Tras varios años en los que la escalabilidad y la adopción institucional dominaron la conversación, la privacidad vuelve a ganar protagonismo dentro del ecosistema blockchain. Nuevas propuestas en Ethereum y Starknet buscan ocultar saldos, montos y movimientos financieros sin sacrificar la verificabilidad de la red, reabriendo el debate sobre cuánto debería exponerse la actividad económica en las cadenas públicas.
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- Una nueva propuesta llamada pERC-20 busca introducir privacidad nativa en Ethereum.
- Los usuarios podrían transferir tokens sin revelar saldos, montos ni contrapartes.
- Starknet lanzó STRK20, una alternativa enfocada en privacidad para DeFi.
- Desarrolladores sostienen que la próxima etapa de las blockchains requiere confidencialidad integrada.
🚨 Ethereum prioriza la privacidad: nuevos estándares se implementan para ocultar saldos y transacciones.
La propuesta pERC-20 permite transferencias sin revelar información.
Starknet lanza STRK20, una alternativa también enfocada en privacidad para DeFi.
Ambos desarrollos… pic.twitter.com/84und1uCfN
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 10, 2026
Durante años, uno de los argumentos más atractivos de las criptomonedas fue la posibilidad de ofrecer mayor privacidad financiera frente a los sistemas tradicionales. Sin embargo, a medida que la industria concentró sus esfuerzos en escalar las redes y atraer capital institucional, la privacidad quedó relegada a un segundo plano.
Ahora esa tendencia parece estar cambiando. La aparición de nuevas propuestas técnicas y el renovado interés de desarrolladores e instituciones sugieren que la privacidad está regresando como uno de los principales focos de innovación dentro del sector, reseña un reporte publicado por CoinDesk.
El ejemplo más reciente es pERC-20, una propuesta de estándar para Ethereum que permitiría a los usuarios mantener y transferir tokens sin revelar públicamente sus saldos, los montos enviados o las direcciones involucradas en cada operación.
De cuentas bancarias públicas a efectivo digital
Actualmente, la mayoría de los tokens que operan bajo el estándar ERC-20 funcionan como cuentas bancarias completamente transparentes. Cualquier persona puede consultar una dirección y conocer cuántos activos posee, de dónde provienen y hacia dónde fueron enviados.
La propuesta pERC-20 busca modificar ese paradigma. En lugar de representar los activos mediante balances visibles, los tokens existirían como “notas” criptográficas cifradas, un mecanismo más cercano al concepto de efectivo digital.
El sistema utilizaría técnicas criptográficas avanzadas para preservar la privacidad de las transacciones sin comprometer la capacidad de la red para verificar que las operaciones sean válidas. De esta manera, Ethereum podría mantener la seguridad y auditabilidad de la blockchain mientras protege información sensible de los usuarios.
No obstante, la propuesta no busca ocultarlo todo. El suministro total de cada token seguiría siendo público, permitiendo verificar que no se estén creando unidades de forma indebida. Además, incorpora mecanismos de cumplimiento normativo que permitirían congelar determinadas notas mediante listas criptográficas sin exponer la actividad del resto de los participantes.
Privacidad y cumplimiento ya no son conceptos opuestos
Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es que refleja un cambio de mentalidad dentro de la industria.
Durante años, el debate sobre privacidad en criptomonedas se presentó como una elección entre anonimato total o supervisión regulatoria. Sin embargo, los nuevos desarrollos intentan construir sistemas que permitan ambas cosas simultáneamente. La idea consiste en proteger la información financiera de los usuarios comunes mientras se conservan herramientas que permitan responder a requerimientos legales específicos cuando sea necesario.
Este enfoque ha comenzado a ganar terreno en distintos ecosistemas blockchain, especialmente entre proyectos que buscan atraer tanto usuarios minoristas como instituciones financieras.
Starknet apuesta por una visión más amplia
Mientras Ethereum debate la implementación de pERC-20, Starknet ha optado por un enfoque diferente. A comienzos de esta semana la red lanzó STRK20, un marco de privacidad diseñado no solo para pagos, sino también para aplicaciones financieras descentralizadas como intercambios, préstamos y staking.
Eli Ben-Sasson, cofundador de StarkWare y una de las figuras más reconocidas en el campo de las pruebas de conocimiento cero, considera que el principal desafío ya no es la criptografía. Según explicó, el verdadero problema ha sido históricamente la experiencia de usuario.
Las criptomonedas orientadas a la privacidad han sufrido durante años problemas de sincronización lenta, flujos de transacción complejos y escasa compatibilidad con el resto del ecosistema. Como consecuencia, pocas personas las utilizaban y el anonimato efectivo terminaba siendo limitado.
Ben-Sasson sostiene que un sistema de privacidad solo funciona cuando existe una masa crítica de usuarios. Si muy pocas personas utilizan una herramienta, resulta más sencillo identificar patrones y reducir el anonimato que pretende ofrecer.
Dos visiones para el futuro de la privacidad
La comparación entre pERC-20 y STRK20 ilustra dos enfoques distintos sobre cómo debería evolucionar la privacidad en blockchain.
Por un lado, pERC-20 se concentra principalmente en proteger transferencias de tokens individuales, inspirándose en conceptos desarrollados previamente por proyectos como Zcash. Se trata de una visión enfocada en pagos privados dentro de una infraestructura que sigue siendo ampliamente transparente.
Por otro lado, STRK20 plantea que la privacidad debe convertirse en una capa transversal que abarque todo el ecosistema financiero, permitiendo intercambios, préstamos, staking y otras actividades sin exponer información sensible.
Además, el sistema de Starknet incorpora criptografía resistente a computación cuántica, una característica que sus desarrolladores consideran cada vez más relevante a medida que avanzan las investigaciones en ese campo.
Un cambio de rumbo para la industria
Más allá de cuál de estas aproximaciones termine imponiéndose, la mera existencia del debate representa una señal importante para el sector.
Durante gran parte de los últimos años, la privacidad quedó asociada principalmente a monedas especializadas o servicios de mezcla que enfrentaron crecientes presiones regulatorias. Hoy, en cambio, la conversación se está trasladando hacia estándares de infraestructura, aplicaciones institucionales y mecanismos compatibles con los requisitos de cumplimiento.
La propuesta pERC-20 todavía deberá atravesar el largo proceso de revisión característico de Ethereum antes de convertirse en un estándar ampliamente adoptado. Sin embargo, su aparición junto con iniciativas como STRK20 sugiere que la privacidad vuelve a ocupar un lugar central dentro de la hoja de ruta de los desarrolladores blockchain.
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