Por Canuto  

Fiscales federales de San Francisco sostienen que Abdulrahman Alfozan, exingeniero de OpenAI, mantuvo contactos frecuentes con un miembro no identificado de la realeza saudí y habría instalado dispositivos de grabación en oficinas de la empresa. La fiscalía pide que permanezca detenido sin fianza, mientras su defensa propone arresto domiciliario y cuestiona que exista riesgo de fuga.
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  • Los fiscales alegan que Alfozan instaló un grabador en una sala ejecutiva de OpenAI y encontraron indicios de otros dispositivos.
  • La presentación judicial describe comunicaciones por WhatsApp con un miembro no identificado de la realeza saudí.
  • La fiscalía pide su detención sin fianza; la defensa plantea arresto domiciliario, monitoreo por GPS y garantías consulares.


Fiscales piden detención sin fianza para exingeniero de OpenAI acusado de instalar grabadoras

La fiscalía apunta a contactos con la realeza saudí

La Oficina del Fiscal de Estados Unidos en San Francisco pidió que Abdulrahman Alfozan permanezca detenido sin derecho a fianza mientras avanza el proceso por la presunta instalación de dispositivos de grabación en oficinas de OpenAI. En una presentación judicial, los fiscales afirmaron que el ciudadano saudí mantuvo comunicaciones frecuentes por WhatsApp con un integrante no identificado de la familia real saudí durante 2025 y 2026, incluso el 5 de octubre, cuatro días antes de su arresto.

Según la acusación, el miembro de la realeza habló con Alfozan de una iniciativa de inteligencia artificial que se lanzaría en Arabia Saudita y trató repetidamente de reclutarlo. En mayo de 2026, el interlocutor le habría escrito «¡Arabia Saudita te necesita más que Estados Unidos!», a lo que Alfozan respondió «100», una contestación que los fiscales interpretan como señal de acuerdo.

La presentación sostiene que el integrante de la realeza también preguntó cuándo dejaría su puesto en OpenAI. Alfozan habría respondido que no se marcharía hasta que sus acciones fueran elegibles, pero los fiscales no alegan que el miembro de la familia real le ordenara instalar grabadoras o sustraer información de la empresa.

Los fiscales no identificaron a esa persona ni explicaron cómo conocía a Alfozan. El acusado trabajaba como ingeniero en OpenAI y también era socio de riesgo de Raed Ventures, una firma saudí de capital de riesgo; el príncipe Khalid bin Bader Al Saud se incorporó a esa firma como socio de riesgo en 2025, aunque la presentación no lo nombra ni afirma que el contacto real tuviera relación con Raed.

La grabación presuntamente buscaba captar reuniones delicadas

La fiscalía afirma que alrededor del 28 de septiembre de 2026 Alfozan conectó un dispositivo de audio encubierto a un puerto USB situado detrás de un televisor en una sala de conferencias ejecutiva de OpenAI. El aparato habría permanecido allí durante varios días, en un espacio que, según los fiscales, se utiliza para tratar investigación propietaria, decisiones estratégicas, capacidades técnicas, prioridades y relaciones comerciales de la compañía.

La presentación añade que, en fechas cercanas a la presunta instalación, ejecutivos de OpenAI se reunieron con funcionarios gubernamentales en esa misma sala. Por ese motivo, los fiscales describieron la conducta atribuida a Alfozan como un posible peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos, aunque las afirmaciones forman parte de los argumentos de la fiscalía y aún deben probarse en el proceso.

El director del FBI, Kash Patel, dijo al anunciarse el arresto el 13 de octubre que Alfozan supuestamente ocultó un dispositivo para grabar en secreto conversaciones sensibles sobre la tecnología de inteligencia artificial de OpenAI. La empresa encontró el primer aparato el 30 de septiembre y, según los fiscales, instaló una cámara después de ese hallazgo; el 5 de octubre, Alfozan habría aparecido en imágenes revisando la parte posterior del televisor.

Ese mismo 5 de octubre, OpenAI encontró otro dispositivo de grabación en una bolsa que Alfozan había dejado en una sala de impresoras. Los fiscales también señalaron que su teléfono contenía fotografías, fechadas entre el 22 y el 28 de septiembre, de al menos otro dispositivo oculto y de paneles de entrada y salida en televisores y aparatos electrónicos de distintos espacios de OpenAI, incluida otra sala donde se celebraban reuniones sensibles.

La evidencia descrita incluye notas y componentes electrónicos

Después del arresto, los agentes encontraron en la residencia de Alfozan varios componentes electrónicos que, según la fiscalía, se parecían a los utilizados en los dispositivos personalizados instalados en la oficina. El teléfono también contenía una nota eliminada de septiembre de 2026 con enlaces a varios aparatos de grabación, incluidos productos de Seeed Studio, fabricante de dispositivos hallados tanto en las oficinas de OpenAI como en la vivienda del acusado.

