Texas encabeza los planes estadounidenses de expansión de centros de datos, con más de 60 GW si se incluyen proyectos pequeños. Sin embargo, una cola de interconexión de ERCOT de 474 GW, una auditoría y una pausa en revisiones de permisos dejan abierta la pregunta clave: cuánta de esa capacidad podrá conectarse realmente.
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- El estado suma más de 60 GW en proyectos planificados, aunque los recuentos de instalaciones grandes se sitúan entre 40 y 45 GW.
- El campus Matador, de Fermi America, contempla 17 GW y está en construcción en el condado de Carson.
- ERCOT tiene una cola de interconexión cercana a 474 GW, alrededor del 90% procedente de solicitudes de centros de datos.
La expansión proyectada de centros de datos en Texas supera los 60 gigavatios cuando se incluyen las instalaciones más pequeñas, aunque los proyectos de mayor escala concentran estimaciones de entre 40 y 45 GW. La cifra coloca al estado al frente de Estados Unidos, pero la saturación de la interconexión eléctrica y una pausa en revisiones de permisos ponen en duda cuánto de ese potencial podrá concretarse.
El tamaño del pipeline, es decir, el conjunto de proyectos anunciados, planificados o en desarrollo, no equivale a capacidad ya instalada ni a electricidad consumida. Esa diferencia es central en Texas: hay planes y acuerdos para cargas futuras, pero los datos citados por Crypto Briefing muestran un fuerte contraste entre la ambición de construcción y la capacidad que podría entrar en operación en el corto plazo.
Un pipeline que supera los 60 GW
Las cifras disponibles varían según qué proyectos incluye cada recuento. Los trackers de centros de datos sitúan entre 40 y 45 GW los proyectos grandes y enfocados en inteligencia artificial, mientras que una estimación más acotada calcula entre 41,7 y 44,4 GW de capacidad planificada para Texas. Ambos rangos mantienen al estado en el primer lugar nacional, según el reporte.
La cifra total rebasa los 60 GW al sumar instalaciones de menor tamaño que no siempre aparecen en los recuentos centrados en megaproyectos. No se trata de una contradicción necesariamente, sino de una diferencia en el universo considerado: incluir o excluir proyectos pequeños modifica el total. Por eso, las comparaciones entre estados dependen tanto de las iniciativas anunciadas como de la metodología de cada tracker.
El proyecto individual más grande citado es el campus Matador de Fermi America, en el condado de Carson. La compañía planea una capacidad de 17 GW y la obra está en construcción, una escala que representa una parte importante del conjunto estatal de grandes proyectos y que, de acuerdo con la medición mencionada por la fuente, lo convierte en la mayor construcción de un solo centro de datos en el país.
Matador no es el único desarrollo de gran tamaño que alimenta las proyecciones texanas. Sailfish y Pacifico Energy figuran entre los actores con planes de varios gigavatios, aunque la información proporcionada no detalla la capacidad individual ni el calendario de cada iniciativa. La presencia de diversos proyectos amplía el pipeline, pero no confirma por sí sola que todos consigan permisos, conexión eléctrica y construcción hasta su puesta en marcha.
Contratos de energía y atractivos del estado
Los registros de las compañías eléctricas aportan otra señal de la demanda futura. Para finales de 2025 o comienzos de 2026, la cartera de grandes cargas contratadas de AEP en Texas había alcanzado los 36 GW, una cifra que, según el reporte, aumentó frente a periodos anteriores. Esos contratos reflejan compromisos de capacidad futura y ofrecen una señal más concreta que un anuncio de proyecto sin acuerdos asociados.
Sin embargo, una carga contratada no significa que esa electricidad ya fluya ni que el centro de datos correspondiente esté operando. La distinción importa para evaluar los planes de inversión: los contratos revelan que clientes y proveedores prevén una demanda considerable, pero la entrega depende de que avance la infraestructura necesaria. En consecuencia, los 36 GW de AEP no deben leerse como capacidad instalada o consumo eléctrico efectivo.
