Por Canuto  

El petróleo siguió saliendo del Golfo Pérsico pese a los ataques en Ormuz, mientras CENTCOM afirma que Estados Unidos escoltó 1.000 millones de barriles y más de 2.000 buques. La resiliencia de los flujos alivia el temor inmediato sobre el suministro, pero la amenaza militar y la interrupción del oleoducto saudí mantienen abierta una crisis con impacto potencial sobre el crudo, el diésel y los mercados globales.
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  • El comandante de CENTCOM, el almirante Brad Cooper, afirmó que Estados Unidos escoltó 1.000 millones de barriles y más de 2.000 buques comerciales fuera del Golfo Pérsico.
  • Los envíos de crudo y derivados por Ormuz y rutas alternativas alcanzaron hasta 14 millones de barriles diarios, aunque el promedio semanal continúa por debajo de los niveles previos al conflicto.
  • El presidente Donald Trump analiza una posible nueva ofensiva contra Irán, mientras dos buques fueron alcanzados por proyectiles y Teherán reivindicó uno de los ataques.


Los mercados energéticos cerraron la semana con una señal contradictoria: el crudo Brent retrocedió hacia USD $103 por barril, pero la tensión militar alrededor del estrecho de Ormuz no cedió. En declaraciones difundidas el sábado por la mañana, el comandante del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, afirmó que las fuerzas estadounidenses habían escoltado 1.000 millones de barriles de petróleo y más de 2.000 buques comerciales fuera del Golfo Pérsico durante los últimos meses.

La cifra presentada por CENTCOM busca mostrar que el corredor estratégico continúa operativo pese a los ataques contra embarcaciones y a las amenazas de una escalada directa entre Washington y Teherán. Sin embargo, los datos de tránsito también muestran una recuperación incompleta, porque los flujos actuales todavía se mantienen por debajo de los niveles registrados antes de que el conflicto comenzara a finales de febrero.

Ormuz mantiene el tránsito bajo presión militar

El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el golfo de Omán y concentra una parte esencial de las exportaciones energéticas de Oriente Medio. Por esa razón, cualquier ataque, inspección o amenaza contra un buque puede alterar las primas de riesgo del petróleo, elevar los costos de seguro marítimo y generar preocupación sobre el abastecimiento de refinerías en Asia y Europa.

Las hostilidades continuaron hasta el viernes, cuando CBS News informó que dos buques habían sido alcanzados por proyectiles. Irán reivindicó la responsabilidad por el ataque contra una de las embarcaciones y justificó la acción con la acusación de un supuesto “cruce ilegal”, una versión que añade incertidumbre sobre los criterios que podrían activar nuevos incidentes en la vía navegable.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el jueves que pronto tendría que tomar una “gran decisión” sobre la posibilidad de lanzar un asalto de mayor escala para “aniquilar” al régimen iraní. Según el reporte, Trump tenía prevista una reunión con líderes del Consejo de Cooperación del Golfo la semana siguiente, un encuentro que podría convertirse en un escenario para discutir seguridad marítima, exportaciones y represalias.

El análisis de ZeroHedge planteó que una acción importante contra el Gobierno iraní podría producirse después de las elecciones de medio mandato, aunque presentó esa posibilidad como una especulación y no como una decisión confirmada. Entre los escenarios mencionados aparecen una operación militar, el aseguramiento o la neutralización de la isla de Kharg y una nueva fase de sanciones ampliadas que podría alcanzar a Teherán y también a China.

Los cargamentos desafían las previsiones del mercado

Las exportaciones de petróleo de Oriente Medio han mostrado más resistencia de la esperada, incluso después de la interrupción del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita. Parte de los volúmenes que antes podían utilizar rutas alternativas fueron redirigidos por Ormuz, lo que permitió sostener el movimiento de cargamentos a pesar de los riesgos militares que rodean al estrecho.

Henri Patricot, analista de petróleo y gas de UBS, estimó que las exportaciones combinadas de crudo y productos derivados a través de Ormuz y de las rutas alternativas alcanzaron aproximadamente 14 millones de barriles diarios durante los dos días anteriores al viernes. El promedio semanal, sin embargo, permaneció cerca de 12 millones de barriles diarios, frente a más de 20 millones antes del inicio del conflicto.

