Por Canuto  

Las cadenas de supermercados están recurriendo a la inteligencia artificial para ajustar precios de productos perecederos, reducir desperdicios y defender sus márgenes en un entorno marcado por consumidores más sensibles al precio, inflación persistente y competencia creciente de formatos de descuento.

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  • Kroger y otros supermercados usan herramientas basadas en IA para aplicar descuentos más precisos en alimentos cercanos a su fecha de consumo preferente.
  • Flashfood asegura que sus socios han recortado la merma en promedio un 27%, al tiempo que elevan tráfico y gasto adicional en tienda.
  • Con más compradores persiguiendo ofertas y repartiendo sus compras entre varios minoristas, el precio correcto en el momento adecuado se ha vuelto crítico.

 


Los supermercados de Estados Unidos están recurriendo cada vez más a la inteligencia artificial (IA) para resolver un problema que combina presión sobre márgenes, consumidores más cautelosos y un enorme desperdicio de alimentos. La idea es simple en apariencia, pero compleja en ejecución: ajustar mejor los precios de productos perecederos para venderlos antes de que terminen en la basura.

La tendencia surge en un contexto de fatiga inflacionaria entre los hogares y una competencia cada vez más agresiva entre cadenas tradicionales, clubes de almacén y comercios de descuento. En ese escenario, subir precios o lanzar promociones masivas ya no siempre funciona como antes, porque muchos consumidores han adoptado una conducta mucho más táctica al momento de comprar.

Según reportó CNBC, parte del sector está optando por estrategias más quirúrgicas apoyadas en datos, software e IA. El objetivo es equilibrar dos metas que a menudo parecen chocar entre sí: ofrecer valor al comprador sin erosionar la rentabilidad de la tienda.

En la práctica, esto significa usar modelos que ayuden a decidir qué producto rebajar, cuándo hacerlo y hasta qué nivel. Esa lógica resulta especialmente importante en categorías como frutas, verduras, panadería y otros alimentos frescos, donde la vida útil es limitada y el riesgo de deterioro es mucho mayor.

Una respuesta a consumidores más sensibles al precio

El cambio responde a una realidad que ya no puede ignorarse. Un estudio de Deloitte citado en la cobertura indica que el 89% de las personas está comprando en busca de descuentos y ofertas. Al mismo tiempo, datos de Numerator muestran que los compradores están visitando un 23% más de minoristas para hacer sus compras de comestibles.

Esa fragmentación del gasto dificulta sostener la lealtad del cliente con las herramientas tradicionales. Los supermercados ya no compiten solo con sus rivales históricos, sino también con formatos enfocados en precio y volumen, como Dollar General y Costco, que han ganado participación de mercado mientras los consumidores persiguen ahorro.

Para las cadenas tradicionales, el desafío consiste en no abaratar toda una categoría de productos solo para mover inventario. Hacerlo puede afectar márgenes, debilitar la percepción de valor de la marca y reducir la efectividad de las promociones en el largo plazo.

Ahí es donde la IA empieza a jugar un papel más visible. En lugar de rebajas generalizadas, las cadenas buscan descuentos dirigidos sobre unidades específicas que se acercan a su fecha de consumo preferente. Esa precisión permite actuar sobre la merma sin convertir toda la política comercial en una guerra de precios.

Ronald Sargent, presidente de Kroger, afirmó en la más reciente llamada trimestral de resultados de la compañía que la empresa ve la IA como una oportunidad importante tanto para mejorar la experiencia del cliente como para impulsar la productividad en todo el negocio. También dijo que ya están observando resultados en materia de precios más competitivos.

La merma como problema financiero y operativo

El desperdicio de alimentos en supermercados no es un asunto menor. Históricamente, alrededor del 30% de los alimentos en los supermercados estadounidenses se desecha cada año. Algunos expertos estiman que eso equivale a casi USD $18.200 millones en valor perdido.

Para los minoristas, esa pérdida suele reflejarse en la llamada merma, un concepto que agrupa inventario que no logra venderse y termina deteriorado, descartado o sin capacidad de generar ingresos. En un contexto de costos elevados y consumidores muy atentos al precio, absorber esa pérdida se vuelve cada vez menos sostenible.

