Por Canuto  

El Tesoro estadounidense evalúa recurrir a su Cuenta General, con cerca de USD $950.000 millones, para ampliar la financiación de recompras de bonos y ejercer mayor influencia sobre los rendimientos de largo plazo.

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  • El Tesoro analiza usar parte de su Cuenta General, cuyo saldo ronda USD $950.000 millones, para financiar recompras de bonos.
  • La medida complementaría la venta de deuda a corto plazo conocida como “Treasury Twist”, aunque no se ha descartado ese mecanismo.
  • Las recompras de mayor tamaño están previstas entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre de 2026, mientras el Tesoro busca aliviar la presión sobre el tramo largo de la curva.

 


 

El Tesoro de Estados Unidos evalúa utilizar parte de su Cuenta General, cuyo saldo se aproxima a USD $950.000 millones, para ayudar a financiar un programa ampliado de recompras de bonos gubernamentales.

Dos altos funcionarios del Departamento del Tesoro citados por CNBC dijeron que la cuenta podría convertirse en una fuente adicional de recursos, aunque no precisaron cuánto dinero se emplearía ni cuándo comenzaría una eventual operación.

La posibilidad altera las expectativas con las que el mercado recibió el anuncio de la semana anterior, cuando el Tesoro informó que elevaría al menos a USD $4.000 millones el límite de sus recompras por operación en los tramos largos. Hasta entonces, la hipótesis dominante apuntaba a vender deuda de corto plazo para comprar bonos de mayor vencimiento, una estrategia que Scott Bessent, secretario del Tesoro, denominó “Treasury Twist”.

Una cuenta con capacidad para cambiar la percepción del mercado

La Cuenta General del Tesoro funciona como la principal cuenta operativa del Gobierno federal en la Reserva Federal, de manera similar a una cuenta corriente pública. Su saldo actual ronda los USD $950.000 millones, una cifra considerablemente superior al objetivo de entre USD $550.000 millones y USD $600.000 millones que la administración anterior pretendía mantener.

Bessent elevó ese colchón mediante las recaudaciones fiscales existentes, según la información disponible. Los funcionarios no afirmaron que el Tesoro vaya a retirar una cantidad específica, pero sí dejaron claro que consideran disponible la cuenta para respaldar las compras de valores no de referencia, conocidos en el mercado como bonos “off-the-run”.

El uso de efectivo podría ofrecer al Tesoro más capacidad de intervención sin depender exclusivamente de nuevas emisiones de corto plazo. Esa alternativa importa porque varios analistas habían cuestionado si las recompras anunciadas tenían suficiente alcance para modificar el equilibrio entre oferta y demanda en un mercado de deuda que mueve aproximadamente USD $32 billones.

Incluso un uso limitado de la cuenta, o simplemente el reconocimiento de que el Tesoro puede recurrir a ella, podría influir en las expectativas de los operadores. La señal sería especialmente relevante para los bonos de largo plazo, cuyos rendimientos han subido pese al repunte inicial provocado por el anuncio de recompras.

El plan de recompras y el llamado Treasury Twist

La semana pasada, el Tesoro anunció que al menos duplicaría el tamaño máximo de sus compras por operación para valores de largo plazo. El límite pasaría de USD $2.000 millones a por lo menos USD $4.000 millones en los segmentos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años.

Las operaciones de mayor tamaño están previstas entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre de 2026. Bessent también indicó que las compras podrían superar ese nuevo mínimo, aunque la institución no explicó inicialmente si financiaría todo el programa con emisiones cortas, con efectivo de la Cuenta General o con una combinación de ambas vías.

La venta de deuda corta para adquirir bonos largos constituye el núcleo del concepto “Treasury Twist”, una operación que recuerda a estrategias empleadas por gobiernos o bancos centrales para alterar la composición de sus pasivos. Los altos funcionarios no descartaron ese mecanismo, pero plantearon que el efectivo acumulado puede actuar como una fuente complementaria de financiación.

El anuncio inicial produjo un descenso de los rendimientos, pero el efecto se desvaneció después. Los participantes del mercado cuestionaron la capacidad de fuego del Tesoro y la efectividad de una intervención que, por ahora, sigue siendo relativamente pequeña frente al tamaño total del mercado de bonos.

La Cuenta General frente al techo de deuda

Reducir parcialmente el saldo de la Cuenta General dejaría al Gobierno con menos efectivo disponible ante una futura disputa por el techo de deuda. Sin embargo, los funcionarios citados sostuvieron que ese riesgo sería manejable porque las estimaciones actuales sitúan la próxima restricción entre el invierno y el comienzo de la primavera del año siguiente.

