El indicador de inflación preferido de la FED se mantuvo elevado en julio, mientras el PIB del segundo trimestre conservó su crecimiento anualizado de 1,5%. El dato reaviva la disputa entre funcionarios que defienden mantener las tasas y quienes piden endurecerlas ante los riesgos derivados de energía, aranceles y gasto en infraestructura de IA.
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- El índice PCE subió 3,7% interanual en julio, sin cambios frente a junio y por encima de la meta de 2% de la Fed.
- La inflación subyacente permaneció en 3,3%, mientras el avance mensual de los precios fue de 0,2%.
- El PIB del segundo trimestre mantuvo una expansión anualizada de 1,5%, sin revisión frente a la estimación anterior.
La inflación en Estados Unidos se mantuvo elevada durante julio y volvió a exponer la fractura dentro de la Reserva Federal (FED) sobre el rumbo de las tasas de interés.
El índice de precios de gastos de consumo personal, conocido como PCE y el preferido del banco central para orientar su objetivo de estabilidad de precios, avanzó 3,7% interanual, al mismo ritmo de junio y por encima del 3,6% que esperaban los economistas.
El resultado dejó la inflación 1,7 puntos porcentuales por encima del objetivo oficial de 2% y prolongó una racha que acumula 65 meses sobre esa referencia. En términos mensuales, el PCE aumentó 0,2% en julio, después de una caída de 0,1% en junio.
Un dato que mantiene dividida a la Fed
La persistencia de los precios complica la posición de los funcionarios que respaldan una pausa monetaria para evaluar si la inflación puede desacelerarse sin nuevas medidas.
La mayoría de los integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) votó en julio, por 9 votos contra 3, por mantener las tasas entre 3,50% y 3,75%. El ritmo lento de mejora ofrece pocos argumentos para quienes esperaban una desinflación más rápida.
Al mismo tiempo, una minoría inclinada hacia una política restrictiva sostiene que la inflación lleva demasiado tiempo sobre la meta y podría requerir mayores costos de financiamiento. Su argumento es que tasas más altas reducirían el endeudamiento y el gasto, dos canales mediante los cuales la demanda puede seguir presionando los precios mientras las empresas trasladan costos al consumidor.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, permaneció en 3,3% interanual durante julio y aumentó 0,2% en términos mensuales. Este ritmo no elimina las dudas sobre la tendencia de los precios.
El presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, ha señalado que un avance mensual del PCE de 0,2% o menos sugeriría que la inflación podría regresar por sí sola al 2%. La presidenta de la Reserva Federal de Boston, Susan Collins, dijo el martes que estaba conforme con mantener las tasas estables en la última reunión, pero advirtió que necesitaría observar evidencia adicional de desaceleración y que, de no verla, subirlas pronto sería apropiado.
Energía, guerra y aranceles elevan los riesgos
El PCE alcanzó un máximo de tres años de 4,1% en mayo, después de que el presidente Donald Trump lanzara ataques aéreos junto con Israel contra Irán a finales de febrero, de acuerdo con la información citada por Reuters.
El conflicto interrumpió aproximadamente una quinta parte de la oferta mundial de petróleo, impulsó los precios de la energía y amplificó las presiones inflacionarias que ya enfrentaban los hogares estadounidenses.
Seis meses después, el enfrentamiento no parece acercarse a una resolución definitiva, aunque los intercambios de fuego disminuyeron y los precios del petróleo se retiraron de sus máximos de mediados de primavera. Esa moderación ayudó a contener parte del impacto inicial, pero los precios de la gasolina repuntaron durante agosto, lo que podría volver a presionar el indicador general cuando se publiquen los datos del próximo mes.
Los riesgos no provienen únicamente de la energía, porque la política comercial de Washington también amenaza con mantener elevados los costos de bienes importados. Estados Unidos impuso el 21 de agosto aranceles del 50% sobre productos canadienses por un valor aproximado de USD $20.000 millones, según un reporte de prensa, y Canadá anunció represalias.
