Por Canuto  

El debate sobre el empleo y la inteligencia artificial podría estar exagerando el riesgo de un colapso laboral generalizado, mientras los datos citados por Peter Diamandis apuntan hacia una transformación desigual: algunas tareas desaparecerán, pero también surgirán nuevos puestos, empresas y oportunidades para quienes aprendan a trabajar con estas herramientas.

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  • El Foro Económico Mundial proyecta 170 millones de nuevos roles y 92 millones desplazados para 2030, con una ganancia neta de 78 millones.
  • Los puestos basados exclusivamente en tareas repetitivas enfrentan mayor riesgo, mientras la IA impulsa productividad, emprendimiento y nuevas necesidades laborales.
  • La ventaja profesional podría pasar de la antigüedad a la capacidad de adoptar herramientas de IA y ejercer criterio humano.

 


La conversación pública sobre inteligencia artificial suele presentar dos futuros opuestos: una tecnología capaz de destruir millones de empleos o una herramienta que elevará la productividad de toda la economía.

Peter Diamandis plantea una tercera lectura, basada en que la IA desplaza tareas específicas, reorganiza las ocupaciones y abre espacio para nuevos negocios, aunque reconoce que ciertos trabajadores enfrentarán pérdidas reales y próximas. El punto central no es negar el impacto, sino distinguir entre la desaparición de algunas funciones y el colapso completo del mercado laboral.

El debate ganó fuerza después de que Dario Amodei advirtiera que el 50% de los trabajadores de conocimiento en posiciones iniciales podría perder su empleo, mientras Sam Altman hizo eco de un destino parecido.

Bernie Sanders también pidió frenar la expansión de la IA por sus posibles efectos sobre el trabajo, y durante los últimos dos años los titulares han convertido esa preocupación en una narrativa dominante. Frente a ese escenario, los datos citados por Diamandis sugieren una transformación profunda, pero no necesariamente un apocalipsis generalizado.

Las cifras apuntan a una transformación desigual

El informe Future of Jobs del Foro Económico Mundial proyecta que hasta 2030 podrían crearse 170 millones de nuevos roles y desplazarse 92 millones, lo que dejaría una ganancia neta de 78 millones de empleos a escala global. La cifra no significa que cada trabajador conservará su puesto ni que la transición será sencilla, porque la creación agregada de empleo puede ocultar diferencias entre países, sectores y niveles de capacitación. Sí cuestiona, sin embargo, la idea de que la automatización conducirá inevitablemente a una reducción absoluta del trabajo disponible.

Otra referencia citada por Diamandis proviene del Stanford Institute for Economic Policy Research, que observó un crecimiento del empleo de 10% durante los dos años posteriores a la adopción de IA entre las empresas estudiadas. El dato describe una relación entre adopción y expansión de puestos, pero no prueba que la herramienta sea la única causa del crecimiento ni permite extrapolar el resultado a todas las industrias. Aun así, muestra que una mayor productividad puede traducirse en más ingresos, nuevos proyectos y demanda adicional de trabajadores.

LinkedIn registró un aumento de 69% en los miembros de Estados Unidos que incorporan la palabra “founder” a sus perfiles, mientras la mitad de las pequeñas empresas estadounidenses afirmó que la IA las inspiró a considerar el emprendimiento. Además, 57% de esas pequeñas empresas cree que la tecnología mejorará su vida laboral diaria, una percepción que conecta la automatización con la posibilidad de operar negocios más pequeños y flexibles. La expansión de herramientas accesibles reduce costos de inicio, aunque no elimina la necesidad de encontrar clientes, administrar riesgos y construir productos útiles.

Las ofertas de empleo relacionadas con IA crecieron 3,5 veces entre 2023 y 2025, según el Economic Graph de LinkedIn, mientras Cognizant calculó que 93% de los empleos en Estados Unidos podría realizarse parcialmente con ayuda de esta tecnología. La palabra parcialmente resulta decisiva, porque indica que la mayoría de los puestos combina actividades automatizables con otras que exigen contexto, responsabilidad y trato humano. Esa mezcla será el terreno donde se definan tanto las oportunidades como las tensiones de la transición laboral.

La IA reemplaza tareas, no necesariamente ocupaciones

Una ocupación rara vez consiste en una sola actividad; normalmente reúne investigación, comunicación, análisis, coordinación, negociación y toma de decisiones. Un sistema de IA puede redactar un primer borrador, resumir documentos, revisar una hoja de cálculo o generar código, pero todavía necesita supervisión para comprender objetivos, detectar errores y responder por las consecuencias. Por eso, la pregunta relevante para cada trabajador no es únicamente si su cargo está amenazado, sino qué proporción de sus tareas puede automatizarse y qué valor aporta en las restantes.

La distinción no elimina los riesgos. Los centros de llamadas ya están incorporando agentes de voz capaces de gestionar interacciones que antes requerían personal humano, mientras los empleados de entrada de datos, transcriptores, asistentes legales de nivel inicial dedicados a revisar documentos y redactores básicos enfrentan una presión especialmente intensa. Cuando un puesto está compuesto casi por completo por tareas que una máquina realiza de forma más rápida, barata y consistente, la posibilidad de desplazamiento deja de ser una hipótesis distante y se convierte en un problema con plazos concretos.

El informe de Goldman Sachs citado en el análisis identifica un riesgo existencial para empresas de servicios profesionales como consultorías, firmas legales y compañías contables, aunque el peligro no necesariamente consiste en que la IA elimine a esas organizaciones. El cambio más profundo podría producirse dentro de sus jerarquías, cuando empleados junior que utilizan estas herramientas superen en velocidad y producción a socios senior que se niegan a incorporarlas. La antigüedad, por sí sola, pierde valor cuando una parte importante del trabajo puede amplificarse con software.