El atractivo de Texas para los desarrolladores se apoya, de acuerdo con el artículo, en la disponibilidad de terreno, el acceso al gas natural y un marco regulatorio percibido como favorable a grandes construcciones. Un campus puede ocupar extensiones amplias, mientras que la posibilidad de instalar generación en el propio sitio ofrece una alternativa a esperar exclusivamente por la energía de la red.
La abundancia de gas natural, por tanto, es un factor que puede permitir a ciertos desarrolladores producir electricidad detrás del medidor, es decir, dentro de sus instalaciones y sin depender por completo de la red para abastecerse. Esos atributos han convertido a Texas en un competidor serio de Virginia, que históricamente ocupó el primer lugar en capacidad de centros de datos. El reporte no presenta ese atractivo como una garantía de que cada proyecto se construirá.
La red y los permisos marcan el ritmo
El principal cuello de botella descrito es la cola de interconexión de Electric Reliability Council of Texas, conocido como ERCOT, operador de la mayor parte del sistema eléctrico texano. La cola suma aproximadamente 474 GW en solicitudes y cerca del 90% corresponde a centros de datos, una concentración que muestra cuánto pesan estos desarrollos en las proyecciones de nuevas cargas para la red.
Una solicitud de interconexión no equivale a una instalación aprobada ni a generación disponible. La cifra de 474 GW expresa el volumen de proyectos que buscan conectarse, pero la fuente advierte que el proceso enfrenta saturación y que las solicitudes deben revisarse. Esa diferencia ayuda a entender por qué el pipeline anunciado puede ser mucho mayor que la capacidad que finalmente se energice.
El frente político también introduce incertidumbre. Tras las elecciones de medio término de noviembre mencionadas en el reporte, la gobernadora electa de Texas, Gina Hinojosa, se comprometió a congelar las aprobaciones mientras se consideran nuevas regulaciones; por su parte, el gobernador saliente Greg Abbott ordenó una auditoría de las solicitudes de interconexión de centros de datos.
La auditoría detuvo las revisiones de permisos para proyectos que suman casi 50 GW, de acuerdo con el artículo. Esa pausa no equivale a la cancelación de todos esos desarrollos, pero sí condiciona el avance de sus trámites mientras se examinan las solicitudes. El alcance y la duración de la congelación, así como las conclusiones de la auditoría, serán determinantes para saber si los proyectos pueden retomar su proceso.
La distancia entre los planes y la capacidad operativa
El contraste entre el volumen anunciado y la expansión esperada de la capacidad operativa es considerable. BloombergNEF (BNEF) proyectó que solo 1,2 GW de capacidad de centros de datos de ERCOT entrarían en línea entre mediados de 2026 y comienzos de 2027. La estimación no representa todo el pipeline, sino la capacidad que se esperaba incorporar en ese periodo específico.
La diferencia entre más de 60 GW planificados y 1,2 GW previstos para entrar en línea durante ese intervalo ilustra por qué los anuncios de inversión no bastan para medir el crecimiento efectivo. Los calendarios de construcción, las conexiones a la red y las revisiones regulatorias pueden separar por años una propuesta de la operación. En este caso, la fuente no ofrece una fecha de entrega común para el conjunto de proyectos.
Para los inversores, el reporte señala a las empresas eléctricas como un grupo que conviene observar, en particular por la acumulación de contratos de grandes cargas y el gasto en infraestructura asociado. AEP aparece como ejemplo de esa exposición futura, con una cartera texana de 36 GW contratados. Aun así, el volumen contractual debe analizarse aparte de la energía efectivamente suministrada.
Los próximos indicadores que plantea la fuente son concretos: el alcance y la duración de cualquier congelación de aprobaciones cuando asuma la nueva administración, los resultados de la auditoría ordenada por Abbott y la eventual reanudación de las revisiones que abarcan casi 50 GW. También será relevante comparar la capacidad que realmente se energice con la proyección de BNEF de 1,2 GW para el periodo señalado.
Texas ya concentra el mayor conjunto de planes de centros de datos de Estados Unidos, pero las cifras de solicitudes y contratos describen expectativas, no una red capaz de satisfacerlas de inmediato. La diferencia entre capacidad proyectada y energía disponible será decisiva para determinar si el liderazgo estatal se traduce en construcciones operativas o permanece, por ahora, en la cartera de proyectos.
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