Por Canuto  

Pete Hegseth calificó de crítica la solicitud de casi USD 1,5 billones para defensa y vinculó la inversión con la competencia militar frente a China. El plan incluye acelerar drones y sistemas autónomos mediante el Proyecto Agincourt, así como crear un Comando de Guerra Autónoma para 2027.
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  • Hegseth describió la solicitud de casi USD 1,5 billones como una inversión generacional para reconstruir las capacidades militares de Estados Unidos.
  • El secretario de Guerra advirtió que quedarse atrás en autonomía, robótica e inteligencia artificial podría ampliar la brecha frente a China.
  • El Proyecto Agincourt contempla un Comando de Guerra Autónoma de cuatro estrellas para el 1 de octubre de 2027.


Hegseth defiende el aumento del gasto militar de EE.UU. ante la competencia con China

El secretario de Guerra sostuvo que la solicitud de casi USD 1,5 billones es crítica para reforzar las capacidades militares estadounidenses, en particular en drones, robótica e inteligencia artificial. También presentó el Proyecto Agincourt como la culminación de una estrategia para acelerar la guerra autónoma y anunció que el plan contempla un nuevo comando para 2027.

Una inversión que Hegseth considera decisiva

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, calificó de “absolutamente crítica” la solicitud presupuestaria de casi USD 1,5 billones para defensa. Durante un panel en la Reunión Anual y Exposición de la Asociación del Ejército de Estados Unidos, afirmó que la inversión daría a Washington la oportunidad de reconstruir por completo sus fuerzas armadas frente a las amenazas de sus adversarios.

Hegseth describió el aumento como una “inversión generacional única”, una expresión que presenta la propuesta no como un ajuste menor, sino como una ocasión excepcional para modificar las capacidades militares del país. La cifra corresponde a una solicitud presupuestaria; la información publicada no detalla cómo se distribuirían todos los fondos ni confirma que el monto haya sido aprobado.

La solicitud corresponde al presupuesto del año fiscal 2027. Según una publicación del Departamento de Guerra, cerca del 52% del monto solicitado se destinaría a la compra de municiones. Ese dato no constituye un desglose completo de las partidas ni especifica qué proporción se asignaría a drones, robótica o inteligencia artificial.

El funcionario puso el énfasis en la competencia tecnológica con China y señaló que Estados Unidos corre el riesgo de quedarse atrás en drones, robótica e inteligencia artificial si no invierte de manera importante. Su advertencia vincula el debate sobre el presupuesto con el desarrollo de sistemas autónomos, aunque no ofrece comparaciones cuantitativas entre las capacidades de ambos países ni identifica áreas concretas donde Washington ya haya perdido terreno.

Según informó el South China Morning Post, Hegseth hizo estas declaraciones el miércoles en el encuentro de la Asociación del Ejército, conocido por sus siglas en inglés como AUSA. En ese escenario, la discusión sobre el monto solicitado se conectó con una iniciativa específica del Pentágono: el Proyecto Agincourt, que busca acelerar tecnologías relacionadas con drones y autonomía militar.

El Proyecto Agincourt y la guerra autónoma

Hegseth presentó el Proyecto Agincourt como el “estado final” de los esfuerzos en los que, según dijo, la administración se ha concentrado desde el primer día. La iniciativa apunta a acelerar capacidades para la guerra con drones y sistemas autónomos, aunque la información disponible no precisa cuáles serán los equipos, programas o unidades que recibirán recursos bajo ese proyecto.

La pieza institucional más concreta del plan es la creación de un Comando de Guerra Autónoma de cuatro estrellas. El Departamento de Guerra prevé establecerlo para el 1 de octubre de 2027, de acuerdo con el esquema anunciado por Hegseth; la fuente no describe sus atribuciones operativas ni explica qué estructura reemplazaría o complementaría.