Este fenómeno puede describirse como un apocalipsis de habilidades más que como un apocalipsis laboral. Un profesional con 25 años de experiencia conserva capacidades de juicio, relaciones y conocimiento institucional, pero puede quedar rezagado en tareas operativas frente a un asociado recién graduado que utiliza GPT de manera sistemática. La ventaja no dependerá solo de saber pedirle algo a un modelo, sino de evaluar sus respuestas, proteger información sensible, corregir errores y combinar sus resultados con criterio profesional.

Productividad, pequeñas empresas y nuevos roles

La lógica económica detrás de la adopción de IA es relativamente directa: si una empresa produce más con los mismos recursos, puede aumentar sus ingresos y financiar nuevas contrataciones, aunque ese resultado dependerá de la demanda y de la forma en que distribuya las ganancias. Una encuesta de Principal Financial Group, citada por Diamandis con fecha del 11 de agosto, indicó que 52% de miles de pequeñas y medianas empresas estaba aumentando su personal, frente a 12% que lo estaba reduciendo. La diferencia sugiere un ciclo potencial de productividad, expansión y contratación.

El estudio del NBER mencionado en el análisis encuestó a 6.000 ejecutivos de cuatro economías, y más de la mitad respondió que la IA ya estaba cambiando sus necesidades de fuerza laboral. Esa formulación es distinta de afirmar que las compañías están eliminando trabajadores, porque se refiere a la modificación de los perfiles, conocimientos y responsabilidades que esperan encontrar. Para los sistemas educativos y las empresas, el desafío consiste en actualizar esas capacidades antes de que la brecha entre oferta y demanda se vuelva más costosa.

Diamandis también cita conclusiones de PwC en su AI Jobs Barometer 2026 y de BCG, según las cuales la IA está transformando más empleos de los que reemplaza. Asimismo, Cognizant estima que la automatización parcial podría liberar USD $4,5 billones en productividad laboral, una magnitud que representa una oportunidad económica, pero no una garantía de prosperidad compartida. El efecto final dependerá de si ese valor se convierte en mejores salarios, nuevos servicios, inversión y empleos, o si se concentra en un grupo reducido de empresas y propietarios.

La expansión de la empresa unipersonal con agentes de IA resume una de las transformaciones más visibles. Un fundador que antes necesitaba un investigador, un redactor, un diseñador, un contador y personal de atención al cliente puede coordinar muchas de esas funciones con herramientas automatizadas, aunque todavía debe asumir ventas, estrategia, reputación y responsabilidad legal. La tecnología baja la barrera operativa para comenzar, pero no reemplaza una idea valiosa, la disciplina comercial ni la capacidad de resolver problemas reales.

Adaptación, capacitación y decisiones de política pública

La alta proactividad aparece como una de las cualidades humanas que podrían recibir mayor recompensa en este entorno. Usar IA todos los días para investigar, escribir, programar o planificar permite conocer sus fortalezas y límites mejor que una aproximación ocasional o puramente teórica. Esa práctica también ayuda a desarrollar intuición sobre cuándo confiar en una respuesta, cuándo verificarla y cuándo descartarla por completo.

Para los empleados, el mensaje no consiste en asumir que la IA jamás afectará sus cargos, sino en aprender a incorporarla antes de que otros lo hagan. La persona que automatiza las partes repetitivas de su trabajo puede dedicar más tiempo a negociar, crear confianza, tomar decisiones bajo incertidumbre y comprender el ambiente de una organización. Quien rechaza sistemáticamente las herramientas podría quedar expuesto, no porque la máquina posea todas sus capacidades, sino porque otro trabajador puede ofrecer resultados mejores y más rápidos.

Los padres y los sistemas educativos enfrentan una tarea comparable a la alfabetización informática de generaciones anteriores. Los niños necesitarán aprender a utilizar la IA, cuestionar sus resultados y construir con ella, porque la tecnología transformará prácticamente todas las profesiones, incluso aquellas que hoy parecen alejadas del software. Esa formación debe incluir pensamiento crítico y responsabilidad, ya que una mayor capacidad técnica sin comprensión de sus límites también puede multiplicar errores y decisiones mal fundamentadas.

Para los responsables de políticas, el análisis propone evitar regulaciones diseñadas exclusivamente para frenar la adopción, porque las empresas podrían trasladar actividades hacia países que incorporen la tecnología con mayor rapidez. Al mismo tiempo, Diamandis defiende la inversión en recualificación y la protección de trabajadores ubicados en categorías genuinamente vulnerables, una combinación que reconoce tanto el potencial productivo como los costos sociales. La velocidad de adaptación de cada economía determinará cuánto valor captura y cuántas personas quedan temporalmente fuera del nuevo mercado.

Para los inversores, la narrativa del apocalipsis laboral puede crear una lectura equivocada de empresas y sectores, especialmente cuando se confunde resistencia a la IA con estabilidad. Las compañías que integren la tecnología y expandan su producción podrían mostrar una dinámica distinta de aquellas que intenten preservar procesos ineficientes, aunque la adopción también implica riesgos de ejecución, regulación y seguridad. Seguir los datos exige observar empleo, productividad, inversión y demanda, no únicamente los titulares más alarmistas.

La evidencia citada no permite prometer que todos los trabajadores ganarán con la inteligencia artificial ni que las pérdidas se compensarán automáticamente. Sí ofrece una conclusión más matizada: el mercado laboral probablemente cambiará de forma acelerada, con destrucción concentrada en tareas repetitivas y oportunidades crecientes para quienes combinen conocimientos de dominio, criterio humano y dominio de nuevas herramientas. El desafío no es esperar que el mundo laboral permanezca intacto, sino prepararse para participar en la economía que está tomando forma.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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