Por Canuto  

Microsoft y Alphabet reconocen que sus emisiones y consumo eléctrico aumentaron con fuerza, pero sostienen que la construcción de centros de datos continuará para respaldar la expansión de la inteligencia artificial.
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  • Microsoft reportó un aumento interanual de 25% en sus emisiones durante 2025, hasta 20 millones de toneladas métricas de CO2 equivalente.
  • La demanda de energía de Google creció 37%, mientras el consumo eléctrico de Microsoft aumentó 24% en el mismo periodo.
  • Las compras de energía renovable conviven con proyectos de gas natural, protestas comunitarias y presión de accionistas.

 


Los ejecutivos de Microsoft y Alphabet defendieron la expansión de sus centros de datos durante la Climate Week NYC, incluso cuando los informes de sostenibilidad de ambas compañías mostraron aumentos significativos en emisiones y consumo energético. El mensaje expuesto ante audiencias preocupadas por el clima fue directo: las empresas reconocen el deterioro de algunos indicadores ambientales, pero consideran que construir más infraestructura informática sigue siendo necesario para sostener sus operaciones y el crecimiento de la inteligencia artificial.

La discusión refleja una tensión cada vez más visible en el sector tecnológico. Los centros de datos requieren grandes volúmenes de electricidad, agua y sistemas de refrigeración, mientras las compañías intentan mantener compromisos climáticos que no siempre avanzan al mismo ritmo que la demanda de cómputo. Según la información reportada por CryptoBriefing, Microsoft y Alphabet llegaron a sus reuniones climáticas con planes de expansión intactos y con cifras que complican sus argumentos de sostenibilidad.

Emisiones y demanda eléctrica bajo presión

Microsoft registró un aumento interanual de 25% en sus emisiones durante 2025, hasta alcanzar 20 millones de toneladas métricas de CO2 equivalente. Alphabet también informó un incremento considerable, de 18%, impulsado en gran medida por las actividades de su cadena de suministro, de acuerdo con los datos presentados en la cobertura. Ambas cifras muestran que el crecimiento de la infraestructura digital puede elevar la huella ambiental incluso cuando las empresas compran energía renovable y anuncian nuevas medidas de mitigación.

El consumo eléctrico ofrece otra medida de la escala del desafío. La demanda de energía de Google, perteneciente a Alphabet, aumentó 37% en 2025, el mayor incremento anual registrado por la compañía, mientras Microsoft elevó su consumo de electricidad en 24% durante el mismo periodo. Estos avances están vinculados a la necesidad de operar centros de datos cada vez más grandes, capaces de procesar las cargas de trabajo asociadas con servicios digitales y sistemas de inteligencia artificial.

El problema no se limita al volumen total de energía utilizado, sino también a la concentración geográfica de la demanda. Los centros de datos de hiperescala pueden crear cargas eléctricas localizadas que presionan redes enteras, obligando a las empresas de servicios públicos a utilizar fuentes de generación más contaminantes para mantener el suministro de todos los usuarios. En ese escenario, una compra corporativa de energía limpia no necesariamente elimina el impacto inmediato sobre la red donde funciona cada instalación.

La expansión también plantea una pregunta sobre la capacidad de las redes para acompañar el crecimiento tecnológico. Cuando una instalación de gran tamaño comienza a consumir electricidad de manera constante, las autoridades y las compañías de servicios públicos deben gestionar inversiones, disponibilidad de generación y posibles tensiones con otros consumidores. La cobertura no presenta una solución definitiva para ese desequilibrio, pero las declaraciones en Nueva York dejaron claro que Microsoft y Alphabet no contemplan frenar sus planes de construcción.

Energía limpia frente a combustibles fósiles

Microsoft y Alphabet han realizado compras de energía renovable a gran escala e inversiones en fuentes como la solar y la eólica. También exploran tecnologías emergentes, entre ellas la geotérmica y la energía nuclear de nueva generación, con la expectativa de cubrir una parte creciente de sus necesidades. Sin embargo, el despliegue de esas alternativas no ha mantenido el mismo ritmo que el aumento de la demanda eléctrica, por lo que la expansión continúa dependiendo de una combinación más amplia de fuentes.

La contradicción aparece con mayor claridad en la asociación de Microsoft con Chevron para desarrollar plantas de gas natural en Texas destinadas a alimentar centros de datos. El gas natural suele emitir menos que el carbón durante la generación eléctrica, pero continúa siendo un combustible fósil y mantiene una relación directa con las emisiones. La alianza, presentada en el contexto del crecimiento de la inteligencia artificial, expone la distancia entre la promesa de una infraestructura tecnológica más limpia y las soluciones disponibles para satisfacer la demanda inmediata.