Hegseth había anunciado el plan el 30 de septiembre, durante un discurso sobre el Estado de la Fuerza en la Base del Cuerpo de Marines de Quantico. La fecha propuesta para el nuevo comando ofrece un horizonte de implementación, pero no equivale a una confirmación de que la entidad ya esté en funcionamiento ni a un calendario completo para el resto del Proyecto Agincourt.

La autonomía militar puede abarcar distintos grados de intervención de máquinas en tareas de detección, navegación o acción, por lo que el nombre del proyecto no basta para saber qué decisiones quedarían automatizadas. La información compartida no especifica esos límites ni detalla los mecanismos de supervisión humana; por eso, el anuncio describe una dirección estratégica, pero deja abiertas preguntas importantes sobre su alcance práctico.

Continuidad de programas y cambio de escala

El plan del Pentágono, según la información publicada, se apoya en la iniciativa Replicator de la administración de Joe Biden y en el Programa de Dominancia de Drones iniciado en 2025. Esa continuidad sugiere que el Proyecto Agincourt no se plantea como un esfuerzo enteramente aislado, aunque la fuente no detalla qué componentes previos conservaría, ampliaría o reorganizaría.

La referencia a Replicator y al programa de drones sirve para situar el nuevo proyecto dentro de una línea de iniciativas sobre sistemas no tripulados y capacidades autónomas. Sin información adicional sobre sus presupuestos, resultados o metas, no es posible determinar cuánto se superponen entre sí ni establecer si Agincourt sustituirá alguno de ellos.

El cambio que Hegseth destacó es de escala y de organización: junto con una solicitud presupuestaria cercana a USD 1,5 billones, el plan contempla crear un mando de alto nivel dedicado a la guerra autónoma. Esa combinación expresa una intención de integrar el desarrollo tecnológico en la estructura militar, pero la noticia no permite concluir cómo se coordinarían las distintas ramas ni qué parte del presupuesto correspondería a esa área.

La distinción entre una solicitud y un presupuesto aprobado resulta central para interpretar el anuncio. Hegseth defendió la magnitud de la inversión y su finalidad, pero los datos publicados no describen el proceso de aprobación ni todas las partidas presupuestarias; por tanto, el monto debe entenderse como una propuesta cuya composición y destino todavía no quedan establecidos por completo en la información disponible.

Lo que el anuncio aclara y lo que todavía no

El argumento de Hegseth descansa en una premisa estratégica: la autonomía, la robótica y la inteligencia artificial tendrán un papel importante en la competencia militar, y una inversión insuficiente podría dejar a Estados Unidos en desventaja frente a China. Esa es la valoración del secretario; la noticia no presenta análisis independientes que midan la brecha tecnológica ni cifras comparables sobre el gasto o la capacidad de ambos países.

La insistencia en los drones y la autonomía también explica por qué el Proyecto Agincourt ocupa un lugar destacado en la defensa de la solicitud. Si la administración busca acelerar esas capacidades, el nuevo comando podría convertirse en el centro organizativo de ese esfuerzo; sin embargo, la fuente no informa qué tareas asumiría, cómo se relacionaría con los programas existentes ni qué indicadores permitirían evaluar su avance.

El anuncio, por ahora, aporta tres elementos: Hegseth respalda una solicitud de casi USD 1,5 billones, el Pentágono plantea el Proyecto Agincourt como iniciativa de guerra con drones y sistemas autónomos, y el plan incluye un comando de cuatro estrellas para octubre de 2027. No aporta, en cambio, un desglose completo del gasto, detalles sobre los sistemas que se desarrollarían o una explicación de los controles previstos para su uso.

Por eso, el alcance real de la propuesta dependerá de decisiones que la información publicada aún no resuelve, desde la aprobación y distribución del presupuesto hasta la estructura y las responsabilidades del nuevo comando. Hegseth presenta la inversión como necesaria para evitar que Estados Unidos se rezague frente a China, pero el anuncio describe una apuesta estratégica y sus objetivos generales, no resultados alcanzados ni capacidades ya desplegadas.


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