Por Canuto  

Michael Burry, conocido por anticipar el colapso hipotecario retratado en The Big Short, mantiene apuestas contra Nvidia, Palantir y otros activos vinculados con la inteligencia artificial mientras advierte sobre una posible caída bursátil similar a la de 1987.
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  • Michael Burry reiteró sus posiciones cortas contra Nvidia, Palantir, Micron Technology y un ETF de semiconductores, según reportes sobre sus operaciones.
  • El inversor considera que la valoración del mercado y el gasto en infraestructura de IA podrían estar mostrando señales de exceso.
  • La demanda de inteligencia artificial continúa creciendo, pero los inversores enfrentan riesgos de corto plazo y valoraciones elevadas.


Michael Burry, el gestor cuya apuesta contra las hipotecas de alto riesgo estadounidense quedó retratada en The Big Short, volvió a colocarse frente a una de las tendencias más poderosas de Wall Street. Según reportes sobre sus operaciones, el inversor mantiene posiciones cortas contra Nvidia, Palantir, Micron Technology y el ETF iShares Semiconductor, mientras advierte que el mercado podría sufrir una caída comparable con el desplome bursátil de 1987.

La información sobre sus operaciones aparece vinculada a publicaciones y análisis difundidos durante agosto en su newsletter de Substack, Cassandra Unchained. Las posiciones reflejan una visión bajista sobre determinadas valoraciones y expectativas del sector, pero no demuestran por sí mismas que la inteligencia artificial haya perdido su potencial de largo plazo.

La apuesta de Burry contra el entusiasmo por la IA

Burry ganó notoriedad al identificar debilidades en el mercado inmobiliario de Estados Unidos a comienzos de la década de 2000, antes del colapso de las hipotecas subprime. Ese antecedente convirtió su estrategia contraria al consenso en una referencia para los inversores que siguen señales de sobrevaloración, aunque una operación pasada no garantiza que sus nuevas apuestas produzcan el mismo resultado.

En sus operaciones más recientes, Burry habría reforzado posiciones bajistas sobre Nvidia y Micron, además de mantener exposición contra Palantir y el ETF iShares Semiconductor. Reportes financieros también señalan que incorporó opciones de venta sobre Nvidia con vencimiento en diciembre de 2026 y amplió su posición corta en Micron. La información disponible no permite conocer por completo el tamaño, el costo total ni el riesgo de cada operación.

La tesis no depende únicamente del desempeño de una compañía, sino de la posibilidad de que el mercado haya incorporado expectativas demasiado optimistas. Burry sostuvo que el avance general de las acciones podía desembocar en una caída similar a la de 1987, una comparación que evoca una corrección abrupta después de una etapa de fuertes ganancias y confianza elevada. Se trata de una advertencia, no de una predicción con fecha determinada.

En otra publicación, Burry comentó el llamado de Anthropic y de otros líderes de la industria para ralentizar el desarrollo de modelos de IA por razones de seguridad. Según los reportes sobre sus declaraciones, interpretó ese argumento como una posible cobertura para una desaceleración del crecimiento y cuestionó algunas advertencias sobre los riesgos de la tecnología. Esa lectura corresponde a Burry y no confirma que la demanda del sector esté colapsando.

Un mercado alcista con señales de tensión

Una de las preocupaciones de los inversores es si los miles de millones de dólares destinados a infraestructura de IA pueden traducirse en ingresos y beneficios suficientes para justificar las valoraciones actuales. El debate enfrenta las expectativas de crecimiento de largo plazo con el riesgo de que el gasto se desacelere antes de alcanzar los retornos esperados.

El indicador Shiller CAPE del S&P 500 se situaba alrededor de 40,34 en septiembre de 2026, según datos de GuruFocus. Ese nivel está muy por encima de su mediana histórica, cercana a 16,06, aunque el indicador por sí solo no permite anticipar el momento ni la magnitud de una eventual caída. La valoración elevada puede aumentar la sensibilidad del mercado ante resultados decepcionantes, pero no constituye una causa confirmada de un desplome.

Las acciones relacionadas con la IA pueden seguir avanzando y, al mismo tiempo, experimentar fuertes retrocesos. Nvidia informó ingresos récord de 68.100 millones de dólares en el cuarto trimestre de su ejercicio fiscal 2026, según la compañía, una cifra que ilustra la fortaleza operativa del negocio, pero no determina si su acción está correctamente valorada.

La demanda tecnológica no desaparece

La advertencia de Burry no obliga a abandonar por completo las acciones de inteligencia artificial. Los diseñadores de chips y los proveedores de servicios en la nube continúan observando una demanda elevada por parte de empresas que buscan incorporar herramientas de IA, y ese flujo se refleja en importantes expectativas de crecimiento para el sector.

El argumento alcista se apoya en la expansión de los usos reales de la tecnología. A medida que la inteligencia artificial se aplique con mayor frecuencia en procesos empresariales y otras actividades concretas, las compañías que suministran componentes, capacidad de cómputo y servicios podrían conservar oportunidades de crecimiento durante varios años.

El riesgo está en confundir esa perspectiva de largo plazo con una garantía de ganancias inmediatas. Las acciones pueden enfrentar presiones si el gasto en infraestructura se desacelera, si las tasas de interés dejan de favorecer a las empresas de crecimiento o si los inversores consideran que los precios actuales ya reflejan buena parte de las expectativas futuras.

Por eso, la evaluación depende del horizonte de cada inversor y de su tolerancia a las caídas. Una posición corta expresa una expectativa sobre el descenso de un activo, pero también puede generar pérdidas importantes si el precio sube. Además, el momento de la operación, su tamaño y la capacidad de mantenerla no suelen estar disponibles para quienes observan la estrategia desde fuera.

Qué implica la señal para los inversores

Seguir de forma automática la operación de un gestor famoso puede ser tan arriesgado como ignorarla por completo. La historia de Burry explica por qué sus movimientos reciben tanta atención, aunque también muestra la dificultad de replicar sus resultados. Haber anticipado el deterioro del mercado hipotecario no convierte cada nueva predicción en una certeza.

En el caso de Nvidia, Palantir y Micron Technology, los inversores deben separar la fortaleza operativa de cada empresa de la valoración que el mercado asigna a sus acciones. Una compañía puede beneficiarse de una demanda creciente de IA y, al mismo tiempo, sufrir una caída si sus resultados no alcanzan las expectativas que ya están incorporadas en su precio.

La conclusión del análisis es intermedia: ni la apuesta bajista de Burry justifica vender indiscriminadamente todas las acciones de IA, ni el entusiasmo tecnológico elimina la posibilidad de una corrección. Para quienes decidan participar, el horizonte de varios años, la diversificación y una evaluación cuidadosa del riesgo resultan más relevantes que perseguir el próximo movimiento espectacular.

La pregunta central para el mercado no es solamente si la inteligencia artificial seguirá creciendo, sino cuánto de ese crecimiento ya fue descontado por las cotizaciones. Mientras Burry apuesta contra el exceso, la industria todavía necesita demostrar que el enorme gasto actual puede convertirse en ganancias sostenibles.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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