Por Canuto  

Bélgica frenó un nuevo intento de la Unión Europea para utilizar cerca de EUR 210.000 millones en activos rusos congelados como respaldo de un préstamo destinado a Ucrania. El enfrentamiento expone los riesgos legales que rodean a Euroclear y la división del bloque sobre hasta dónde puede llegar la respuesta financiera contra Moscú.
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  • Bélgica mantiene una oposición firme al plan de utilizar los activos rusos congelados.
  • Euroclear, con sede en Bruselas, administra la mayor parte de los activos rusos inmovilizados en la Unión Europea.
  • La UE aprobó un préstamo de EUR 90.000 millones respaldado por su presupuesto después de que no prosperara el uso del principal ruso congelado.

 


Bélgica frenó un nuevo intento de cuatro países de la Unión Europea para utilizar aproximadamente EUR 210.000 millones en activos congelados del banco central ruso como respaldo de un préstamo de gran escala para Ucrania. La oposición belga vuelve a colocar a Bruselas en el centro de la discusión sobre el financiamiento del apoyo y la reconstrucción ucranianos.

La iniciativa fue promovida por ministros de Suecia, Polonia, Países Bajos y España, quienes buscaban reabrir el debate antes de una reunión de ministros de Exteriores de la UE prevista para comienzos de septiembre de 2026. Bélgica tiene un papel central porque alberga la gran mayoría de esos fondos mediante Euroclear, la cámara de compensación con sede en Bruselas que administra los activos inmovilizados, detalla Crypto Briefing.

El nuevo choque por los fondos rusos

Los activos del banco central ruso permanecen congelados desde 2022, cuando la Unión Europea impuso amplias sanciones tras la invasión rusa a gran escala de Ucrania. La discusión actual no se refiere solamente a transferir dinero, sino a emplear el principal inmovilizado como respaldo de un préstamo destinado a apoyar a Ucrania.

Los cuatro países impulsores consideran insuficiente la solución que la UE adoptó después de un rechazo anterior. Suecia, Polonia, Países Bajos y España pretenden que el bloque vuelva a estudiar la posibilidad de movilizar la totalidad de los fondos, pese a las objeciones jurídicas y financieras planteadas por Bélgica.

En diciembre de 2025, el gobierno belga ya había rechazado una iniciativa similar para utilizar los EUR 210.000 millones como respaldo. Ese desenlace llevó a la Unión Europea a aprobar un préstamo de EUR 90.000 millones, respaldado por el presupuesto comunitario en lugar de los activos rusos bloqueados. El Consejo de la UE finalizó formalmente ese préstamo el 23 de abril de 2026.

El primer ministro belga, Bart De Wever, ha planteado preocupaciones sobre la posibilidad de que Rusia emprenda litigios contra las instituciones involucradas. La negativa de Bélgica combina así una preocupación política sobre la responsabilidad nacional y una defensa de la previsibilidad legal en un caso que podría establecer un precedente para las reservas soberanas.

Por qué Euroclear concentra el riesgo

Euroclear administra la mayor parte de los activos inmovilizados del banco central ruso en la Unión Europea. La empresa no decide por sí sola el destino político de esos recursos, pero quedaría expuesta a las consecuencias operativas y jurídicas de cualquier esquema que utilizara el principal congelado.

Al concentrar la mayoría de los fondos, Euroclear podría convertirse en la entidad directamente afectada por procedimientos iniciados por Rusia, mientras los gobiernos europeos tendrían que acordar cómo repartir eventuales costos y responsabilidades.

El banco central ruso presentó demandas contra Euroclear en tribunales rusos en respuesta al bloqueo de sus activos y a los planes europeos para movilizarlos. Las autoridades de la Unión Europea no reconocen necesariamente las resoluciones de esos tribunales, pero los procesos alimentan la preocupación de Bélgica por el riesgo legal.

La posición belga consiste en mantener intacto el principal y utilizar los ingresos por intereses generados por los activos congelados. Este enfoque ofrece a la UE una vía de financiamiento menos agresiva jurídicamente que la apropiación directa de las reservas, aunque con una escala de recursos considerablemente menor.

La división europea y sus consecuencias

La disputa reproduce una fractura conocida dentro de la Unión Europea. Los países más cercanos geográficamente a Rusia o con mayores preocupaciones de seguridad, entre ellos Polonia y Suecia, suelen favorecer medidas más contundentes contra los activos rusos, mientras Bélgica prioriza la estabilidad y la seguridad jurídica debido a su papel como sede de Euroclear.

El derecho internacional tradicionalmente considera protegidas las reservas de los bancos centrales soberanos, incluso cuando pertenecen a un Estado acusado de agresión. Incautar esos fondos podría permitir a Europa generar recursos adicionales para Ucrania, pero también plantearía dudas sobre el alcance de las sanciones financieras y sobre la confianza de otros países que mantienen reservas en instituciones europeas.

La preocupación no se limita a Rusia, porque cualquier precedente sobre activos soberanos podría influir en las decisiones futuras de gobiernos extranjeros acerca de dónde custodiar sus reservas. Para Bélgica, la previsibilidad de Euroclear y la protección frente a responsabilidades legales pesan tanto como la urgencia de aumentar el apoyo financiero a Ucrania.

Los defensores del nuevo plan sostienen que los EUR 90.000 millones aprobados no bastan para cubrir las necesidades ucranianas y que los fondos rusos deberían contribuir al costo de la guerra. Sin la cooperación belga, sin embargo, cualquier mecanismo que dependa de los activos en poder de Euroclear queda prácticamente bloqueado, porque allí se encuentra la abrumadora mayoría de los recursos congelados.

Qué puede ocurrir con la propuesta

La reunión de ministros de Exteriores de la UE prevista para comienzos de septiembre de 2026 ofrecerá un nuevo escenario para discutir la propuesta, aunque la oposición belga reduce las posibilidades de un acuerdo inmediato. Los gobiernos interesados todavía pueden explorar fórmulas de reparto de riesgos, pero necesitarían convencer a Bélgica de que no quedará expuesta de manera desproporcionada ante posibles reclamaciones rusas.

El gobierno belga ha insistido en que cualquier esquema que utilice los activos congelados como respaldo debe incluir garantías sólidas de otros Estados miembros. Esa condición desplaza la discusión desde el objetivo político de apoyar a Ucrania hacia una negociación concreta sobre quién asumiría las pérdidas, los costos judiciales y las eventuales obligaciones relacionadas con Euroclear.

La alternativa vigente mantiene una separación entre el principal y los rendimientos generados por los fondos. Con ese enfoque, la UE puede canalizar los intereses hacia la ayuda a Ucrania sin apropiarse directamente de las reservas rusas, aunque la escala de los recursos disponibles es considerablemente menor que la que ofrecería el plan de EUR 210.000 millones.

El resultado también revela los límites de una política común cuando una infraestructura financiera esencial se concentra en un solo país. Mientras los gobiernos más próximos a Rusia exigen acciones rápidas y contundentes, Bélgica busca evitar que Euroclear se convierta en el punto de choque de una disputa legal internacional con consecuencias financieras difíciles de calcular.

Por ahora, la propuesta de utilizar los activos rusos congelados como respaldo de un préstamo para Ucrania permanece detenida por la oposición belga. El conflicto seguirá girando en torno a la misma pregunta: cómo financiar el apoyo a Kiev sin poner en riesgo la estabilidad jurídica y financiera del sistema europeo.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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