La diferencia implica un déficit superior a 8 millones de barriles diarios respecto del volumen que normalmente recorría esas rutas, una brecha con consecuencias potenciales antes del invierno en el hemisferio norte. La presión podría aumentar porque Arabia Saudita informó a importantes refinerías europeas que detendría las cargas de crudo durante el próximo mes debido a las interrupciones persistentes en el oleoducto Este-Oeste.

Patricot atribuyó el aumento reciente a los llamados “tránsitos oscuros” por Ormuz, una denominación utilizada para referirse a movimientos que no aparecen con claridad en los datos visibles de seguimiento. El analista indicó que otro buque metanero salió del Golfo el día anterior, el segundo observado durante el mes, mientras que los flujos por el estrecho de Bab el Mandeb se mantuvieron dentro del rango reciente.

La carga se recupera, pero la incertidumbre permanece

Las cargas de crudo procedentes del Golfo, con excepción de Irán, superaron los 10 millones de barriles diarios en los dos días previos al viernes y se acercaron a su máximo desde el comienzo del conflicto. Durante la última semana, esos envíos promediaron 8,1 millones de barriles diarios, por encima del promedio de agosto de 5,5 millones, impulsados principalmente por mayores exportaciones de Arabia Saudita e Irak.

La recuperación no fue uniforme entre todos los productores ni entre las distintas rutas marítimas. Los datos citados por UBS no mostraron nuevas cargas de crudo iraní, mientras que los volúmenes enviados por rutas alternativas, incluido Fujairah, promediaron 2,5 millones de barriles diarios durante los dos días analizados.

En lo que va de septiembre, las cargas por esas rutas alternativas alcanzaron un promedio de 4,9 millones de barriles diarios, frente a 3,4 millones en agosto y 6,4 millones en julio. Las cargas de productos petrolíferos en el Golfo también repuntaron ligeramente, al superar 1,5 millones de barriles diarios después de permanecer por debajo de 1 millón durante buena parte del conflicto.

El jefe de estrategia de mercados globales de JPMorgan, Dubravko Lakos-Bujas, describió las exportaciones de Oriente Medio como inesperadamente resilientes pese a la interrupción del oleoducto saudí. Su lectura coincide con la de otros analistas: el problema inmediato no es una paralización total del crudo, sino la combinación de rutas más riesgosas, menor capacidad disponible y una incertidumbre que puede regresar rápidamente al precio.

El riesgo se desplaza del crudo a la refinación

Los futuros del Brent terminaron la sesión del viernes cerca de USD $103,87 por barril, una cotización que reflejó el alivio provocado por el aumento de los flujos recientes. La baja no elimina el riesgo geopolítico, porque el mercado todavía debe descontar la posibilidad de nuevos ataques contra buques, una decisión militar de Estados Unidos o una interrupción adicional de las rutas saudíes.

La estructura de precios también sugiere que el foco de la crisis se ha desplazado parcialmente desde la disponibilidad del crudo hacia la capacidad de transformarlo en combustibles. El diferencial de refinación del diésel en Estados Unidos cerró cerca de USD $112,60 por barril, un nivel que apunta a una presión particularmente intensa sobre ese producto.

El diésel es fundamental para el transporte de mercancías, la maquinaria industrial y numerosas actividades agrícolas, por lo que una tensión prolongada en su refinación puede transmitirse a costos logísticos y precios finales. La información citada también remitió a un informe de Goldman sobre el mercado del diésel, aunque la principal señal disponible en esta actualización fue la diferencia entre la cotización del Brent y la fortaleza del combustible refinado.

Para los operadores, la aparente normalización de los cargamentos ofrece alivio, pero no una solución definitiva. Mientras los tránsitos oscuros sostengan parte del comercio, la visibilidad sobre los volúmenes reales seguirá siendo limitada y cualquier escalada en Ormuz podría reactivar rápidamente la prima de riesgo, endurecer el mercado del diésel y devolver el temor a una disrupción energética global.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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