Por Canuto  

Bulk Infrastructure explora un socio canadiense que controle la mayor parte del proyecto Leif Erikson, un cable submarino diseñado para enlazar Noruega y Canadá sin cruzar Estados Unidos.
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  • Bulk describe Leif Erikson como un sistema submarino de unos 4.200 km entre el sur de Noruega y Canadá; el proyecto también contempla un tramo terrestre de unos 1.900 km hasta Montreal.
  • La obra requeriría más de USD $620 millones y todavía necesita estudios, clientes, financiación y permisos.
  • El plan se enmarca en la preocupación por el tráfico de datos canadiense que pasa por redes estadounidenses.


Bulk busca un socio canadiense para un cable que evite a EE. UU.

Bulk Infrastructure Group, una compañía noruega de infraestructura, busca un propietario canadiense para controlar la mayor parte de un cable submarino proyectado entre Europa y Canadá. La ruta, llamada sistema Leif Erikson, pretende ofrecer una conexión directa que no atraviese Estados Unidos, en medio de preocupaciones sobre la dependencia canadiense de redes estadounidenses para el tráfico de datos y voz.

Una conexión directa para reducir dependencias

El fundador de Bulk, Peder Nærbø, presentó el plan a Bloomberg el lunes, según el reporte de The Next Web. Nærbø, presidente ejecutivo de la empresa, describió el objetivo con una frase que resume la apuesta política y técnica: «Necesita ser un sistema de cable soberano canadiense».

La inquietud que enmarca el proyecto es que una parte considerable del tráfico de datos y voz de Canadá pasa actualmente por redes de Estados Unidos. El tema ha cobrado relevancia en medio de las tensiones entre ambos países y de las declaraciones del primer ministro Mark Carney sobre las amenazas estadounidenses, aunque la información disponible no detalla qué medidas concretas podría adoptar Ottawa en relación con el cable.

Los cables submarinos transportan comunicaciones entre países mediante infraestructura tendida bajo el mar, por lo que sus rutas y propietarios pueden ser relevantes para la conectividad internacional. En este caso, el plan de Bulk busca una conexión física entre Europa y Canadá que evite el territorio estadounidense, pero la propuesta todavía requiere estudios, usuarios y capital para avanzar.

El sistema Leif Erikson no solo plantea una obra transatlántica: también incluye una prolongación terrestre dentro de Canadá. Esa combinación conectaría el extremo europeo con Montreal mediante un tramo submarino y otro que cruzaría Quebec, aunque ambos segmentos deberán superar necesidades de planificación y ejecución distintas.

El trazado y los obstáculos de ejecución

Bulk describe el sistema Leif Erikson como un cable submarino de unos 4.200 km entre el sur de Noruega y el Atlántico canadiense, con conexión en Happy Valley-Goose Bay. Desde allí, el proyecto contempla un tramo terrestre de aproximadamente 1.900 km a través de Quebec hasta Montreal.

El proyecto todavía necesita estudios respaldados por la Unión Europea y Canadá, además de clientes que justifiquen la conexión y financiación para cubrir los costos. Según la información reportada, la construcción superaría los USD $620 millones, una escala que convierte la captación de capital y la identificación de usuarios en condiciones centrales para que el plan pase de propuesta a obra.

La sección terrestre también afronta obstáculos de permisos y requeriría el apoyo de las comunidades indígenas de Canadá. Esas condiciones hacen que el trazado no dependa únicamente de instalar infraestructura en el océano: la empresa y sus socios potenciales tendrían que obtener autorizaciones y respaldo local para el segmento que atravesaría Quebec.

En diciembre de 2025, el medio polaco Bankier.pl informó que Innu Development Limited Partnership y BlockLAB eran socios canadienses del proyecto. Ese antecedente apunta a la participación de actores locales, pero no elimina los requisitos de permisos, apoyo comunitario, clientes ni financiación que siguen pendientes según la información sobre la iniciativa.

Quién podría participar y quién tendría la propiedad

La búsqueda de Bulk se enfoca en sumar un propietario canadiense que posea la mayor parte del cable proyectado, una estructura que distinguiría la propiedad de la infraestructura de la participación accionaria en la compañía noruega. La noticia no confirma que ese socio ya haya sido elegido ni que las conversaciones mencionadas hayan terminado en compromisos de inversión.

Bulk ya tiene capital canadiense en su estructura corporativa: BGO, subsidiaria de Sun Life Financial, posee una participación del 65% mediante dos fondos. BGO invirtió por primera vez en la empresa en 2020, de acuerdo con lo informado por Bloomberg; esa participación existente no equivale, por sí misma, a que BGO vaya a asumir la propiedad mayoritaria del sistema Leif Erikson.

Nærbø dijo que se habían puesto en contacto con la empresa la Oficina de Proyectos Mayores de Canadá, vehículos de inversión gubernamentales y algunos de los mayores proveedores de telecomunicaciones del país. El contacto indica interés o consultas, pero la información no especifica cuáles entidades participarían finalmente ni atribuye compromisos financieros a ninguna de ellas.

El departamento de Melanie Joly, identificada en el reporte como ministra de Industria, declinó comentar sobre el proyecto. Rogers y Telus no respondieron a las solicitudes de comentarios, mientras que BCE sí declinó pronunciarse; por tanto, la información no confirma una posición pública de esos operadores sobre el cable.

La estrategia canadiense de conectividad

El proyecto se inserta en una discusión más amplia sobre la conexión internacional de Canadá. Solo unos pocos cables submarinos enlazan directamente al país con el resto del mundo sin pasar por Estados Unidos, y ninguno pertenece a una empresa canadiense, una situación que ayuda a explicar la búsqueda de una estructura de propiedad local para Leif Erikson.

El cable Topaz de Google, descrito como el más reciente de esos enlaces, conecta Canadá con Japón. Su existencia muestra que ya hay conexiones submarinas directas que evitan una ruta a través de Estados Unidos, aunque la información disponible no señala que Topaz cumpla el mismo propósito geográfico que el proyecto de Bulk, que busca unir Canadá con Europa.

Canadá también tomó medidas en otros segmentos de sus comunicaciones estratégicas. En agosto, su Agencia de Inversión de Defensa otorgó a Telesat un contrato por C$ 2.300 millones para enlaces satelitales militares en el Ártico; ese acuerdo se refiere a comunicaciones satelitales y no al cable submarino Leif Erikson.

Además, la Unión Europea y Canadá planean respaldar un estudio sobre nuevos enlaces submarinos entre Europa, Canadá y Asia. Según el reporte, ambos se reunirán en una cumbre en Montreal los días 29 y 30 de octubre, un encuentro que podría mantener el tema de la conectividad transatlántica en la agenda, aunque todavía no confirma la construcción ni el financiamiento del cable de Bulk.

Por ahora, el sistema Leif Erikson sigue siendo una propuesta que combina una ruta definida con necesidades pendientes de estudio, permisos, apoyo comunitario, demanda y financiación. La búsqueda de un propietario canadiense apunta a reforzar el control local de la infraestructura, pero su avance dependerá de que Bulk encuentre socios y clientes capaces de sostener una obra transatlántica de más de USD $620 millones.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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