La expansión de la inteligencia artificial está absorbiendo parte del suministro mundial de memoria y golpea con especial fuerza a los fabricantes pequeños de teléfonos y laptops. Fairphone afirma que el componente puede representar casi 60% del costo de materiales de un teléfono de USD $400, mientras Jolla y Framework rediseñan productos, adelantan compras y refuerzan controles para evitar chips falsificados.
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- Fairphone calcula que la memoria representa casi 60% del costo de materiales en teléfonos de alrededor de USD $400.
- Jolla diseñó dos versiones de placa base y prueba lotes de memoria para detectar hardware falsificado o reacondicionado.
- SK Hynix prevé que 2027 será el peor año de la escasez y que la crisis podría extenderse hasta 2030.
🚨 IA agrava la escasez mundial de memoria
Centros de datos compiten por el suministro.
Fairphone estima que alcanza 60% del costo de materiales de un teléfono de USD 400.
Jolla rediseña placas y verifica lotes. Framework adelanta compras.
SK Hynix prevé presión hasta 2030. pic.twitter.com/usIhF5eAF7
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 16, 2026
La creciente demanda de memoria asociada con los centros de datos de inteligencia artificial está modificando la manera en que los fabricantes pequeños diseñan y producen teléfonos inteligentes y laptops. La disponibilidad, más que el precio, se convirtió en el principal obstáculo para compañías que no tienen el poder de compra de los grandes fabricantes, según información reportada por Tom’s Hardware a partir de un informe de Reuters.
Algunas empresas están rediseñando sus equipos para aceptar distintos tipos de componentes, mientras otras compran con meses de anticipación sin conocer todavía el precio final. El problema también abrió un frente de seguridad en la cadena de suministro, porque ciertos fabricantes deben probar los chips recibidos para comprobar que no se vendan componentes falsificados o presentados como nuevos cuando en realidad fueron reacondicionados.
La memoria se convierte en el componente dominante
La presión resulta especialmente intensa en los teléfonos y laptops de bajo costo, donde cada componente representa una proporción mayor del precio final. Raymond van Eck, CEO de Fairphone, afirmó que la memoria puede representar casi 60% de la lista de materiales de un teléfono cuyo precio ronda los USD $400, una proporción que limita el margen disponible para el resto del dispositivo.
La lista de materiales, conocida en la industria por sus siglas en inglés, reúne el costo de los componentes físicos que integran un producto. Cuando la memoria ocupa una parte tan grande de esa estructura, un aumento de precios o una interrupción del suministro puede obligar a cambiar capacidades, diseños de placa base o incluso el calendario de lanzamiento.
El impacto llega en un momento de debilidad para el mercado de teléfonos inteligentes. Counterpoint Research espera que los envíos globales caigan 13,9% este año, hasta 1.080 millones de unidades, lo que representaría la mayor contracción anual registrada, según el dato citado en la información original.
La combinación de menor demanda y componentes más difíciles de conseguir crea una tensión particular para los fabricantes pequeños. Aunque puedan aceptar pagar más, no siempre logran obtener suficientes chips, por lo que la disponibilidad termina imponiendo decisiones de diseño que antes se tomaban por eficiencia, rendimiento o facilidad de reparación.
Jolla y Fairphone buscan flexibilidad
El fabricante finlandés Jolla diseñó dos versiones de su placa base para poder alternar entre paquetes combinados de memoria y chips discretos, dependiendo de qué componentes encuentre disponibles. Esa arquitectura le permite reducir su dependencia de una única configuración, aunque introduce más alternativas que deben validarse antes de llegar al producto final.
Jolla también prueba muestras de cada lote que recibe para confirmar que la memoria no haya sido falsificada ni comercializada como hardware nuevo después de haber sido reacondicionada. La medida muestra cómo la escasez no solo encarece la fabricación, sino que también eleva el riesgo operativo para empresas que deben verificar directamente la autenticidad y el estado de sus insumos.
