La empresa Flock enfrenta una creciente crisis de confianza por denuncias de vigilancia masiva, accesos indebidos y acoso policial, mientras una campaña en línea promueve acciones contra sus lectores de matrículas durante Halloween de 2026.
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- La campaña De-Flock America superó las 36.500 publicaciones en dos días y promueve acciones contra los lectores automáticos de matrículas.
- El CEO Garrett Langley se disculpó tras denuncias de acoso y abuso policial, incluidos 46 casos documentados por The Washington Post.
- Flock redujo la retención estándar de datos de 30 a siete días y hará obligatoria su herramienta de auditoría antes de finalizar el año.
La empresa de tecnología de vigilancia Flock enfrenta una nueva escalada de rechazo público mientras circulan llamados a realizar acciones contra sus lectores automáticos de matrículas durante Halloween de 2026. La red de dispositivos, conocida como ALPR, ha recibido críticas durante años por permitir vigilancia masiva y conservar datos de localización de conductores que no son sospechosos de un delito, pero las denuncias recientes sobre accesos policiales indebidos intensificaron el conflicto.
La campaña en línea, identificada como De-Flock America, comenzó a ganar visibilidad esta semana en Estados Unidos y convirtió la noche de Halloween en una fecha simbólica de protesta contra los equipos de Flock. Las publicaciones animan a los participantes a usar disfraces, dejar sus teléfonos inteligentes en casa y desactivar los ALPR cercanos mientras ocultan su identidad, una combinación que plantea tanto una disputa política sobre la privacidad como riesgos legales y físicos asociados con el vandalismo.
La plataforma de redes sociales agrupó las publicaciones de la campaña en una historia de tendencia dedicada, que registró más de 36.500 publicaciones en dos días. También aparecieron llamados similares en otras grandes plataformas, aunque la empresa no informó cuántas personas podrían participar ni detalló medidas específicas para proteger sus cámaras durante la celebración.
The Register informó que contactó al equipo de prensa de Flock para preguntar si conocía la campaña y si preparaba alguna contramedida, pero recibió únicamente una respuesta automatizada. El mensaje decía que el equipo estaba “tocando el césped y tomándose un descanso” y añadía, en tono irónico, que a diferencia de las cámaras no podía trabajar las 24 horas, por lo que respondería después de tomar un tentempié y recuperar la capacidad de formar frases coherentes.
Una crisis alimentada por abusos
El rechazo contra Flock se intensificó después de que se conocieran informes sobre agentes de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocida como ICE, que accedían a sistemas administrados por policías locales. La preocupación central es que las redes compartidas de ALPR puedan utilizarse para búsquedas vinculadas con inmigración, incluso cuando esos agentes no tengan un contrato específico con las jurisdicciones que recopilan la información.
A ese episodio se sumaron denuncias de agentes policiales que habrían utilizado la tecnología para acosar a exparejas. Los reportes coincidieron con un aumento del vandalismo dirigido contra las cámaras, de acuerdo con la información disponible, y dieron a los activistas nuevos argumentos para cuestionar si las salvaguardas internas de Flock son suficientes frente a los abusos de usuarios autorizados.
La semana pasada, Garrett Langley, CEO de Flock, se disculpó después de que una mujer denunciara haber sido acosada mediante el sistema ALPR de la compañía. En una entrevista con CBS News, Langley afirmó: “Me mata que ella haya pasado por eso”, menos de dos semanas después de que The Washington Post publicara un informe sobre 46 casos de agentes de policía estadounidenses que supuestamente abusaron del acceso a Flock.
Según ese informe, algunos agentes habrían utilizado ese poder para acosar a mujeres, lo que convirtió el debate técnico sobre lectores de matrículas en una discusión más amplia sobre abuso institucional. La tecnología registra vehículos y matrículas para apoyar investigaciones, pero su alcance también puede crear un mapa detallado de desplazamientos cuando conserva información de personas que nunca estuvieron vinculadas con un delito.
Flock anuncia cambios en sus controles
Flock anunció una serie de modificaciones después de las denuncias, entre ellas la reducción del período estándar de retención de datos de 30 días a siete. La medida no elimina la posibilidad de conservar información durante más tiempo, porque los clientes todavía pueden mantener esos registros cuando consideran que resultan necesarios para sus operaciones o investigaciones.
