Por Canuto  

Una encuesta del Pew Research Center muestra que el temor a perder el empleo transformó la relación de los estadounidenses con la inteligencia artificial, especialmente entre los jóvenes.
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  • El 52% de los adultos estadounidenses está más preocupado que entusiasmado con la IA, frente al 18% que expresaba entusiasmo en 2021.
  • El 71% cree que la inteligencia artificial provocará menos empleos en Estados Unidos durante las próximas dos décadas.
  • Entre las personas de 18 a 29 años, el 55% siente preocupación y el 73% anticipa una reducción de puestos de trabajo.


La inteligencia artificial enfrenta un cambio profundo en la percepción pública de Estados Unidos. Más de la mitad de los adultos afirma estar ahora más preocupada que entusiasmada con esta tecnología, una tendencia que por primera vez también alcanza a los menores de 30 años, según una encuesta del Pew Research Center.

El principal factor detrás de ese giro es el temor a que la IA elimine puestos de trabajo y reduzca las oportunidades laborales. La preocupación aparece mientras empresas y trabajadores intentan entender cómo los sistemas capaces de generar texto, imágenes, código y análisis modificarán las tareas que hoy realizan personas en distintas industrias.

El empleo domina el debate sobre la inteligencia artificial

El 71% de los adultos estadounidenses cree que la IA provocará menos empleos en su país durante las próximas dos décadas, frente al 64% registrado hace dos años. Solo el 5% considera que la tecnología generará más puestos de trabajo, mientras que el 10% piensa que no producirá una diferencia significativa y una proporción ligeramente mayor aún no tiene una opinión definida.

Las cifras muestran que el pesimismo laboral no constituye una reacción pasajera ante una herramienta novedosa, sino una inquietud que se ha intensificado con el avance de la automatización. Desde 2021, el Pew Research Center ha preguntado por estas expectativas y ha observado cómo la preocupación desplaza progresivamente al entusiasmo inicial entre la población.

En aquella primera medición, más personas declaraban sentirse entusiasmadas o divididas entre el entusiasmo y la preocupación que claramente alarmadas por la IA. Desde entonces, la proporción de quienes se mostraban principalmente entusiasmados cayó a la mitad, del 18% al 9%, mientras que el grupo preocupado aumentó hasta el 52%.

La posibilidad de que el pronóstico ciudadano tenga fundamentos también aparece en evaluaciones del mercado laboral. A principios de año, Forrester Research proyectó que la IA y la automatización podrían eliminar el 6,1% de los empleos en Estados Unidos para 2030, aunque esa estimación no determina por sí sola el resultado final para cada sector o trabajador.

Los jóvenes pierden el entusiasmo con mayor rapidez

El cambio resulta especialmente visible entre los adultos de 18 a 29 años, un grupo que suele comenzar su carrera en posiciones de entrada y tareas susceptibles de automatización. El 55% de ellos afirma sentirse preocupado por la IA, frente a menos de un tercio en 2021, por lo que su nivel de inquietud ya se encuentra a la par del registrado entre los adultos de 30 y 40 años y las personas de 65 años o más.

La expectativa sobre el empleo también se deterioró entre los jóvenes. El 73% de los menores de 30 años cree ahora que la IA conducirá a menos puestos de trabajo en Estados Unidos, frente al 61% de hace dos años, una variación que refleja el temor a que la tecnología afecte precisamente las primeras oportunidades profesionales.

La preocupación tiene una explicación concreta en la forma en que las empresas presentan actualmente la automatización. Las herramientas de IA suelen promocionarse como sustitutas de tareas administrativas, atención básica, redacción, análisis y soporte, funciones que con frecuencia sirven como puerta de entrada para trabajadores sin una larga trayectoria.

Para los recién graduados y quienes intentan incorporarse al mercado laboral, la discusión no se limita a una transformación futura de los oficios. También plantea dudas inmediatas sobre cómo adquirir experiencia si los puestos iniciales desaparecen o exigen manejar sistemas automatizados antes de permitir el aprendizaje tradicional en el lugar de trabajo.

La inquietud también alcanza a la sociedad y la creatividad

Los adultos jóvenes no solo consideran que la IA puede perjudicar sus perspectivas laborales, sino que también son más propensos a pensar que tendrá efectos negativos sobre la sociedad. De acuerdo con la encuesta, creen que la tecnología podría dificultar la conexión entre las personas y hacer más difícil preservar espacios de creatividad genuina.

La percepción resulta relevante porque la mayoría de los adultos jóvenes declara utilizar chatbots, es decir, no se trata exclusivamente de un rechazo basado en desconocimiento o falta de contacto con estas herramientas. Su experiencia cotidiana parece convivir con una evaluación crítica sobre los costos que la adopción generalizada podría tener para las relaciones humanas y la expresión creativa.

Entre quienes usan chatbots, los menores de 30 años tienen la misma probabilidad de afirmar que estas herramientas perjudican su creatividad que de decir que la ayudan. Esa división sugiere que la utilidad práctica de la IA no elimina las dudas sobre si delegar ideas, escritura o resolución de problemas puede debilitar capacidades que antes se ejercitaban directamente.

La preocupación social no significa que los jóvenes hayan abandonado por completo la tecnología. Más bien muestra una relación ambivalente: utilizan productos de IA mientras observan con inquietud la velocidad con que las empresas los incorporan, la presión para adoptarlos en el trabajo y la posibilidad de que su conveniencia termine modificando hábitos personales y profesionales.

Una transición laboral todavía abierta

Las respuestas de los estadounidenses no permiten concluir que cada empleo amenazado vaya a desaparecer de forma automática, pero sí evidencian que la promesa de productividad ya compite con el temor a la sustitución. La diferencia entre crear menos puestos, transformar tareas o generar nuevas ocupaciones seguirá siendo central para determinar si la IA cumple las expectativas de sus defensores.

Anthropic, una empresa dedicada al desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, ha sostenido que la tecnología no está eliminando tantos empleos como algunos expertos habían pronosticado. Esa posición ofrece un contrapunto al pesimismo de la encuesta, aunque no borra la preocupación de quienes enfrentan procesos de contratación más exigentes o ven cómo sus funciones comienzan a automatizarse.

La discusión también adquiere una dimensión regulatoria fuera de Estados Unidos. En China, un tribunal dictaminó que es ilegal sustituir a trabajadores humanos con IA, una decisión que ilustra que las autoridades pueden abordar la automatización desde la protección del empleo y no únicamente desde la innovación o la eficiencia empresarial.

Mientras los gobiernos, las compañías y los trabajadores buscan reglas para esa transición, la opinión pública estadounidense ya está enviando una señal clara. La inteligencia artificial puede haber llegado para quedarse, pero su aceptación dependerá de que los beneficios económicos no se construyan sobre una sensación extendida de reemplazo, inseguridad y pérdida de control profesional.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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