Por Canuto  

El Brent se acerca a USD $100 mientras los ataques contra embarcaciones reducen el tráfico por el estrecho de Ormuz y elevan el temor a un choque de oferta.
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  • El Brent subió 1,2% hasta USD $97,47 y alcanzó su nivel más alto desde el 24 de julio.
  • El tránsito diario de barcos de mercancías por el estrecho de Ormuz cayó a su nivel más bajo desde mayo.
  • Goldman Sachs advirtió que el petróleo podría llegar a USD $120 si aumentan los ataques contra la navegación.


Los precios del petróleo comenzaron la semana cerca de máximos de seis semanas, en un contexto marcado por la reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán contra embarcaciones que navegan por el estrecho de Ormuz y otras zonas de Medio Oriente. La escalada amenaza con restringir el flujo de crudo en una de las rutas marítimas más importantes para el suministro energético mundial, mientras el Brent se aproxima nuevamente a USD $100 por barril. La coincidencia temporal entre los ataques y el repunte no permite establecer por sí sola una relación causal definitiva, aunque el riesgo para la navegación es una explicación plausible del movimiento.

El lunes, los futuros del crudo Brent avanzaron USD $1,19, equivalentes a 1,2%, hasta USD $97,47 por barril hacia las 12:14 GMT, después de tocar USD $97,93, su mayor nivel desde el 24 de julio. El West Texas Intermediate también se movió cerca de un máximo reciente de seis semanas, con un incremento de USD $0,78 hasta USD $92,26, según informó Reuters.

El estrecho de Ormuz concentra el riesgo

El repunte del petróleo se suma a una semana especialmente intensa para los mercados energéticos, ya que el Brent acumuló un avance cercano a 8% y el WTI casi 10% tras la reanudación de las hostilidades. La reacción refleja el temor de que los ataques dejen de ser incidentes aislados y terminen afectando de manera sostenida el tránsito de cargamentos, las exportaciones y las decisiones de compra de las refinerías. Sin embargo, el motivo exacto de cada movimiento intradía no está identificado de forma concluyente.

Las fuerzas estadounidenses atacaron el sábado tres petroleros iraníes, de acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos, incluido uno ubicado frente a la costa de la isla de Kharg. Esa isla funciona como un centro de exportación de petróleo para Irán, por lo que el episodio añadió presión sobre una infraestructura directamente vinculada con el movimiento internacional de crudo.

La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, por su parte, afirmó que atacó tres petroleros que transitaban por rutas no autorizadas en el estrecho de Ormuz, además de tres embarcaciones vinculadas con Estados Unidos en otras zonas. Marisks, una firma de inteligencia marítima, calificó los ataques del sábado como una escalada importante porque los buques comerciales comenzaron a utilizarse deliberadamente como instrumentos de presión económica recíproca.

La empresa sostuvo que esos hechos debilitan de forma sustancial la separación que antes existía entre la confrontación militar y la navegación comercial. La advertencia resulta relevante para el mercado petrolero, porque cualquier aumento del riesgo para tripulaciones, cargamentos o aseguradoras puede modificar las rutas y reducir la cantidad de barcos dispuestos a atravesar el estrecho.

Menos barcos y mayor temor a un choque de oferta

Los datos publicados por la firma de análisis Kpler mostraron que un promedio de 10 barcos de mercancías transitó diariamente por el estrecho de Ormuz durante los últimos 10 días. Ese nivel representa el más bajo desde mayo y ofrece una señal concreta de que la tensión militar ya está afectando el movimiento marítimo, aunque todavía no exista una interrupción total de los envíos de petróleo.

Priyanka Sachdeva, directora de análisis de mercado de Phillip Nova, señaló que una reducción significativa del tráfico de petroleros podría llevar al mercado a descontar un choque de oferta mucho mayor. La analista agregó que ya existen señales de que ese proceso está comenzando, una lectura que ayuda a explicar por qué los operadores están elevando sus expectativas sobre los precios incluso antes de conocer el alcance final de los daños.

La preocupación también aumentó después de que la refinería de petróleo Jazan de Saudi Aramco, en Arabia Saudita, fuera atacada el lunes. El Financial Times informó, citando a dos personas con conocimiento del asunto, que el daño todavía se estaba evaluando, por lo que el impacto sobre la capacidad operativa y el suministro regional aún no estaba determinado.

El episodio se produjo después de que Irán atacara la semana anterior un petrolero de propiedad saudita, un incidente en el que Arabia Saudita reportó la muerte de dos marineros. Omán informó el lunes que había evacuado a 16 tripulantes, mientras la sucesión de ataques incrementaba la percepción de riesgo para las compañías navieras y para los mercados que dependen de rutas energéticas estables.

Precios, producción y próximos escenarios

Goldman Sachs advirtió que los precios del petróleo podrían subir hasta USD $120 por barril si aumentan los ataques contra la navegación. Esa proyección no constituye un precio asegurado, pero muestra la magnitud del riesgo que los analistas asignan a una posible interrupción del tránsito marítimo, particularmente si más embarcaciones abandonan la ruta o si las empresas necesitan buscar trayectos alternativos.

Irán también anticipó que anunciará durante los próximos días una zona restringida fuera del estrecho de Ormuz, según Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de ese país. La medida podría añadir nuevas dificultades para los barcos comerciales, aunque su efecto concreto dependerá del área que abarque, de cómo se aplique y de la respuesta de los gobiernos y operadores marítimos.

En paralelo, la OPEP+ mantuvo sin cambios su política de producción de petróleo para octubre durante una reunión celebrada el domingo. El grupo de productores indicó que necesita acordar nuevas cuotas antes de decidir sus siguientes pasos de producción, de modo que por ahora no ofreció una respuesta adicional al repunte de precios provocado por la crisis de navegación.

La combinación de ataques, menor tránsito y posibles restricciones deja al mercado pendiente de dos variables: la continuidad de las operaciones militares y la capacidad de los buques para seguir cruzando el estrecho. Mientras no aparezcan señales claras de desescalada o de recuperación del tráfico, el petróleo continuará incorporando una prima de riesgo vinculada con Medio Oriente y el suministro mundial.


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