Por Canuto  

La inversión directa saliente de China alcanzó un récord de USD $214.000 millones en 2025, impulsada en parte por la tecnología. Sin embargo, los flujos hacia EE.UU. se desplomaron 71,3% hasta USD $1.910 millones, en un contexto de mayor escrutinio, tensiones comerciales e incertidumbre regulatoria.
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  • La inversión directa saliente de China creció 11,1% en 2025 y llegó a USD $214.000 millones.
  • La inversión en información, software y servicios tecnológicos aumentó 88,3%, hasta USD $13.100 millones.
  • Los flujos hacia EE.UU. cayeron 71,3% y representaron apenas 0,9% de la inversión exterior china.


La inversión directa saliente de China alcanzó un récord de USD $214.000 millones en 2025, incluso mientras los recursos destinados a Estados Unidos se hundían hasta su nivel más bajo en más de una década. El contraste refleja una reorganización del capital chino en el exterior: las empresas ampliaron su presencia internacional, pero encontraron mayores obstáculos para operar en el mercado estadounidense, marcado por un escrutinio más estricto, tensiones comerciales e incertidumbre geopolítica y regulatoria.

El aumento total fue de 11,1% frente a 2024, según un informe anual publicado el miércoles por el Ministerio de Comercio de China junto con otros dos organismos económicos estatales. Con ese resultado, China se convirtió en la segunda mayor fuente de capital global, solo por detrás de Estados Unidos y por delante de Japón, una posición que subraya la dimensión internacional de sus empresas y la importancia de sus decisiones de inversión para los mercados financieros.

Un récord impulsado por la tecnología

El crecimiento de la inversión exterior china estuvo acompañado por una expansión particularmente fuerte en actividades vinculadas con la tecnología. La inversión directa en transmisión de información, software y servicios de tecnología de la información aumentó 88,3% durante 2025, hasta alcanzar USD $13.100 millones, mientras las compañías buscaban ampliar su presencia en sectores considerados estratégicos para la economía digital.

El dato tecnológico ayuda a explicar por qué el récord global no se tradujo en un mayor flujo hacia Estados Unidos. La información disponible muestra que el capital chino siguió creciendo fuera del país, pero también que una parte relevante de ese impulso se dirigió hacia industrias específicas y mercados donde las empresas enfrentaban un entorno internacional distinto al estadounidense.

Para los inversores, esta diferencia resulta más significativa que el récord por sí solo. Una expansión de la inversión exterior puede coexistir con una reducción abrupta en un destino concreto cuando las empresas evalúan que los controles, las tensiones comerciales o la incertidumbre regulatoria elevan los costos y riesgos de una operación transfronteriza.

El informe no presenta la tecnología como una explicación exclusiva de todos los flujos, pero sí identifica su avance como uno de los motores del crecimiento. El salto de 88,3% en información, software y servicios tecnológicos ofrece una señal clara de que la internacionalización empresarial china estuvo relacionada, al menos en parte, con actividades de alto contenido digital.

El desplome de los flujos hacia Estados Unidos

En dirección contraria al resultado global, la inversión directa china en Estados Unidos cayó 71,3% en 2025, hasta USD $1.910 millones. El monto quedó muy por debajo de los aproximadamente USD $6.630 millones registrados en 2024 y representó el nivel más bajo desde 2011, de acuerdo con los datos citados por South China Morning Post.

La magnitud de la caída convirtió a Estados Unidos en una excepción dentro del comportamiento general de la inversión exterior china. Aunque las empresas aumentaron sus desembolsos internacionales en conjunto, el mercado estadounidense perdió peso de forma acelerada y recibió apenas 0,9% del total de la inversión directa saliente de China durante el año.

El descenso ocurre en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo. La fuente vincula la contracción con un escrutinio más estricto y con la incertidumbre geopolítica y regulatoria, factores que pueden afectar tanto la aprobación de operaciones como las perspectivas de las compañías que desean ampliar activos, tecnología o servicios en Estados Unidos.

La diferencia entre USD $214.000 millones de inversión exterior total y USD $1.910 millones destinados a Estados Unidos también muestra que la retirada de ese mercado no equivale a una retirada general del mundo. Los datos describen una estrategia más selectiva, en la que China mantiene la expansión internacional de sus empresas mientras reduce la exposición a un destino sometido a mayores fricciones políticas y regulatorias.

Un cambio que trasciende una sola cifra

El resultado de 2025 plantea una lectura doble para los mercados. Por una parte, China conserva una capacidad significativa para movilizar capital hacia el extranjero; por otra, la distribución de ese capital revela que los vínculos económicos con Estados Unidos enfrentan una presión mucho mayor que la observada en otros destinos.

La atención hacia tecnología, software y servicios de información añade otra dimensión al panorama. Cuando una categoría registra un crecimiento de 88,3% y alcanza USD $13.100 millones, el movimiento no solo refleja una búsqueda de oportunidades comerciales, sino también la importancia que las empresas conceden a construir presencia internacional en áreas relacionadas con la economía digital.

El contraste también puede influir en la forma en que las compañías valoran sus planes de expansión. El informe no ofrece una proyección para 2026 ni detalla operaciones individuales, por lo que no permite concluir cómo evolucionarán los flujos en los próximos meses; sí muestra, sin embargo, que el entorno de 2025 favoreció una mayor dispersión geográfica del capital chino.

Con Estados Unidos absorbiendo solo 0,9% de la inversión directa saliente china, la relación entre ambos países queda retratada por una paradoja: los vínculos económicos siguen siendo relevantes, pero el capital nuevo encuentra menos espacio para entrar. Mientras el volumen global alcanza un máximo histórico, el flujo bilateral se aproxima a su menor nivel en más de una década.


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