Por Canuto  

Wall Street vive una venta masiva que no responde a ganancias débiles ni a una recesión, sino a un cóctel de inflación persistente, tasas de interés altas y posibles ventas forzadas. La Reserva Federal parece no tener margen para recortar tasas, y el auge de la IA añade presión inflacionaria.
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  • La inflación sigue por encima del objetivo de la Fed y los rendimientos de los bonos aumentan, lo que presiona las valoraciones de las acciones, especialmente las tecnológicas.
  • El gasto en inteligencia artificial alimenta la demanda de chips, centros de datos y electricidad, lo que podría trasladarse a precios más altos y mantener la inflación.
  • Las ventas forzadas de fondos apalancados podrían amplificar la caída, aunque las ganancias corporativas sigan siendo sólidas y el mercado muestre rotación sectorial.


La calma antes de la tormenta

El mercado de valores de Estados Unidos atraviesa una venta masiva que desconcierta a los inversores. No se trata de ganancias débiles ni de una recesión evidente, sino de una combinación de factores que apuntan a un problema mayor.

Las empresas estadounidenses están reportando algunos de los mejores crecimientos de ganancias en años, pero los inversores pagan menos por ellas. Esta desconexión se debe a una creciente preocupación por la inflación y la política de la Reserva Federal.

Según datos de FactSet citados por TheStreet, el S&P 500 tenía un crecimiento de ganancias combinado del segundo trimestre de 47,4 % hasta el 31 de julio. Además, las empresas superaron las proyecciones de los analistas en un 31,4 %.

Sin embargo, el Nasdaq Composite cayó un 3,2 % en julio, su peor mes desde marzo. El S&P 500 perdió un 0,1 % y el Dow Jones Industrial Average subió solo un 0,3 %. Este desempeño mixto revela que los inversores están siendo más selectivos.

La inflación vuelve a mandar en el mercado

La inflación se ha convertido nuevamente en el motor del mercado en general, y su persistencia complica la idea de que la Fed recortará las tasas pronto. Los inversores se habían acostumbrado a ver los recortes como la próxima jugada, pero esa suposición se desvanece cuando la inflación supera el objetivo.

La inflación es una carga para las acciones de varias maneras. Puede elevar los costos de las empresas, reducir el poder adquisitivo del consumidor y forzar a la Reserva Federal a mantener las tasas más altas por más tiempo.

Además, los rendimientos más altos de los bonos aumentan la tasa de descuento usada para valorar ganancias futuras, algo especialmente dañino para las empresas en crecimiento con valoraciones elevadas. Esto explica por qué las acciones tecnológicas están sufriendo aunque sus resultados sean sólidos.

El índice S&P 500 tuvo un desempeño curioso en julio: subió un 1,3 % en base igualada, mientras que el índice ponderado por capitalización de mercado bajó 0,1 %. Esto sugiere rotación hacia sectores tradicionales, no un pánico generalizado.

No obstante, la persistencia inflacionaria mantiene la volatilidad presente. Los inversores deben prepararse para más turbulencias si los precios siguen sin ceder.

La IA y la nueva amenaza inflacionaria

El auge de la inteligencia artificial está agregando una dimensión inesperada a la inflación. La creciente demanda de chips de memoria, centros de datos y electricidad para sistemas de IA está elevando los costos de construcción y operación.

Las empresas podrían trasladar esos costos a sus clientes, generando un ciclo de retroalimentación peligroso. Si las empresas anticipan inflación, pueden subir precios o acelerar compras, y los consumidores alterar sus hábitos de gasto.

Estas respuestas pueden mantener la inflación incluso después de que el shock inicial de oferta comience a disiparse. Las compañías tecnológicas, valoradas por ganancias que se espera se materialicen en años futuros, son especialmente vulnerables.

Si las tasas suben, esos flujos de efectivo distantes pierden valor. Las acciones de semiconductores y IA con las valoraciones más altas tienen menos margen para decepcionar.

Sin embargo, existe un argumento sorprendente en contra: las tasas más altas podrían recortar el gasto de capital corporativo. Eso podría beneficiar a las empresas de computación en la nube más grandes, que han sido criticadas por sus enormes inversiones en equipos de IA.

Ventas forzadas: un riesgo latente

Otro peligro se esconde bajo el desempeño de los índices. Cuando los fondos apalancados sufren pérdidas, las llamadas de margen o los reembolsos de inversores pueden provocar liquidaciones forzadas, añadiendo volatilidad.

Esto puede ocurrir incluso con una economía fuerte y ganancias sólidas, porque las ventas forzadas ignoran los fundamentos. Los fondos necesitan vender activos líquidos para recaudar efectivo, presionando tanto acciones sólidas como especulativas.

Según TheStreet, siete de los 11 sectores del S&P 500 cerraron el mes en alza, lo que indica rotación, no terror indiscriminado. Pero esta amplitud positiva podría revertirse si las liquidaciones se intensifican.

La combinación de inflación persistente, valoraciones exigentes y posible desapalancamiento podría amplificar las caídas. Los inversores deben estar atentos a las próximas cifras de inflación para anticipar la respuesta de la Fed.

Tres advertencias que los inversores deben observar

El análisis de TheStreet destaca tres advertencias clave. Primero, la inflación: la presión persistente sobre los precios mantiene elevados los rendimientos de los Tesoro y la volatilidad. Segundo, las valoraciones: las tasas más altas castigan a las acciones tecnológicas caras cuyas ganancias se proyectan a largo plazo.

Tercero, la venta forzada: las liquidaciones de fondos apalancados pueden amplificar las pérdidas, aunque los fundamentos corporativos sigan siendo sólidos. Ninguno de estos factores garantiza una caída más profunda, pero juntos explican por qué la venta masiva podría no haber terminado.

La mejor protección sigue siendo el sólido crecimiento de ganancias. Una participación más amplia del mercado, fuera de la tecnología, muestra que el mercado alcista no se ha desmoronado por completo, pero tampoco ofrece seguridad total.

Los próximos informes de ganancias y los datos de inflación serán cruciales para determinar si la Reserva Federal puede ofrecer algún alivio. La amplitud del mercado indicará si los inversores están descubriendo nuevos líderes o simplemente buscando refugio.

En síntesis, la pesadilla de Wall Street no son ganancias hundidas, sino la combinación de inflación, tasas en aumento y ventas forzadas que hace que los inversores no paguen precios premium. El mercado necesita respuestas, y la Fed parece tener las manos atadas.


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