Por Canuto  

Olivia y Tom Walton comprometen USD $100 millones durante cinco años para reducir a la mitad la mortalidad materna en Estados Unidos. La iniciativa parte de una experiencia personal de Olivia con la atención posparto en Arkansas y contempla USD $10 millones para ese estado y otros USD $10 millones para Kentucky, además de impulsar cambios en la fuerza laboral y los beneficios laborales.
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  • La organización Healthy Moms, Healthy Babies America buscará reducir a la mitad la mortalidad materna de EE. UU. en cinco años.
  • Arkansas y Kentucky recibirán USD $10 millones cada uno para mejorar la salud materna.
  • Walton también pide ampliar la disponibilidad de parteras y doulas y mejorar los beneficios de embarazo y posparto en las empresas.


Una inversión con una meta nacional

Olivia y Tom Walton comprometieron USD $100 millones durante los próximos cinco años para intentar reducir a la mitad la tasa de mortalidad materna de Estados Unidos. Olivia Walton, CEO de Ingeborg Investments y miembro de la familia fundadora de Walmart, creó en abril la organización sin fines de lucro Healthy Moms, Healthy Babies America para impulsar ese objetivo mediante una campaña que combina incidencia pública, construcción de coaliciones y financiamiento. El proyecto se plantea como una respuesta de largo plazo a una crisis que, según Walton, exige tanto recursos como voluntad política.

Walton presentó la iniciativa durante la conferencia anual Most Powerful Women de Fortune, celebrada en Santa Barbara, California, donde conversó con Claire Zillman, editora de liderazgo y copresidenta de la cumbre. Allí explicó que el asunto tiene una dimensión personal: es madre de tres hijos pequeños y, pese a contar con los recursos de una familia cuyo patrimonio se estima en USD $500.000 millones, encontró dificultades para acceder a la atención que necesitaba. Su experiencia, dijo, le permitió advertir que disponer de medios económicos no elimina las brechas del sistema.

La filántropa resumió esa vivencia al afirmar que incluso con recursos, apoyo familiar y educación, la atención materna siguió siendo difícil de obtener. Su testimonio no sustituye los datos sobre el problema, pero ayuda a explicar por qué decidió centrar su iniciativa en un campo que considera insuficientemente atendido. Walton sostuvo que el país cuenta con medicina y ciencia para responder, aunque, a su juicio, todavía necesita más conciencia pública y voluntad política.

La meta de reducir a la mitad la tasa nacional en cinco años funciona como el criterio central de la campaña, pero el material disponible no detalla un calendario de intervenciones ni indicadores intermedios. Walton describió un enfoque amplio, que empleará distintas herramientas para promover cambios y facilitar recursos catalíticos. La escala del compromiso económico es significativa, aunque la propia iniciativa reconoce que una donación de USD $100 millones no bastará por sí sola para sostener el progreso.

La experiencia de Arkansas y las brechas de atención

El episodio que marcó a Walton ocurrió en 2020, cuando tuvo a su segundo hijo y, según relató, no recibió la atención posparto que necesitaba en su estado natal, Arkansas. Después de esa experiencia, amplió su mirada y concluyó que otras mujeres del estado también enfrentaban dificultades. El relato enlaza una vivencia individual con la preocupación por las condiciones de atención en una región que, de acuerdo con Walton, registra una de las tasas de mortalidad materna más altas del país.

Walton señaló que la tasa de Arkansas ronda el doble del promedio nacional y describió el contraste con una comparación contundente: afirmó que las mujeres del estado mueren por complicaciones del parto a una tasa similar a la de Cuba. También advirtió que la mortalidad es tres veces mayor entre las mujeres negras y morenas. Esas cifras y comparaciones fueron presentadas por Walton durante la conferencia; reflejan el argumento con el que busca movilizar apoyo, y la información de origen no aporta una metodología adicional para verificarlas.

La disparidad racial mencionada por Walton subraya que la crisis no se distribuye de manera uniforme entre las mujeres. En su planteamiento, una respuesta eficaz requiere prestar atención tanto a la disponibilidad de servicios como a quiénes enfrentan los mayores riesgos y obstáculos. La organización, sin embargo, no se limita a formular una denuncia: propone combinar narración de historias, trabajo de incidencia, alianzas entre actores y donaciones para convertir la preocupación en acciones concretas.

Arkansas y Kentucky recibirán USD $10 millones cada uno de Healthy Moms, Healthy Babies America para mejorar la salud materna. La asignación convierte a ambos estados en los primeros focos geográficos del compromiso descrito, aunque el contenido de la iniciativa no especifica qué programas financiarán ni cómo se distribuirá el dinero en cada territorio. Olivia y Tom Walton buscan que la campaña opere de forma bipartidista y reúna apoyos alrededor de una prioridad que, en palabras de ella, puede compartirse entre personas de distintas posiciones políticas: el deseo de tener familias sanas.

Personal sanitario, empresas y presión sobre la atención

Walton advirtió que la situación podría empeorar el próximo año debido a los recortes de Medicaid y a cambios en la forma en que la American Medical Association factura a los pacientes. No detalló en qué consistirían esos cambios ni cuantificó su posible efecto, por lo que su advertencia apunta a riesgos que, según ella, podrían añadir presión sobre la atención materna. En ese escenario, la campaña busca aumentar la conciencia pública antes de que se agraven las dificultades que ya identifica.

Otra prioridad es fortalecer la fuerza laboral dedicada a la salud materna, con más parteras y doulas. Walton sostuvo que ampliar la presencia de estos trabajadores es parte de la respuesta necesaria, junto con mejorar la atención durante el embarazo y después del parto. Su planteamiento no presenta estos pasos como sustitutos de la medicina o la ciencia, sino como componentes de una estrategia más amplia para atender a las madres y sus familias.

La filántropa también dirigió un llamado a los empleadores para que amplíen sus beneficios de embarazo y posparto. Según su argumento, las grandes empresas que se autoaseguran y mejoran sus prestaciones perinatales pueden reducir costos y obtener mejores resultados para sus negocios. La recomendación conecta la salud materna con decisiones empresariales: Walton pidió a las compañías que cuiden mejor a las madres no solo porque sea lo correcto, sino también porque puede ser una decisión inteligente para la actividad económica.

La organización combina así una meta sanitaria con una estrategia que involucra a gobiernos estatales, empleadores, trabajadores de salud y actores políticos. Walton reconoce que el financiamiento filantrópico no puede sostener por sí solo los avances, y por eso plantea ampliar la fuerza laboral y mejorar los beneficios laborales además de movilizar recursos. El desafío será transformar los USD $100 millones y la campaña de concientización en medidas duraderas, mientras la iniciativa intenta mantener el acuerdo bipartidista en torno a la salud de las familias.


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