Los fiscales mencionaron además otra nota titulada «Salida de OpenAI», que, a su juicio, sugería que Alfozan planeaba recoger pronto los dispositivos que habría instalado o pretendía instalar. La nota también apuntaría a que quería prolongar su permiso parental hasta convertirlo en una ausencia de tiempo completo, una interpretación que la defensa puede cuestionar durante el procedimiento.

La presentación relaciona esos elementos con los planes de Alfozan de buscar oportunidades profesionales en Arabia Saudita. Entre ellas, la fiscalía citó su interés en el programa Líderes 2030 de la Fundación Misk, que requería participación presencial en Riad, además de las conversaciones con el miembro de la realeza sobre una iniciativa de inteligencia artificial en el reino.

Alfozan, de 35 años, fue arrestado el 9 de octubre y permanecía detenido, según la presentación judicial; OpenAI lo despidió tras su detención. Enfrenta un cargo por usar o intentar usar un dispositivo electrónico, mecánico u otro para interceptar comunicaciones orales, con una pena máxima posible de cinco años de prisión si un tribunal lo declara culpable.

Fiscales alegan riesgo de fuga y defensa propone arresto domiciliario

La fiscalía argumenta que Alfozan podría abandonar Estados Unidos gracias a sus recursos, a un supuesto respaldo considerable de un gobierno extranjero y a la posibilidad de construir una nueva vida en Arabia Saudita. En su escrito, señaló que ese país no tiene tratado de extradición con Estados Unidos y sostuvo que cuenta con recursos para facilitar viajes, por lo que pidió que el acusado siga detenido hasta el juicio.

La defensa, encabezada por William Pernik, solicitó en cambio la liberación bajo arresto domiciliario, monitoreo por GPS y una fianza respaldada por terceros. Pernik sostuvo que la nacionalidad no demuestra riesgo de fuga y presentó una declaración escrita del Consulado General de Arabia Saudita, que, según el abogado, se comprometió a no emitir documentos de viaje para Alfozan durante su liberación y a notificar a los servicios previos al juicio si este lo solicita.

El abogado también defendió el viaje familiar que Alfozan tenía previsto realizar a Arabia Saudita el 12 de octubre, con un boleto de ida para él, su esposa y su hijo de tres meses. Según Pernik, el acusado compraba habitualmente pasajes de ida porque resultaban más convenientes que modificar vuelos a último momento, y habría tenido razones familiares y migratorias para viajar.

Los fiscales indicaron que el gobierno saudí y, después, un integrante del ejército saudí reservaron vuelos separados para la esposa de Alfozan, Lujain Alassaf, y el bebé, tras el arresto del acusado. La esposa y el niño viajaron de San Francisco a Doha, Qatar, el 10 de octubre en clase ejecutiva, en un vuelo pagado por ese integrante del ejército; la presentación no identifica a la persona.

Un día antes de ese viaje, la esposa dijo a agentes del FBI que su visa estadounidense estaba por vencer y que ella y el bebé se trasladarían permanentemente a Arabia Saudita, mientras su marido tenía previsto hacer lo mismo más adelante. La defensa alegó que el período de gracia de 60 días asociado al empleo de ella vencía el 12 de octubre, fecha del viaje familiar originalmente planeado.

Pernik también argumentó que Alfozan supo que OpenAI había encontrado el dispositivo entre ocho y diez días antes de su arresto, y que, si hubiera querido escapar, habría podido hacerlo entonces. El abogado afirmó que el acusado lleva 15 años en Estados Unidos, cerca de diez en el área de la bahía de San Francisco, y que 54 personas, al menos 27 de ellas de esa zona, escribieron al tribunal para describir sus vínculos comunitarios.

La fiscalía, por su parte, indicó que Alfozan vivió y trabajó en Estados Unidos durante años, pasó por varias empresas tecnológicas, incluida Meta, y obtuvo una maestría de la Universidad de California en Berkeley en 2025. También es residente legal permanente y solicitó la naturalización; en OpenAI, donde empezó en julio de 2025, recibía un salario base anual que subió de USD $325.000 a USD $385.000, además de una participación accionaria de contratación valorada en USD $2,2 millones.

La comparecencia ante el tribunal federal de distrito en San Francisco estaba prevista para el lunes 19 de octubre. La fiscalía pide mantener a Alfozan detenido, mientras la defensa sostiene que sus años de residencia y las garantías propuestas bastan para permitirle esperar el juicio en casa.


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