El oro avanza hacia una ganancia semanal cercana al 5% mientras la deuda de Estados Unidos, la volatilidad de los bonos y un dólar debilitado vuelven a impulsar la búsqueda de refugios. Analistas consultados anticipan que el metal podría alcanzar nuevos máximos, aunque advierten riesgos por los rendimientos del Tesoro, el petróleo y una recuperación que podría necesitar una pausa.
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- Los futuros del oro subieron 1,67% hasta USD $4.647,70, mientras el metal al contado avanzó 1,55% hasta USD $4.588,08.
- El Tesoro estadounidense anunció que duplicará sus recompras de deuda de largo plazo, en un momento en que la deuda pública superó USD $40 billones.
- UBS proyecta que el oro podría alcanzar USD $5.400 por onza en los próximos 12 meses, aunque otros analistas advierten sobre una posible consolidación de corto plazo.
El oro recuperó fuerza este viernes y encaminó una ganancia semanal cercana al 5%, en un contexto marcado por la debilidad del dólar, la inestabilidad del mercado de bonos y la renovada preocupación por el crecimiento de la deuda estadounidense. Estos factores pueden favorecer la demanda de refugio, aunque no permiten atribuir el movimiento a una sola causa confirmada.
Los futuros del oro avanzaron 1,67% hasta USD $4.647,70 en las primeras operaciones de la jornada, mientras que el oro al contado subió 1,55% y se ubicó en USD $4.588,08. Con este repunte, el precio del metal acumuló un alza de 4,7% en los cinco días de la semana y los futuros se aproximaron a un máximo de tres meses, según los datos citados por CNBC.
La deuda vuelve a dominar el mercado
El repunte ocurre después de que el oro descendiera desde niveles cercanos a USD $5.600 alcanzados durante los primeros meses del año. La caída también llevó al metal a registrar entre abril y junio su peor resultado trimestral desde 2013, una corrección que contrastó con el fuerte avance acumulado durante la etapa previa y obligó a los operadores a reevaluar el ritmo de la demanda.
Giovanni Staunovo, analista de materias primas de UBS, señaló que el aumento de la deuda mundial y la debilidad persistente del dólar habían respaldado al oro durante el año anterior, y sostuvo que esos mismos temores están regresando ahora a los mercados. En un mensaje enviado a CNBC, Staunovo estimó que esta combinación podría impulsar el precio hasta USD $5.400 por onza durante los próximos 12 meses.
El repunte coincidió con una decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que anunció el miércoles que duplicará el tamaño de algunas recompras destinadas a mejorar la liquidez de la deuda pública con vencimientos de entre 10 y 30 años. Según el anuncio oficial, el cambio comenzará el 9 de septiembre y estará vigente hasta el 4 de noviembre de 2026. La medida busca estabilizar la negociación de los títulos de mayor plazo.
La deuda del gobierno estadounidense superó por primera vez los USD $40 billones, una cifra que volvió a poner en el centro del debate el costo de financiar las obligaciones públicas. Para los inversores, la discusión ya no se limita al tamaño nominal de la deuda, sino que incluye su duración, el gasto asociado a los intereses y la capacidad del mercado para absorber nuevas emisiones.
Una demanda estructural que sostiene al oro
Diane Garrett, presidenta ejecutiva de Hycroft Mining, afirmó que los mercados parecen interpretar las decisiones recientes como una señal de que el costo y el plazo de la carga de deuda serán factores centrales para la política económica futura. A su juicio, esa preocupación estructural de largo plazo explica por qué los inversores continúan asignando capital al oro incluso cuando el precio presenta episodios de volatilidad.
Garrett también vinculó esta tendencia con las decisiones de los bancos centrales, que han seguido desplazando parte de sus reservas desde bonos del Tesoro y otros instrumentos de deuda hacia el oro. La Encuesta anual del World Gold Council sobre reservas, publicada en junio, encontró que 89% de los participantes espera un aumento de las reservas de oro de los bancos centrales durante los próximos 12 meses, mientras que 45% indicó que sus propias reservas habían crecido.
Solo 1% de los encuestados anticipó una reducción de las reservas de oro, un resultado que refuerza la percepción de que existe una demanda institucional persistente. Garrett reconoció que el proceso puede generar volatilidad en el corto plazo, pero sostuvo que continúa ofreciendo respaldo para los metales preciosos, porque las compras oficiales reducen la dependencia de activos vinculados directamente con la deuda de otros gobiernos.
Theo Botoulas, CEO de Neo Energy Metals, describió el anuncio de esta semana del secretario del Tesoro Scott Bessent como un factor capaz de mantener inestable el precio del oro durante los próximos meses. Sin embargo, afirmó que el panorama estructural permanece intacto, debido a que el consumo anual se encuentra en niveles récord cercanos a 5.000 toneladas, mientras la oferta crece apenas 1,5% al año.
La diferencia entre una demanda elevada y un suministro con expansión limitada constituye uno de los argumentos alcistas de mayor duración para el mercado. Botoulas añadió que las tensiones en Oriente Medio se suman a esa ecuación, aunque los movimientos geopolíticos pueden producir saltos bruscos y difíciles de sostener cuando los operadores ajustan sus posiciones rápidamente.
