permite observar cómo se adapta el sistema a configuraciones que no son idénticas. En España, TALOS operó en dos instalaciones híbridas de energía solar y eólica, que en conjunto suman 56 MW y emplean seis máquinas para distintas tareas de mantenimiento.

Entre los equipos utilizados en esos sitios españoles figuran drones de inspección, un vehículo terrestre configurable y un robot de limpieza de gran escala. La combinación permite abordar desde la observación de los paneles hasta labores en tierra, con máquinas asignadas a trabajos distintos dentro de las instalaciones híbridas.

En Portugal, el proyecto probó la plataforma en una planta solar flotante de 5 MW situada en el embalse de Alqueva. Allí, un robot montado sobre rieles limpia los paneles, mientras un barco no tripulado lleva un dron de inspección desde la orilla, una configuración que combina navegación y equipos autónomos sobre el agua.

El tercer escenario fue un huerto de peras agrivoltaico en Países Bajos, donde un dron y un robot terrestre trabajan junto a la instalación solar. En ese sitio, el vehículo terrestre también observa los árboles y cuenta la fruta para elaborar pronósticos de rendimiento, por lo que su tarea abarca tanto el entorno agrícola como la planta de energía.

Metas de eficiencia y seguridad aún planteadas como potencial

En sus proyectos piloto, TALOS apunta a reducir hasta 90% la exposición de las personas a riesgos y a acortar más de 70% las ventanas de mantenimiento. El proyecto también plantea una reducción aproximada de 5% en los costos de operación y mantenimiento, además de una disminución de hasta 10% en la producción perdida.

Esas cifras describen los objetivos o resultados potenciales que el proyecto atribuye a sus pilotos, no una garantía de desempeño para todas las plantas solares. Las instalaciones probadas incluyen configuraciones híbridas, flotantes y agrivoltaicas, por lo que las condiciones observadas corresponden a escenarios concretos y no necesariamente representan cualquier parque o modalidad de operación.

La lógica económica de la plataforma consiste en relacionar los problemas detectados con trabajos que puedan justificar sus costos y reducir pérdidas de producción. En ese marco, el gemelo digital y los datos operativos ayudan a ordenar las prioridades, mientras que la aprobación humana mantiene una instancia de control antes de que los equipos ejecuten una misión.

La reducción de exposición humana al riesgo también está ligada al uso de máquinas para ciertas tareas de campo, según el planteamiento de TALOS. Sin embargo, el proyecto no presenta la autonomía como una sustitución total de los gerentes: el personal conserva la facultad de revisar propuestas, reasignar recursos y detener los robots de forma remota.

La regulación aparece como el principal desafío para escalar

Al evaluar las condiciones para una implementación más amplia, el proyecto identifica a la regulación como uno de los principales obstáculos actuales, más que a la tecnología. TALOS señala que los países europeos aplican normas diferentes y que aún existe incertidumbre sobre quién asume la responsabilidad cuando intervienen sistemas autónomos.

Ese punto cobra relevancia porque la plataforma coordina máquinas que pueden inspeccionar, limpiar o realizar labores de gestión de vegetación tras recibir autorización. La supervisión remota y la capacidad de detener los equipos forman parte del sistema probado, pero no resuelven por sí solas las diferencias entre marcos nacionales ni aclaran automáticamente la responsabilidad ante cada situación.

El proyecto también menciona vacíos regulatorios en torno a tecnologías como la energía solar flotante y la agrivoltaica, dos de las modalidades presentes en sus demostraciones. La experiencia portuguesa en un embalse y la operación junto a un huerto de peras en Países Bajos muestran que la automatización puede involucrar condiciones muy distintas, además del mantenimiento convencional de paneles.

Por ahora, TALOS presenta sus pruebas como una demostración de cómo la inteligencia artificial, los gemelos digitales y distintos tipos de robots pueden coordinarse bajo supervisión humana. Su expansión dependerá no solo de las capacidades técnicas y de los beneficios que el proyecto estima, sino también de reglas más claras para operar estas máquinas en instalaciones solares de distintos países y características.


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