La información de la agencia AP añadió que el presidente Trump también amenaza con nuevos aranceles contra Canadá y China, una perspectiva que podría encarecer una amplia variedad de productos. A esas presiones se suma el gasto en infraestructura de inteligencia artificial, que ya elevó el costo de computadoras, consolas de videojuegos y semiconductores, según el mismo reporte.
El antecedente de la desinflación y el crecimiento
La inflación PCE llegó a 7,2% en junio de 2022, después del fuerte impacto de la recuperación pospandemia y de las alteraciones en los mercados globales. Las subidas de tasas más pronunciadas de la Reserva Federal desde la década de 1980 ayudaron a devolver el indicador hacia niveles más bajos, pero esa trayectoria perdió impulso durante el último año.
El cambio coincidió con la imposición de una ola de aranceles a las importaciones por parte de Trump tras su regreso a la Casa Blanca. Esos gravámenes aumentaron los precios de una amplia gama de bienes y, posteriormente, la guerra con Irán añadió un shock energético que frenó la mejora observada en los meses anteriores.
El Departamento de Comercio también actualizó el miércoles su estimación del producto interno bruto del segundo trimestre, aunque no modificó el cálculo anterior. La economía estadounidense creció a una tasa anualizada de 1,5%, un registro que muestra expansión, pero que llega junto con una inflación suficientemente alta para limitar el margen de maniobra del banco central.
La combinación de crecimiento moderado y precios persistentes coloca a la Fed ante un dilema conocido: endurecer la política para proteger su credibilidad o mantenerla estable para evitar una presión innecesaria sobre la actividad. El dato del PIB no resolvió esa tensión, porque no alteró la lectura de que la economía continúa avanzando mientras los consumidores enfrentan costos elevados.
Jackson Hole será la próxima señal para los mercados
Los datos llegan justo antes del simposio económico anual de la FED en Jackson Hole, Wyoming, donde los responsables de política monetaria se reunirán esta semana. La atención se concentrará especialmente en Kevin Warsh, quien pronunciará el viernes su primer discurso de alto perfil como presidente del banco central tras la salida de Jerome Powell en mayo de 2026.
Los analistas esperan que Warsh evite ofrecer señales directas sobre la decisión de septiembre y opte por un discurso más general sobre la economía y la política monetaria. Aun así, cualquier referencia a la persistencia del PCE, a los precios de la energía o a los riesgos comerciales podría modificar las expectativas de Wall Street sobre el calendario de las próximas decisiones.
Para los funcionarios favorables a una pausa, el avance mensual de 0,2% ofrece una señal de moderación frente al aumento de 0,5% registrado en mayo. Para los miembros más restrictivos, sin embargo, el hecho de que la inflación anual siga en 3,7% y que la subyacente permanezca en 3,3% confirma que la presión sobre los precios todavía no está bajo control.
Causas de movimientos recientes
El dato de inflación y la decisión del FOMC aportan información relevante para las expectativas de tasas. El comité mantuvo el rango de referencia entre 3,50% y 3,75% por 9 votos contra 3, mientras el PCE general se mantuvo en 3,7% interanual y el subyacente en 3,3%.
La proximidad del discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole, junto con los nuevos aranceles sobre productos canadienses y la evolución de los precios energéticos, puede aumentar la volatilidad en tasas, dólar y mercados financieros. Con la información disponible, no es posible atribuir un movimiento concreto a una sola causa.
La evolución de agosto será determinante, especialmente porque la gasolina volvió a encarecerse y porque las nuevas medidas comerciales podrían transmitirse a los precios de bienes y suministros. Mientras no aparezca una desaceleración más convincente, la división dentro de la Fed seguirá siendo una fuente de volatilidad para las tasas, el dólar y los mercados financieros.
El informe de Reuters destacó que la inflación permanece por encima del objetivo desde febrero de 2021 y que nuevas presiones arancelarias podrían aparecer tras el deterioro de la relación comercial con Canadá. Esa combinación mantiene abierta la posibilidad de tasas más altas, aunque la decisión final dependerá de la trayectoria conjunta de los precios y la actividad económica.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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