Causas de movimientos recientes
El Tesoro de Estados Unidos anunció que elevará a al menos USD $4.000 millones por operación algunas recompras de títulos con vencimientos de entre 10 y 30 años. El cambio comenzará el 9 de septiembre y, según el anuncio oficial, permanecerá vigente hasta el 4 de noviembre de 2026. La medida está orientada a la liquidez del mercado de deuda; su efecto directo sobre el oro no está confirmado.
La debilidad del dólar, la preocupación por la deuda estadounidense y la demanda estructural de los bancos centrales pudieron contribuir al avance del metal. Sin embargo, la información disponible no identifica un catalizador único que explique por sí solo el movimiento de la jornada.
Los riesgos que podrían frenar el avance
Los analistas consultados también identificaron factores capaces de limitar el repunte del oro en el corto plazo. Staunovo advirtió que una subida de los precios del petróleo podría aumentar las presiones inflacionarias y hacer que los bancos centrales actúen con mayor cautela al considerar recortes de las tasas de interés, un escenario que normalmente favorece los rendimientos de los bonos y eleva el costo de mantener un activo que no paga intereses.
El encarecimiento de la energía puede modificar las expectativas sobre la política monetaria incluso si el dólar continúa debilitándose. Cuando los mercados anticipan tasas altas durante más tiempo, los títulos de deuda pueden ofrecer una competencia mayor al oro, especialmente después de una subida rápida que haya dejado al metal en niveles técnicamente exigentes.
Rhona O’Connell, directora de análisis de mercado para EMEA y Asia en SpringStone, previó que la presión sobre los rendimientos del Tesoro podría regresar a medida que las firmas del mercado evalúen la fortaleza de la economía estadounidense. En su lectura, el oro tendrá que equilibrar eventuales aumentos de los rendimientos con el impulso de un dólar más débil y la incertidumbre asociada con el Golfo.
O’Connell consideró que una parte importante de esas variables ya está incorporada en las cotizaciones, por lo que el metal podría experimentar un alivio temporal después del avance reciente. Esa posibilidad no elimina la tendencia positiva, pero sí sugiere que los operadores deben diferenciar entre una demanda estructural sostenida y movimientos especulativos de muy corto plazo.
David Morrison, analista sénior de mercado en Trade Nation, describió el repunte como impresionante, especialmente porque el oro había ganado 10% desde el mínimo de un mes registrado el mes anterior. No obstante, advirtió que el movimiento podría haberse extendido demasiado en poco tiempo y que una pausa o una consolidación permitiría al mercado establecer una base para futuros avances.
Morrison señaló que incluso una corrección hasta USD $4.400 podría interpretarse como una señal constructiva para los compradores si el precio permanece por encima de sus niveles de soporte. En ese escenario, la continuidad de la caída del dólar mantendría un respaldo relevante para el oro, aunque el mercado seguiría expuesto a cambios en los rendimientos, el petróleo y las tensiones geopolíticas.
Un mercado dividido entre refugio y rendimiento
La jornada resume una tensión habitual en los mercados financieros: el oro recibe apoyo cuando los inversores buscan protección frente a la deuda, la depreciación cambiaria y el riesgo geopolítico, pero enfrenta competencia cuando los rendimientos reales aumentan. Esa relación no es mecánica, porque también influyen las compras de los bancos centrales, la disponibilidad física del metal y las expectativas sobre la estabilidad fiscal.
El debilitamiento del dólar resulta especialmente relevante para los compradores fuera de Estados Unidos, ya que reduce el costo relativo del oro denominado en esa moneda. Al mismo tiempo, una caída del dólar puede reflejar dudas sobre la posición fiscal estadounidense, lo que refuerza el atractivo del metal como reserva alternativa, aunque no garantiza que su precio avance de forma lineal.
La decisión del Tesoro de ampliar las recompras de deuda busca mejorar las condiciones de liquidez en los vencimientos largos, pero también llamó la atención sobre la escala del problema que pretende contener. Para el mercado del oro, esa paradoja alimenta la narrativa de que las autoridades pueden estabilizar temporalmente la negociación de bonos sin resolver las presiones derivadas del volumen y el costo de la deuda.
La combinación de consumo cercano a 5.000 toneladas anuales, crecimiento limitado de la oferta y compras oficiales ofrece una base de largo plazo que los analistas consideran favorable. Aun así, los precios seguirán reaccionando a cada dato sobre rendimientos, inflación, energía y política monetaria, por lo que la recuperación podría alternar nuevos máximos con retrocesos abruptos.
El oro, por ahora, vuelve a ocupar el centro de la conversación financiera mientras los inversores calculan cuánto puede pesar la deuda estadounidense sobre el dólar y los bonos. La próxima prueba será determinar si el avance semanal representa el inicio de una nueva etapa alcista o un rebote que necesita consolidarse antes de intentar niveles superiores.
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