La compañía también creó un nuevo Modo Evidencia, que permite a las fuerzas del orden conservar datos más allá del plazo de siete días si los requieren para un caso en curso. La herramienta intenta separar la retención general de información de la preservación de pruebas específicas, aunque su eficacia dependerá de cómo las agencias definan y supervisen las investigaciones que justifican esa excepción.
Otra modificación permite que las agencias policiales restrinjan los tipos de búsquedas que fuerzas externas pueden ejecutar sobre sus datos. Por ejemplo, la Ciudad A podría necesitar autorización de la Ciudad B para consultar registros de esta última, y la Ciudad B podría impedir búsquedas relacionadas con la “aplicación de las leyes de inmigración”, una referencia directa a las preocupaciones sobre el acceso de ICE.
Flock también exigirá que sus clientes activen la función Asistencia de Auditoría antes de que termine el año. La herramienta identifica actividades de búsqueda inusuales y las marca para revisión; hasta ahora era opcional, pero la empresa dijo que contribuyó al arresto de varios agentes de la ley que supuestamente abusaron del sistema.
El caso de Haines City reaviva el escrutinio
La presión sobre Flock aumentó con el caso de Christopher Goodson, un oficial de policía de Haines City, Florida, de 31 años. Una declaración jurada de causa probable sostiene que Goodson utilizó Flock para buscar 717 veces la matrícula de su esposa separada, en consultas realizadas entre el 1 de septiembre de 2024 y el 30 de junio de 2026.
Goodson fue suspendido con goce de sueldo mientras continúa una investigación adicional, según la información publicada sobre el caso. La acusación no solo pone el foco en la conducta individual del agente, sino también en la capacidad de los departamentos para detectar consultas repetitivas que involucran a personas cercanas a quienes tienen acceso privilegiado.
La función Asistencia de Auditoría busca precisamente identificar patrones que puedan indicar una utilización irregular de la plataforma. Flock señaló que más de un tercio de sus clientes ya la activaron voluntariamente, pero la decisión de volverla obligatoria refleja que la adopción espontánea no alcanzó el nivel que la empresa considera necesario para responder al escrutinio.
El caso también explica por qué las nuevas restricciones de búsqueda no resuelven por sí solas el problema de confianza. Aunque una agencia pueda limitar consultas externas o conservar datos por períodos más cortos, los abusos cometidos por usuarios internos todavía dependen de controles, revisiones y sanciones capaces de actuar antes de que la herramienta se convierta en un mecanismo de hostigamiento.
Halloween como nuevo frente de conflicto
La campaña De-Flock America utiliza Halloween para transformar una discusión técnica y regulatoria en una acción pública de alto impacto visual. La invitación a disfrazarse y ocultar la identidad busca convertir las propias condiciones de la vigilancia, que registran matrículas y movimientos, en el centro de una protesta contra la posibilidad de ser rastreado sin sospecha de delito.
Sin embargo, los llamados a desactivar o dañar cámaras pueden producir consecuencias distintas de las que buscan sus promotores. El vandalismo puede provocar cargos penales, interrupciones en investigaciones y daños materiales, además de ofrecer a la empresa y a las autoridades un argumento para reforzar la seguridad de la infraestructura sin atender las preguntas sobre retención, acceso y supervisión.
Flock, por su parte, no respondió de manera sustantiva a las preguntas sobre la campaña y sus posibles contramedidas. La respuesta automática, aunque presentada con humor, dejó sin aclarar si la empresa coordinará con sus clientes acciones preventivas, si publicará recomendaciones de seguridad o si considera que la protesta representa una amenaza operativa significativa.
El conflicto seguirá dependiendo de la aplicación real de los cambios anunciados, especialmente la reducción de la retención, el Modo Evidencia, los límites a las búsquedas externas y la auditoría obligatoria. Mientras las agencias mantengan capacidad para almacenar, consultar o compartir datos de vehículos, la discusión sobre Flock continuará girando alrededor del equilibrio entre seguridad pública, privacidad y control democrático de la vigilancia.
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