El Ejército de EE. UU. ordenó crear un nuevo mando para sistemas autónomos y una oficina que centralizaría la compra de capacidades prioritarias. La iniciativa coincide con el plan del secretario de Guerra Pete Hegseth para establecer un mando conjunto de guerra autónoma, aunque todavía no están definidos los vínculos entre ambas estructuras.
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- Un memorando firmado por el secretario interino del Ejército, Adam Telle, ordena establecer el U.S. Army Futures and Autonomous Systems Command.
- La nueva oficina de adquisiciones deberá priorizar sistemas autónomos para artillería, vehículos, logística, reconocimiento, drones y robots.
- El proyecto conjunto Autonomous Warfare Command apunta a establecerse el 1 de octubre de 2027, sujeto a la legislación necesaria.
⚠️ EE. UU. reorganiza su Ejército para acelerar la guerra autónoma
Creará FASCOM y una oficina para priorizar compras de drones, robots, vehículos y sistemas de artillería.
El mando conjunto AutoWarCom apunta a octubre de 2027, sujeto a legislación. La coordinación entre ambas… pic.twitter.com/i4cxlHQgMC
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El Ejército de EE. UU. prepara un mando para la guerra autónoma
Un nuevo mando para sistemas autónomos
El Ejército de Estados Unidos ordenó crear una estructura propia para coordinar sistemas autónomos, con la meta de incorporar estas capacidades a sus formaciones, adquisiciones y entrenamiento. La directriz quedó establecida en un memorando del 1 de octubre, firmado por el secretario interino del Ejército, Adam Telle, un día después de que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunciara un mando militar de cuatro estrellas dedicado a la guerra no tripulada y autónoma.
El documento instruye al vicedirector del Estado Mayor del Ejército a establecer el U.S. Army Futures and Autonomous Systems Command, conocido como FASCOM. También encomienda al subsecretario del Ejército para adquisiciones, logística y tecnología que concentre en una sola oficina la responsabilidad de comprar los sistemas autónomos que el servicio considera prioritarios. Por ahora, el memorando no identifica quién encabezará el mando, dónde estará su sede ni cuándo comenzará a operar.
El coronel Marty Meiners, portavoz del Ejército, dijo a Defense News que los detalles sobre la estructura, el mando y la misión se anunciarán más adelante. Esa falta de definiciones deja pendiente cómo se distribuirán las responsabilidades entre FASCOM, las oficinas que ya trabajan en autonomía y el mando conjunto propuesto por Hegseth. El documento sí fija, en cambio, una orientación organizativa: la autonomía deberá incorporarse tanto a la compra de equipos como a la forma de preparar y equipar las unidades.
Telle señaló en un comunicado del Ejército que la iniciativa busca poner tecnología de vanguardia en manos de los soldados y priorizar la autonomía en las formaciones, las adquisiciones y el entrenamiento. El memorando se enmarca en la directriz del discurso State of the Force de Hegseth, pronunciado el 30 de septiembre. Así, el anuncio del Ejército no aparece como un proyecto aislado, sino como una respuesta institucional a la orientación que el secretario de Guerra acababa de presentar.
Compras y capacidades prioritarias
El memorando dispone la creación de un Portfolio Acquisition Executive para Autonomía, una oficina con autoridad única sobre las adquisiciones de los sistemas autónomos prioritarios del Ejército. La iniciativa ampliaría una reorganización de compras realizada el año anterior, cuando el servicio distribuyó sus programas de armas entre seis ejecutivos de adquisición de cartera, cada uno responsable de un grupo de programas relacionados. La autonomía tendría así un responsable dedicado dentro de ese esquema.
La oficina deberá priorizar la compra y el despliegue de varias clases de sistemas autónomos a más tardar en el año fiscal 2028. La lista abarca los denominados fires, que en la terminología del Ejército incluyen artillería, cohetes y misiles, además de vehículos de combate y embarcaciones destinadas al reabastecimiento. También incluye sistemas para abrir brechas y despejar obstáculos como campos minados, junto con equipos de reconocimiento, vigilancia y adquisición de objetivos.
La relación de prioridades suma drones y robots que puedan trabajar junto a vehículos y aeronaves tripuladas. El documento no describe modelos específicos ni detalla cómo se repartirán los equipos entre las unidades, pero sí establece que la autonomía debe abarcar distintos tipos de misión y no limitarse a aeronaves no tripuladas. La amplitud de la lista conecta capacidades de combate con tareas de apoyo y logística, aunque el memorando no precisa el volumen de compras ni el presupuesto requerido.
