Por Canuto  

Los operadores esperan que la Reserva Federal eleve su tasa de referencia por primera vez desde julio de 2023, mientras la inflación persistente, el petróleo caro y un mercado laboral más firme elevan la presión sobre el banco central.

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  • Los mercados asignan una probabilidad superior al 90% a un aumento de 0,25 puntos porcentuales, hasta un rango de 3,75%-4%.
  • Morgan Stanley cambió su pronóstico y ahora espera dos aumentos de tasas, uno esta semana y otro en diciembre.
  • El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años llegó a 5,041%, su nivel más alto desde 2007, ante el temor por la inflación energética.

 


 

Wall Street llegó a la reunión de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) con una expectativa que hace apenas un mes parecía improbable: una nueva subida de las tasas de interés.

Los operadores asignan una probabilidad superior al 90% a que el Comité Federal de Mercado Abierto eleve en 0,25 puntos porcentuales la tasa de fondos federales, hasta un rango objetivo de 3,75%-4%, según el indicador FedWatch de CME Group.

La posibilidad de un ajuste más restrictivo creció después de varios factores que complicaron el panorama para el banco central. Los datos de inflación volvieron a decepcionar, el mercado laboral mostró mayor fortaleza y el petróleo crudo superó nuevamente los USD $100 por barril en un contexto marcado por el conflicto con Irán, según reportes citados por medios internacionales. La combinación elevó la preocupación por la persistencia de las presiones sobre los precios, aunque no permite atribuir por sí sola una causa definitiva a la decisión de la Fed.

El mercado cambia su apuesta sobre las tasas

Hace un mes, los mercados solo otorgaban una probabilidad de 36% a un aumento durante esta reunión, porque esperaban señales más favorables de inflación. Además, la cautela expresada por el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, había limitado las apuestas por una trayectoria monetaria más dura y mantenía abierta la posibilidad de que el comité esperara antes de actuar.

El escenario comenzó a cambiar después de los comentarios de Warsh durante el simposio anual de la Reserva Federal en Jackson Hole, Wyoming. A esas declaraciones se sumaron nuevas lecturas de inflación poco alentadoras y un mercado laboral que, en lugar de enfriarse con rapidez, ofreció argumentos para que los funcionarios mantuvieran la prioridad sobre la estabilidad de precios.

El movimiento sería relevante porque marcaría el primer aumento de tasas desde julio de 2023. Desde entonces, el Comité Federal de Mercado Abierto redujo el costo del dinero en seis ocasiones, con un recorte acumulado de 175 puntos básicos, equivalentes a 1,75 puntos porcentuales.

Para los mercados financieros, el cambio de dirección tendría consecuencias más amplias que el ajuste de un cuarto de punto. Las tasas más altas suelen encarecer el financiamiento y pueden reducir el atractivo relativo de activos considerados de mayor riesgo, entre ellos acciones de crecimiento y distintos segmentos vinculados con las criptomonedas como Bitcoin.

Inflación, petróleo y credibilidad institucional

La presión energética se convirtió en uno de los elementos centrales de la discusión, porque el repunte del crudo puede trasladarse a costos de transporte, producción y consumo. En este contexto, el avance del petróleo por encima de USD $100 por barril dificulta que la Reserva Federal confíe en una desaceleración suficientemente rápida de la inflación hacia su objetivo.

Los economistas de Morgan Stanley reflejaron ese giro en una nota publicada el lunes, al cambiar su pronóstico de ninguna subida durante este año a dos aumentos. La firma espera una decisión alcista esta semana y otra en diciembre, basándose en parte en los comentarios públicos de Warsh, el encarecimiento del petróleo, la expansión de la inflación relacionada con la inteligencia artificial y un cambio general hacia expectativas de tasas más altas.

Michael Gapen, economista jefe para Estados Unidos de Morgan Stanley, advirtió que no actuar podría afectar la credibilidad del banco central. En su análisis, escribió que “no hacerlo correría el riesgo de perder credibilidad y de un posible aumento en las primas de riesgo a largo plazo similar a la reacción tras la reunión del FOMC de julio”.

Gapen también explicó que la desinflación observada hasta ahora no parece avanzar con suficiente rapidez para convencer al comité de que la inflación regresará al 2% dentro de un plazo adecuado. El economista señaló que su pronóstico anterior de estabilidad en las tasas dependía de que los precios mostraran un progreso bastante claro, algo que, a su juicio, todavía no está garantizado.

El bono a 10 años y las señales que seguirá Wall Street

La tensión también se reflejó en el mercado de deuda pública estadounidense antes del anuncio. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó un máximo de 5,041% el martes, su nivel más alto desde 2007, mientras los inversores evaluaban el riesgo de que los precios de la energía mantuvieran elevada la inflación durante más tiempo.

Posteriormente, el rendimiento retrocedió desde ese máximo y se ubicó cerca de 4,96% a las 7:38 a. m., hora del Este de Estados Unidos. La evolución de este instrumento resulta importante porque sus rendimientos funcionan como una referencia para múltiples costos de financiamiento y porque reflejan las expectativas del mercado sobre inflación, crecimiento y política monetaria.

La Reserva Federal tenía previsto anunciar su decisión a las 2 p. m., hora del Este, junto con una actualización de su Resumen de Proyecciones Económicas. El documento incluirá nuevas perspectivas para el desempleo, la inflación y el producto interno bruto, además del gráfico de puntos que reúne las expectativas individuales de los participantes sobre las tasas.

La actualización tendrá una particularidad adicional: incorporará por primera vez las expectativas de los funcionarios para 2029. Los inversores examinarán esas proyecciones para determinar si el aumento esperado representa una respuesta puntual a la inflación o el inicio de una secuencia más amplia, dado que las subidas aisladas son poco frecuentes en la historia reciente de la Reserva Federal.

El último ejemplo claro de un aumento único ocurrió en marzo de 1997, cuando la Reserva Federal elevó las tasas y después mantuvo su posición mientras se desarrollaba la crisis financiera asiática. El análisis de Morgan Stanley, sin embargo, apunta a que el comité podría considerar otro incremento en diciembre si la inflación, el petróleo y la fortaleza laboral continúan limitando el margen para una política más flexible.

La decisión, por tanto, no dependerá únicamente del movimiento anunciado, sino también del mensaje que acompañe a las nuevas proyecciones. Para los operadores de acciones, bonos, divisas y criptomonedas, la pregunta decisiva será si la Fed prepara al mercado para más endurecimiento o si presenta el ajuste como una respuesta limitada a un episodio inflacionario persistente.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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