El reciente aumento en los precios de la gasolina también ha añadido presión sobre los hogares, complicando todavía más el presupuesto destinado a alimentos. Eso obliga a las cadenas a encontrar fórmulas que les permitan seguir siendo competitivas sin trasladar todo el impacto al consumidor ni sacrificar por completo el margen.

La tecnología ofrece una salida parcial. Si un producto próximo a vencer puede venderse con descuento de forma rápida y eficiente, la tienda no solo reduce una pérdida probable. También puede transformar ese inventario en ingresos adicionales y, de paso, fortalecer su propuesta de valor ante clientes sensibles al precio.

Flashfood y el uso de descuentos dirigidos

Una de las plataformas que ha ganado tracción en este espacio es Flashfood. La empresa conecta a compradores con supermercados locales para adquirir alimentos cercanos a su fecha de consumo preferente con descuento. El proceso ocurre dentro de una aplicación, donde los usuarios exploran, compran y pagan, para luego recoger el pedido en un refrigerador designado dentro de la tienda como “zona Flashfood”.

La compañía ya trabaja con Kroger, además de cadenas regionales como Piggly Wiggly, Loblaws y Gelson’s. Este mes, Flashfood planea expandirse a más de 100 tiendas adicionales de Kroger, sobre una base que ya supera las 2.000 ubicaciones en América del Norte.

Jordan Schenck, director ejecutivo de Flashfood, explicó que hoy no solo todos compran buscando valor, sino que los consumidores cuentan con información y recursos para encontrar la mejor oferta disponible. A su juicio, eso eleva la intensidad competitiva porque los supermercados ahora deben medirse con minoristas centrados específicamente en ofrecer valor.

Schenck también señaló que esta situación ha generado un cambio de paradigma para los supermercados, que enfrentan más competencia y al mismo tiempo necesitan crear valor sin erosionar sus marcas mediante rebajas indiscriminadas, como las clásicas etiquetas amarillas de liquidación.

Según Flashfood, sus socios han reducido la merma en un promedio del 27%. La empresa también asegura que su sistema genera tráfico incremental, ya que los usuarios de la aplicación realizan casi cuatro viajes adicionales al mes en promedio y gastan alrededor de USD $28 más por visita en artículos a precio completo, además de sus compras con descuento.

Ese dato es clave para entender el argumento comercial detrás de estas plataformas. No se trata solo de vender productos cercanos a vencerse, sino de utilizar ese flujo como anzuelo para aumentar la frecuencia de visita y estimular compras complementarias dentro del supermercado.

Datos, comportamiento del consumidor y ventaja competitiva

Más allá de la venta puntual de perecederos, estos sistemas también están generando una capa adicional de inteligencia comercial. Al registrar qué producto se vende, a qué precio y en qué punto de su vida útil, los minoristas obtienen señales valiosas sobre la elasticidad de la demanda y el comportamiento real del consumidor.

En categorías de margen ajustado, como alimentos frescos y panadería, ese conocimiento puede marcar una diferencia relevante. Saber qué artículo se mueve mejor con una rebaja moderada y cuál requiere un descuento más agresivo puede ayudar a optimizar inventarios y a reducir desperdicios sin afectar toda la estructura de precios.

Bill Kirk, analista de Roth Capital Partners, afirmó que las tiendas de comestibles cuentan con algunos de los mejores datos personalizados, aunque no todas saben qué hacer con ellos. En su opinión, Kroger ha estado a la vanguardia al reconocer la importancia de esos datos y de la información que puede extraerse de ellos.

Kirk mantiene una calificación de compra para la acción de Kroger y un precio objetivo de USD $78, por encima de su cierre del jueves en USD $67,77. Aunque ese comentario se mueve en clave bursátil, también sugiere que parte del mercado ve estas herramientas no solo como mejoras operativas, sino como posibles impulsores de valor financiero.

En el fondo, la oportunidad para los supermercados consiste en cerrar mejor la brecha entre inventario excedente y compradores que buscan ahorrar. Si la IA logra conectar ambos extremos de forma más eficiente, el resultado podría ser menos comida en vertederos, más ingresos recuperados y una propuesta comercial más afinada en tiempos de presión para todo el sector.

 

 


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