La estrategia de Alphabet incorpora otros mecanismos de compensación ambiental, como programas de reposición de agua destinados a responder a las necesidades de refrigeración de sus centros de datos. Estas iniciativas pueden reducir la presión sobre determinados recursos o comunidades, aunque no sustituyen el desafío de generar suficiente electricidad con bajas emisiones. El caso muestra que la sostenibilidad corporativa abarca varios frentes y que una mejora en el uso del agua no resuelve por sí sola el aumento de la huella de carbono.

Para los inversionistas y observadores del sector, la cuestión central es si las compras de energía limpia representan una reducción efectiva de emisiones o si funcionan principalmente como una cobertura frente al crecimiento de la demanda. La respuesta depende de la disponibilidad de proyectos adicionales, de la conexión entre la generación y el consumo, y de la capacidad de las redes locales. Mientras esas condiciones no se alineen, las empresas pueden anunciar nuevas inversiones renovables y, al mismo tiempo, recurrir a combustibles fósiles para mantener operativos sus centros de datos.

Comunidades y accionistas elevan el escrutinio

La presión sobre Microsoft y Alphabet no proviene únicamente de organizaciones ambientales o de los mercados. Comunidades cercanas a centros de datos existentes y propuestos han organizado protestas por el ruido, el consumo de agua y los posibles efectos sobre las redes eléctricas locales. Las objeciones reflejan preocupaciones concretas sobre la convivencia entre instalaciones industriales de gran escala y zonas residenciales que deben asumir parte de sus costos ambientales.

La energía no es el único recurso que genera conflicto. Los sistemas de refrigeración de los centros de datos modernos pueden requerir grandes cantidades de agua, una situación especialmente sensible para comunidades que ya enfrentan restricciones o competencia por ese recurso. Por ello, los programas de reposición anunciados por Alphabet y las medidas de gestión comunitaria de Microsoft buscan responder a inquietudes que van más allá de las emisiones contabilizadas en los informes corporativos.

Microsoft ha intentado reducir parte de la oposición local mediante compromisos centrados en las comunidades. La compañía se comprometió a cubrir todos los costos de energía asociados con sus centros de datos y, en algunos casos, rechazó incentivos fiscales locales, una decisión que parece dirigida a neutralizar la crítica de que las grandes empresas tecnológicas extraen recursos públicos sin aportar lo suficiente a las jurisdicciones donde operan.

Los accionistas también han aumentado el nivel de exigencia con resoluciones y preguntas sobre la compatibilidad entre la acelerada construcción de centros de datos y los compromisos climáticos de las compañías. El debate enfrenta dos intereses corporativos: ampliar rápidamente la capacidad para atender la inteligencia artificial y demostrar que ese crecimiento puede ajustarse a objetivos ambientales verificables. Las presentaciones de la Climate Week NYC no cerraron esa discusión, pero confirmaron que el escrutinio seguirá acompañando cada nuevo proyecto.

El dilema para la expansión de la inteligencia artificial

La expansión de los centros de datos está estrechamente ligada al desarrollo de servicios de inteligencia artificial, que demandan más capacidad de procesamiento que muchas aplicaciones digitales tradicionales. Para Microsoft y Alphabet, detener por completo las nuevas construcciones podría limitar la disponibilidad de esa infraestructura y afectar sus planes tecnológicos. Al mismo tiempo, continuar sin resolver los impactos locales y energéticos puede debilitar la credibilidad de sus compromisos climáticos ante comunidades, accionistas y usuarios.

El caso también ilustra por qué las cifras de emisiones corporativas deben analizarse junto con el consumo eléctrico y la composición de la red. Una compañía puede contratar energía renovable en grandes volúmenes mientras sus instalaciones presionan una red que todavía depende de fuentes contaminantes durante los periodos de mayor demanda. Esa diferencia entre compromisos contractuales y efectos físicos inmediatos alimenta buena parte de las críticas que enfrentan los grandes operadores tecnológicos.

Las decisiones de Microsoft y Alphabet tendrán consecuencias para otros sectores que intentan incorporar inteligencia artificial y servicios en la nube. Si los centros de datos reciben prioridad en el acceso a la electricidad, otros consumidores podrían enfrentar mayores costos o restricciones, especialmente en regiones con redes limitadas. Por eso, el debate climático se conecta con la planificación energética, la política fiscal local y la distribución de los beneficios económicos asociados con la economía digital.

Por ahora, los ejecutivos de ambas compañías sostienen que la expansión continuará, acompañada de inversiones renovables, tecnologías emergentes y programas para atender impactos sobre el agua y las comunidades. La incógnita es si esas medidas crecerán con suficiente rapidez para compensar el aumento de emisiones y demanda eléctrica registrado en 2025. El conflicto entre innovación, rentabilidad y responsabilidad ambiental apenas comienza a definir los límites físicos de la carrera por la inteligencia artificial.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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