Por Canuto  

El crecimiento de los centros de datos para sostener la inteligencia artificial está impulsando la demanda de fluidos fluorados que incluyen PFAS. ChemSec advierte que varios de los principales fabricantes de estos químicos eternos están ampliando su capacidad, mientras grupos ambientales cuestionan los riesgos para la salud, el clima y el ambiente.
***

  • ChemSec identificó una expansión de la producción de PFAS impulsada por la demanda de centros de datos, semiconductores y baterías.
  • Daikin, Arkema y Chemours figuran entre las empresas vinculadas al aumento de capacidad o al desarrollo de soluciones para centros de datos.
  • Organizaciones ambientales cuestionan la solicitud de Chemours para acelerar la aprobación del refrigerante Opteon 2P50 y advierten sobre posibles riesgos y fugas.


La carrera por construir infraestructura para inteligencia artificial está abriendo un nuevo frente ambiental: el uso de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS o “químicos eternos”, para enfriar equipos. Un informe de ChemSec señala que varios de los mayores productores mundiales de estas sustancias están ampliando su capacidad ante la demanda de los centros de datos, los fabricantes de semiconductores y la industria de baterías de iones de litio.

El debate aparece mientras los centros de datos enfrentan críticas por su consumo de agua. La controversia añade una preocupación distinta: sustituir parte del uso de agua por fluidos fluorados puede reducir la presión sobre los recursos hídricos en determinadas instalaciones, pero también ampliar el uso de compuestos que persisten durante largos periodos en el ambiente. La relación entre ambos impactos depende del diseño, la operación y la gestión de cada sistema.

La expansión de los químicos eternos

Los PFAS resisten temperaturas elevadas y poseen enlaces químicos especialmente fuertes, características que los han hecho útiles en distintos productos y procesos industriales. También se emplean en la fabricación de semiconductores, equipos industriales y sistemas de refrigeración. Esa durabilidad dificulta su degradación y ha aumentado la preocupación por sus posibles efectos acumulativos en la salud humana y los ecosistemas.

Según datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición citados por ChemSec, se detectaron PFAS en la sangre del 97% de los estadounidenses. La presencia de PFAS en la población estadounidense también ha sido documentada por organismos de salud pública, aunque las concentraciones de algunos compuestos han disminuido con el tiempo. ChemSec calcula que los principales productores mundiales obtuvieron aproximadamente USD $4.000 millones en ganancias durante 2022, frente a costos sociales estimados en USD $17,5 billones anuales.

La organización identifica tres fuentes principales de demanda vinculadas con la economía tecnológica: la refrigeración de centros de datos, la fabricación de semiconductores y los materiales utilizados en baterías de iones de litio. La conexión con la inteligencia artificial resulta relevante porque los procesadores destinados a entrenar y ejecutar modelos avanzados generan grandes cantidades de calor, lo que impulsa el desarrollo de sistemas de enfriamiento más intensivos y especializados.

Fabricantes amplían capacidad y operadores buscan alternativas

ChemSec afirma que Chemours produce o utiliza más sustancias PFAS que cualquier otra compañía incluida en su base de datos SIN Producers. El informe calcula que entre la mitad y dos tercios de los ingresos de USD $5.800 millones de Chemours provienen de la producción de PFAS, y señala que la empresa desarrolla productos para refrigeración de centros de datos mientras expande su fabricación de refrigerantes basados en estos compuestos.

Daikin planea más que triplicar su capacidad de fluoropolímeros para 2027, según la información difundida sobre el análisis de ChemSec, para responder principalmente a la demanda relacionada con semiconductores. Arkema también comenzó a ampliar su producción en Norteamérica y Asia. Estas inversiones muestran que la expansión de la infraestructura digital puede influir en decisiones industriales que van más allá de la operación de servidores.

Los sistemas de refrigeración más recientes pueden utilizar químicos fluorados en lugar de agua para manejar el calor generado por los equipos. Esta opción puede reducir el consumo directo de agua en ciertas configuraciones, pero introduce interrogantes sobre la persistencia de los compuestos, las emisiones, las fugas y la gestión de los residuos al final de la vida útil.

En julio, grupos ambientales presentaron comentarios ante la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos para oponerse a la solicitud de Chemours de acelerar la aprobación de Opteon 2P50, un nuevo refrigerante PFAS destinado a centros de datos. Según los grupos, la empresa subestimó posibles riesgos para la salud y el clima, y la evidencia disponible no justificaría un proceso más rápido. La EPA aún debe evaluar la solicitud conforme al procedimiento aplicable.

Disputa por fugas, emisiones y regulación

Las organizaciones ambientales sostienen que una fuga podría liberar gases PFAS en una instalación de gran tamaño. También cuestionan los riesgos asociados con el reemplazo, el mantenimiento y la disposición de los equipos y fluidos. Estas son advertencias de los grupos opositores, no una confirmación de que todos los sistemas que empleen Opteon 2P50 vayan a producir fugas o daños ambientales.

Chemours rechazó esas preocupaciones, según un reporte de The Guardian, y argumentó que su sistema opera como un circuito cerrado con una baja cantidad de gas fugitivo durante el funcionamiento normal. La disputa enfrenta la evaluación empresarial sobre la contención del refrigerante con la exigencia de los grupos ambientales de contar con más información toxicológica y climática antes de autorizar el producto.

La decisión regulatoria plantea una pregunta central: si los sistemas cerrados pueden contener suficientemente los PFAS durante toda su vida útil, desde la instalación y el mantenimiento hasta el reemplazo y la disposición final. La respuesta dependerá de la evaluación de la EPA y de los datos que presente la empresa sobre seguridad, emisiones y exposición.

Demandas y presión sobre la industria química

La controversia no se limita a Estados Unidos. En enero, ciudadanos franceses y organizaciones ambientales presentaron una demanda contra Arkema y Daikin por presunta contaminación con PFAS, en un caso relacionado con el denominado “valle químico”. Las acusaciones deberán ser examinadas en el proceso judicial y no constituyen por sí mismas una determinación de responsabilidad.

Arkema declaró que se defenderá ante los tribunales frente a las alegaciones y rechazó las reclamaciones relacionadas con la contaminación. Daikin, por su parte, afirmó que aceleró sus inversiones desde 2022 para controlar mejor sus emisiones de PFAS, una respuesta que busca mostrar medidas de mitigación mientras la empresa proyecta aumentar su capacidad para atender la demanda tecnológica.

El problema para los centros de datos es que ninguna de las dos alternativas resulta completamente neutral: la refrigeración con agua puede presionar las reservas locales, mientras los fluidos fluorados plantean interrogantes sobre persistencia, toxicidad, emisiones y gestión de residuos. La comparación no permite concluir de forma general que una opción sea siempre menos dañina; el impacto depende de las condiciones de cada instalación.

El informe de ChemSec no sostiene que cada centro de datos vaya a liberar automáticamente PFAS al ambiente, pero sí vincula el crecimiento de la infraestructura de IA con una expansión industrial de sustancias difíciles de eliminar. A medida que aumenten los proyectos y la potencia de cómputo, la presión regulatoria probablemente se concentrará en la transparencia de los refrigerantes, los controles de fugas y la responsabilidad por los costos sanitarios y ambientales de largo plazo.

El desafío consiste en evitar que la solución al consumo de agua traslade el impacto hacia otro recurso o hacia generaciones futuras. La velocidad de la carrera por la inteligencia artificial puede favorecer inversiones millonarias, pero también exige que la refrigeración, la manufactura de chips y la gestión de químicos formen parte de la misma conversación sobre sostenibilidad y seguridad pública.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín