Los principales grupos empresariales de Estados Unidos advirtieron a Donald Trump que una prohibición de exportaciones de diésel podría reducir la producción, estrechar los suministros y elevar los costos para familias, agricultores y camioneros. La Casa Blanca evalúa si una restricción total o parcial sería viable, mientras el precio promedio nacional alcanza USD $6,51 por galón y aumentan las tensiones en el mercado energético mundial.
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- La Cámara de Comercio, Business Roundtable, fabricantes y la industria petrolera pidieron a Trump no prohibir las exportaciones de diésel.
- Los grupos empresariales sostienen que la medida reduciría la producción y terminaría elevando los precios del combustible.
- La Casa Blanca analiza la viabilidad de una restricción, mientras Ucrania, Rusia, Irán y los hutíes afectan el suministro internacional.
⛽️🇺🇸 Empresas alertan a Trump: limitar exportaciones de diésel podría elevar precios
El promedio nacional llegó a USD 6,51 por galón, USD 2,82 más que hace un año.
La Casa Blanca estudia una restricción total o parcial. Aún no hay decisión oficial. pic.twitter.com/fJhKfGF5zK
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Grandes empresas advierten a Trump que prohibir el diésel elevaría los precios
Los principales grupos empresariales de Estados Unidos advirtieron al presidente Donald Trump que una prohibición de las exportaciones de diésel podría producir el efecto contrario al buscado por su administración. En una carta conjunta enviada el miércoles, las organizaciones sostuvieron que limitar las ventas al exterior reduciría la producción, estrecharía los suministros disponibles y aumentaría los costos para las familias, los agricultores y los camioneros estadounidenses.
La advertencia llega mientras crece la presión política sobre Trump para que actúe frente al encarecimiento del combustible antes de las elecciones intermedias estadounidenses. Según datos de AAA citados por CNBC, el diésel registró el jueves un promedio nacional de USD $6,51 por galón, un incremento de USD $2,82 frente al mismo periodo del año anterior.
La industria cuestiona la prohibición
La Cámara de Comercio de Estados Unidos, Business Roundtable, la Asociación Nacional de Fabricantes y el Instituto Americano del Petróleo encabezaron la carta, suscrita también por decenas de grupos empresariales. Las organizaciones respondieron así a las propuestas que buscan retener el diésel producido en el país como una forma de aumentar la oferta interna y aliviar la presión sobre los consumidores.
Los firmantes argumentaron que una restricción a las exportaciones no garantizaría combustible más barato de manera sostenida, porque alteraría los incentivos económicos de las refinerías. A su juicio, las empresas podrían reducir la producción si pierden acceso a mercados externos, mientras las familias, los agricultores y los transportistas enfrentarían una oferta más limitada y costos crecientes.
En la misiva, los grupos empresariales señalaron que se le ha pedido a Trump prohibir o limitar las exportaciones de diésel para reducir los precios, aunque el resultado probable sería el opuesto. La industria petrolera y sus aliados consideran que una política de ese tipo podría generar una caída inicial en algunas regiones, pero después elevaría considerablemente los precios cuando las refinerías ajustaran sus operaciones.
El debate también expone la tensión entre una respuesta política inmediata y el funcionamiento de un mercado energético integrado. Estados Unidos es una fuente relevante de suministro para el mercado mundial, por lo que una interrupción de sus exportaciones modificaría los flujos internacionales y podría afectar tanto a compradores extranjeros como a consumidores estadounidenses.
Presión política y estudio de la Casa Blanca
Trump afirmó el martes que había defendido una prohibición de las exportaciones durante las deliberaciones internas de su administración. Al hablar con periodistas al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, dijo: “He dicho que no enviemos el diésel. Producimos mucho diésel”, y agregó que había planteado el tema a su equipo y que llevaba tiempo conversando sobre el asunto.
