Por Canuto  

El gasto corporativo estadounidense en inteligencia artificial podría crecer 40% hasta 2027, casi cuatro veces el avance previsto para la zona euro, mientras organismos financieros advierten que la carrera también puede esconder riesgos de sobreinversión.
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  • Oxford Economics prevé un aumento real de 40% en el gasto empresarial estadounidense en hardware e infraestructura de IA hasta finales de 2027.
  • El informe AI Index 2026 de Stanford sitúa la inversión privada estadounidense en IA en USD $285.900 millones en 2025, más de 23 veces los USD $12.400 millones de China.
  • Google, Meta, Microsoft y Amazon contemplan más de USD $725.000 millones en infraestructura de IA durante 2026, pese a las advertencias sobre un posible desplome de inversión.


Las empresas estadounidenses están ampliando su gasto en inteligencia artificial a un ritmo muy superior al de sus pares europeos, una diferencia que podría profundizarse durante los próximos años. Oxford Economics proyecta que la inversión corporativa de Estados Unidos en nuevo hardware e infraestructura de IA aumentará 40% en términos reales entre 2021 y finales de 2027, mientras que la zona euro registraría un crecimiento de apenas 12% en el mismo periodo.

La brecha aparece en un momento en que la IA dejó de ser únicamente un área experimental y comenzó a incorporarse en operaciones centrales, automatización y herramientas de productividad. El avance ofrece oportunidades para las compañías que adopten primero estas tecnologías, pero también eleva la presión sobre las empresas europeas, que deben competir con mercados de capital más fragmentados y con actores tecnológicos estadounidenses de mayor escala.

El capital estadounidense acelera la carrera

Desde la pandemia, las compañías estadounidenses han intensificado sus desembolsos en IA y, según el análisis citado por Cryptopolitan, han canalizado recursos hacia el sector casi tres veces más rápido que las empresas europeas. La proyección de Oxford Economics refuerza esa tendencia y anticipa que el crecimiento estadounidense seguirá superando ampliamente al esperado para la zona euro hasta 2027.

El AI Index 2026 de Stanford refleja una ventaja importante en el financiamiento privado: la inversión privada estadounidense en IA alcanzó USD $285.900 millones en 2025, frente a USD $12.400 millones en China, más de 23 veces menos. Esta comparación se refiere al capital privado y no representa por sí sola el esfuerzo total de cada economía.

El dato también debe interpretarse con cautela porque los mecanismos de apoyo estatal pueden quedar fuera de las mediciones de inversión privada. El borrador original estimaba en USD $150.000 millones el respaldo gubernamental chino a su sector de IA durante los últimos 23 años, pero esa cifra no está respaldada por la evidencia disponible aquí. Por ello, no puede presentarse como un dato confirmado.

El impulso forma parte de un ciclo de expansión que lleva aproximadamente una década. La financiación de IA, que incluye inversiones privadas, fusiones y adquisiciones, participaciones públicas y posiciones minoritarias, se habría multiplicado cerca de 40 veces desde 2013, según la fuente original del borrador, mientras las empresas buscan proteger su posición competitiva y evitar quedar fuera de una transformación tecnológica de alcance global.

Europa enfrenta una desventaja estructural

La previsión de un crecimiento de 12% para la zona euro contrasta con el aumento de 40% esperado en Estados Unidos y deja a Europa ante una presión creciente para modernizar sus capacidades. A finales de 2024, Daniel Harenberg, economista de Oxford Economics, describió a Estados Unidos como un mercado más dinámico y emprendedor, con mayor capacidad para moverse rápidamente en la carrera de la IA.

La diferencia no depende solamente de cuánto dinero se invierte, sino también de la estructura del ecosistema tecnológico. Estados Unidos cuenta con grandes empresas, capital de riesgo y compañías de inversión capaces de respaldar proyectos de IA a gran escala, además de tecnológicas con flujos de caja suficientes para financiar centros de datos, chips avanzados y sistemas de cómputo.