Fairphone enfrenta el problema desde una posición particularmente sensible a los costos, porque sus teléfonos reparables buscan mantener una propuesta accesible y extender la vida útil del equipo. Cuando la memoria absorbe casi 60% de los materiales en un modelo cercano a USD $400, el espacio para absorber incrementos sin trasladarlos al comprador se vuelve mucho más reducido.
La situación también pone a prueba la idea de que la modularidad y la sostenibilidad pueden avanzar al mismo ritmo que la eficiencia industrial. Para los fabricantes pequeños, conservar opciones de reparación o adaptar distintas configuraciones de memoria puede ayudar a mantener el suministro, pero exige más pruebas, inventario y planificación técnica.
Framework apuesta por pedidos anticipados y modularidad
Framework cuenta con una ventaja relacionada con su enfoque modular, que permite a los clientes instalar memoria recuperada de laptops antiguas o elegir unidades de segunda mano. Esa flexibilidad ofrece una vía adicional para enfrentar la escasez, porque el fabricante y los usuarios no dependen exclusivamente de módulos nuevos disponibles en el mercado.
Sin embargo, la modularidad no elimina la presión sobre las compras. Framework realiza pedidos no cancelables con mucha anticipación, incluso cuando todavía desconoce el precio final o el volumen exacto de entrega, una estrategia que reduce el riesgo de quedarse sin inventario, pero también expone a la empresa a cambios bruscos en los costos.
En julio, Framework casi duplicó los precios de memoria para las variantes de 32 GB y 64 GB de la Framework Laptop 13 Pro después de recibir una actualización de costos de su proveedor de LPCAMM2. El episodio reflejó cómo una variación en un componente específico puede trasladarse rápidamente al precio de venta de una laptop, especialmente cuando el fabricante trabaja con volúmenes inferiores a los de sus competidores más grandes.
La empresa posteriormente anunció una reducción de precios para esas mismas configuraciones después de recibir nuevo inventario a un costo menor. La rebaja también incluyó pedidos retroactivos que ya habían sido enviados, una decisión que mostró la volatilidad del mercado y la dificultad de fijar precios estables mientras los proveedores cambian sus condiciones.
La demanda de IA prolonga la presión
Los centros de datos destinados a inteligencia artificial consumen grandes cantidades de memoria y almacenamiento, lo que puede desplazar parte del suministro que tradicionalmente se destinaba a computadoras personales y teléfonos. Esa competencia entre infraestructuras de alto rendimiento y dispositivos de consumo afecta con mayor intensidad a compañías pequeñas, que tienen menos capacidad para asegurar contratos de largo plazo.
Kwak Noh-jung, CEO del fabricante de memoria SK Hynix, dijo en julio que 2027 será el “peor año” de la escasez actual. El ejecutivo también prevé que la crisis de memoria se prolongue hasta 2030, una perspectiva que convierte las decisiones de abastecimiento y diseño en un problema estructural, no en una interrupción temporal.
Para los fabricantes de teléfonos y laptops económicos, la consecuencia puede ser una mayor diferenciación entre los productos de grandes marcas y los de empresas especializadas. Los primeros pueden negociar volúmenes y asegurar suministro con más facilidad, mientras los segundos deben combinar rediseños, compras anticipadas, reutilización de componentes y controles adicionales contra el fraude.
La escasez también puede influir en la evolución de los equipos que llegan al mercado. En vez de optimizar un producto para usar menos memoria, algunas compañías están diseñando plataformas capaces de aceptar componentes alternativos, una respuesta que prioriza la continuidad de fabricación frente a la uniformidad técnica.
El resultado final dependerá de cuánto tiempo permanezca elevada la demanda asociada con la inteligencia artificial y de cómo se distribuya la capacidad entre centros de datos y electrónica de consumo. Mientras tanto, fabricantes como Fairphone, Jolla y Framework enfrentan una misma realidad: conseguir memoria ya no es solamente una cuestión de pagar más, sino de rediseñar, verificar y planificar con mucha mayor anticipación.
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