Sus comentarios sorprendieron a la industria petrolera y a los grupos empresariales, que durante años han advertido sobre las consecuencias de intervenir los flujos de combustible. La presión política proviene en particular de legisladores republicanos de estados agrícolas, incluido Iowa, donde el precio del diésel impacta directamente los costos de maquinaria, transporte y distribución de productos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la Casa Blanca analiza si una prohibición sería factible considerando la capacidad general de refinación. También indicó que el gobierno evalúa si funcionaría mejor una restricción total o parcial, sin confirmar que exista una decisión definitiva sobre el alcance o la duración de la medida.
Un informe de Politico publicado el miércoles, basado en fuentes no identificadas, señaló que la administración preparaba un plan para prohibir las exportaciones durante 90 días. La información provocó una caída de los futuros del diésel y de las acciones de las refinerías estadounidenses, aunque posteriormente funcionarios de la administración matizaron la posibilidad de una interrupción completa.
Funcionarios descartan un cierre total
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, declaró más tarde a The New York Times que nadie buscaba una prohibición total y absoluta ni un escenario de cero exportaciones de diésel. Wright afirmó que ese enfoque no estaba sobre la mesa y describió la discusión como un intento de encontrar la manera más eficiente de aumentar el diésel disponible dentro del país.
Según el secretario, la administración también quiere mantener al máximo los flujos de gasolina y combustible de aviación, lo que complica cualquier decisión que afecte la configuración de las refinerías. Las plantas no operan como compartimentos aislados, de modo que una medida dirigida al diésel puede tener consecuencias sobre otros productos derivados del petróleo.
Wright, veterano de la industria petrolera y antiguo director ejecutivo de Liberty Energy, ha sostenido que una prohibición de las exportaciones de diésel elevaría los precios de la gasolina en Estados Unidos. Su posición introduce una diferencia relevante dentro del debate oficial, porque coincide con la advertencia empresarial sobre los efectos secundarios de limitar el comercio.
Los expertos en energía citados en el reporte consideran que algunas regiones podrían experimentar un descenso breve de los precios si el combustible exportable se queda temporalmente en el mercado interno. Sin embargo, explican que las refinerías tendrían incentivos para recortar la producción, lo que posteriormente reduciría la oferta y podría impulsar los precios por encima de sus niveles actuales.
Un mercado mundial bajo presión
El encarecimiento del diésel ocurre en un contexto internacional marcado por ataques contra infraestructura energética y restricciones comerciales. Los ataques de Ucrania contra refinerías rusas llevaron a Moscú a prohibir las exportaciones de diésel, después de que Rusia ocupara una posición destacada como el segundo mayor exportador mundial del producto.
La salida temporal de parte del suministro ruso ha incrementado la presión sobre otros productores y compradores, que buscan reemplazar los cargamentos perdidos. Una prohibición estadounidense eliminaría la mayor fuente de suministro del mercado mundial, según el reporte, y podría amplificar la competencia por los barriles disponibles en otras regiones.
La situación también se ha deteriorado en Oriente Medio, donde Irán y sus aliados hutíes han atacado refinerías. Además, los envíos a través del estrecho de Ormuz permanecen restringidos mientras Irán continúa amenazando y atacando buques cisterna, un factor que eleva el riesgo para las rutas marítimas y dificulta la planificación de comerciantes y refinadores.
En este escenario, la decisión de Washington tendría consecuencias que superarían el precio de una estación de servicio estadounidense. La administración debe sopesar el alivio político inmediato que podría ofrecer una restricción con el riesgo de reducir la producción, tensionar las cadenas de suministro y trasladar mayores costos a los sectores que dependen del diésel.
Por ahora, la Casa Blanca no ha anunciado una prohibición total ni parcial, y sus funcionarios describen el proceso como un estudio de viabilidad. La disputa enfrenta la urgencia electoral por contener los precios con la advertencia de la industria de que una medida diseñada para abaratar el combustible podría terminar haciéndolo más escaso y costoso.
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