El Departamento del Tesoro ha señalado que la deuda sujeta al límite legal podría superar el techo vigente a más tardar el 16 de mayo de 2027. Ese calendario ofrecería tiempo para reconstruir el saldo de la cuenta mediante nuevas recaudaciones y emisiones, si las condiciones fiscales lo exigieran.

La información disponible no indica qué proporción de la TGA, sigla habitual para la Cuenta General del Tesoro, podría utilizarse ni si habrá un anuncio formal sobre el mecanismo.

El tamaño de la cuenta responde a decisiones discrecionales del Tesoro y no constituye, por sí mismo, una herramienta de política monetaria de la Reserva Federal. Aunque la cuenta se mantiene en la Fed, su eventual uso para recompras no implicaría necesariamente que el banco central participe en las operaciones.

La posibilidad de emplear el efectivo también reduce una preocupación planteada por algunos operadores, quienes temían que el programa terminara requiriendo apoyo de la Reserva Federal. El Tesoro podría intentar influir en la estructura de vencimientos y en los rendimientos sin presentar la medida como una intervención monetaria.

Causas de movimientos recientes

Catalizador confirmado: el Tesoro anunció el aumento del límite por operación para recompras de deuda de largo plazo, de USD $2.000 millones a al menos USD $4.000 millones, con aplicación entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre de 2026. La posibilidad de complementar esas operaciones con fondos de la Cuenta General también fue atribuida a funcionarios del Tesoro citados por CNBC.

Explicación plausible: la expectativa de que el Tesoro disponga de más recursos para retirar bonos largos del mercado pudo contribuir a la baja inicial de los rendimientos. No obstante, esa relación es una interpretación de mercado y no una causa confirmada para cada movimiento posterior.

Mercados atentos a Jackson Hole y a los datos económicos

La noticia provocó una caída de 4 puntos básicos en el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, hasta 4,7%, mientras que el rendimiento a 30 años retrocedió otros 4 puntos básicos, hasta 5,23%. El bono a 30 años había alcanzado la semana anterior su nivel más alto desde 2007, por lo que el movimiento fue seguido de cerca por los operadores.

Richard Reyle, director jefe de inversión de Questar Funds Capital, declaró a CNBC que la intervención del Tesoro otorga mayor importancia a las declaraciones previstas en Jackson Hole. Según Reyle, resulta atípico que los rendimientos de los bonos suban mientras el dólar baja, y los tipos de interés podrían ser el factor con mayor capacidad para definir el rumbo de la economía.

El simposio anual de Jackson Hole se celebra mientras los mercados esperan el discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, programado para el viernes. El contexto combina una presión elevada sobre los precios con una deuda federal que alcanza USD $40 billones, una mezcla que aumenta la sensibilidad de los inversores ante cualquier señal sobre política monetaria y financiación pública.

Antes de ese discurso, los operadores también deberán procesar varios indicadores económicos programados para la semana. Entre ellos figuran la lectura de julio del índice de precios de gastos de consumo personal subyacente, conocido como PCE núcleo, y la revisión del producto interno bruto del segundo trimestre.

Una estrategia que aún debe demostrar su alcance

Los funcionarios del Tesoro respondieron además a las críticas sobre un supuesto abandono de la práctica de mantener ventas de deuda “regulares y predecibles”. La institución señaló que el anuncio de las recompras no modificó el calendario oficial de subastas y que la primera operación se comunicaría con casi tres semanas de anticipación.

El Tesoro presentó el plan trimestral el 19 de agosto y fijó el comienzo de las operaciones para el 9 de septiembre, lo que, según sus responsables, ofrece a los mercados tiempo suficiente para prepararse. La explicación busca diferenciar el programa de una intervención improvisada que pudiera percibirse como un intento de manipular los precios.

Bessent había dicho que su objetivo era que los inversores se concentraran en los fundamentos y no reaccionaran únicamente a los titulares durante un periodo de baja liquidez. También expresó su expectativa de observar una mejora del déficit cuando regresen los ingresos arancelarios, después de que reembolsos ordenados judicialmente sean reemplazados por nuevos aranceles.

Por ahora, el mercado deberá determinar si la Cuenta General se utilizará efectivamente y qué tamaño tendrán las operaciones. Mientras persistan esas incógnitas, el anuncio funciona tanto como una posible fuente de recursos para recompras como una señal de que el Tesoro busca ampliar sus opciones para contener la presión sobre los rendimientos largos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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