Europa opera con un mercado más fragmentado y, en general, tiene menos empresas que alcancen la escala de los principales jugadores estadounidenses. Esa condición puede dificultar que sus compañías mantengan el ritmo cuando aumenta el costo de construir y desplegar modelos de IA cada vez más potentes, especialmente si el acceso al capital permanece concentrado en pocos centros financieros.

La brecha podría adquirir mayor importancia conforme la IA pase de las pruebas iniciales a las funciones esenciales de las empresas. Las compañías que inviertan antes podrían obtener ventajas en productividad, automatización y servicios avanzados, lo que ampliaría la distancia económica entre ambas regiones si Europa no consigue convertir sus capacidades de investigación y regulación en negocios escalables.

Advertencias sobre una posible sobreinversión

El crecimiento acelerado del gasto estadounidense también genera dudas sobre su sostenibilidad. El Banco de Pagos Internacionales ha advertido sobre el riesgo de que el fuerte gasto de las grandes tecnológicas en IA desemboque en una desaceleración de la inversión o genere efectos financieros más amplios si las aplicaciones no producen los resultados esperados.

El riesgo surge porque el auge bursátil y empresarial de Estados Unidos está estrechamente vinculado al crecimiento continuo del gasto en IA. Si la tecnología no entrega mejoras proporcionales en ingresos, productividad o márgenes, parte del capital podría reevaluar sus expectativas, con consecuencias para las valoraciones de empresas y para los proveedores de infraestructura. Esto constituye un riesgo señalado, no una predicción confirmada de desplome.

Por ahora, las grandes tecnológicas siguen actuando como si la expansión tuviera espacio para continuar. Google, Meta, Microsoft y Amazon se preparan para invertir más de USD $725.000 millones en infraestructura de IA solamente durante 2026, una cifra que ilustra tanto la magnitud de la apuesta como la dependencia del sector respecto de la demanda futura.

Karsten Junius, economista jefe del banco J. Safra Sarasin, mantiene una visión más optimista sobre Europa y considera que su actual rezago podría ser temporal. El economista afirmó que la inversión estadounidense en IA no continuará para siempre a esta escala, aunque advirtió que, si Europa no se actualiza en tecnologías avanzadas, la calidad de vida promedio de sus habitantes podría quedar por debajo de la estadounidense.

La adopción y el valor para los usuarios aumentan

El entusiasmo por la IA no se limita al gasto de las compañías, porque las herramientas generativas también están produciendo beneficios para los consumidores. El valor real anual que la IA generativa entrega a las personas registró un crecimiento de 54%, y a comienzos de 2026 el beneficio estimado para los consumidores estadounidenses llegó a USD $172.000 millones, frente a USD $112.000 millones un año antes.

La mediana del valor obtenido por usuario se triplicó durante ese periodo, pese a que buena parte del software continúa disponible de forma gratuita o con modalidades sin costo. Ese dato sugiere que la adopción puede avanzar incluso antes de que los proveedores conviertan todos los beneficios de uso en ingresos directos, aunque todavía no demuestra que cada inversión en infraestructura vaya a generar retornos equivalentes.

La adopción empresarial también aumentó con rapidez. En 2025, el 88% de las compañías encuestadas utilizaba alguna forma de IA, mientras que 70% de las organizaciones afirmó emplear IA generativa en al menos un área del negocio, con incrementos importantes registrados tanto en China como en Europa.

Los agentes de IA todavía se encuentran en una etapa inicial, pero su desarrollo podría ampliar el uso de estas herramientas dentro de las empresas. El desafío para Estados Unidos será demostrar que el gasto récord se traduce en resultados duraderos, mientras Europa intenta reducir la distancia sin sacrificar sus objetivos regulatorios ni quedar atrapada por los costos crecientes de la carrera tecnológica.

La Unión Europea se ubicó entre las primeras regiones en aprobar una regulación integral mediante su Ley de IA de 2024, diseñada para enfrentar riesgos como la desinformación. Sin embargo, la legislación recibió críticas y oposición de sectores que consideran que sus reglas estrictas pueden convertirse en obstáculos para la innovación, lo que mantiene abierto el debate entre seguridad, competitividad y velocidad de adopción.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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