El Ejército indicó que estas medidas se apoyan en iniciativas que ya estaban en marcha, incluida una oficina creada a principios de ese año para integrar tecnología autónoma en los programas de armas del servicio. Se trata de la Capability Program Executive Office for Mission Autonomy, pero el memorando y el comunicado no explican si pasará a depender del nuevo ejecutivo de adquisiciones. Esa relación será relevante para saber si la reorganización concentra funciones existentes o crea una capa adicional de gestión.
Integración en unidades y personal
Además de reorganizar las compras, el memorando encarga a la oficina de gestión de fuerzas del Estado Mayor del Ejército definir con rapidez cómo integrar sistemas autónomos en al menos seis tipos de unidades. La lista incluye aviación, blindados, artillería, sostenimiento, ingenieros y entrenamiento. El mandato pone el foco en la adaptación de formaciones ya existentes, aunque el documento no especifica qué sistemas recibirá cada tipo de unidad ni cómo cambiarán sus procedimientos.
La directriz también pide al subsecretario responsable de políticas de personal y recursos humanos que añada puestos de especialistas en drones y robótica a todas las unidades aplicables. El Ejército ya cuenta con ocupaciones relacionadas con esas tareas: el 15X corresponde a especialistas de tropa en sistemas tácticos de aeronaves no tripuladas, mientras que el 390A identifica a técnicos en robótica entre los oficiales warrant de rango subalterno. El memorando busca extender esos perfiles, pero no fija cuántos puestos se crearán.
El comunicado del Ejército presentó la iniciativa como parte de un esfuerzo para mantener su ventaja militar y acelerar el acceso de los soldados a nuevas tecnologías. Sin embargo, el anuncio no aporta un calendario detallado para la expansión del personal ni para la integración de equipos en cada unidad. Por eso, el horizonte del año fiscal 2028 para las adquisiciones constituye uno de los pocos plazos concretos disponibles, mientras el diseño operativo sigue pendiente.
La relación entre capacitación, personal y compras será una pieza central del plan, porque el memorando aborda esos tres frentes al mismo tiempo. La creación de puestos especializados no equivale por sí sola a desplegar sistemas ni a modificar la organización de todas las unidades: el Estado Mayor aún debe definir cómo se incorporarán las capacidades. El documento fija la tarea y los tipos de formaciones que deberán evaluarse, pero deja los detalles de implementación para decisiones posteriores.
El mando conjunto y las incógnitas pendientes
El plan del Ejército coincide con el anuncio de Hegseth sobre el Autonomous Warfare Command, o AutoWarCom, que tendría autoridades similares a las de un servicio militar para ampliar capacidades autónomas y robóticas en las fuerzas armadas. Según reportó Military Times sobre el discurso del 30 de septiembre en la Base del Cuerpo de Marines Quantico, Virginia, el secretario presentó el nuevo mando como una estructura de alcance militar más amplio que la iniciativa específica del Ejército. El memorando de Telle no aclara cómo se coordinarán ambos proyectos.
Un memorando separado de Hegseth, titulado Project Agincourt: Pathway to the Autonomous Warfare Command, asigna a la oficina de sistemas no tripulados del Pentágono la tarea de preparar las bases de AutoWarCom. El nombre alude a la batalla de 1415 en la que un ejército inglés inferior en número derrotó a una fuerza francesa mayor y fuertemente blindada mediante el uso del arco largo, según la explicación de Hegseth. El documento sostiene que armas de bajo costo, precisas y fabricadas a escala masiva amenazan plataformas militares costosas como aeronaves, buques y vehículos.
Agincourt describe AutoWarCom como un mando combatiente funcional de cuatro estrellas, organizado en torno a una misión y no a una región, como ocurre con el U.S. Cyber Command. La propuesta contempla personal, presupuesto y autoridad propios para comprar equipos, facultades que requieren una ley del Congreso. El memorando instruye a la oficina de sistemas no tripulados a trabajar con el Congreso en la legislación necesaria y plantea como objetivo establecer el nuevo mando el 1 de octubre de 2027.
El documento de Agincourt también indica que AutoWarCom definiría necesidades conjuntas e integraría fuerzas aportadas por los distintos servicios para apoyar a los comandantes combatientes geográficos, responsables de regiones como Oriente Medio y el Pacífico. Un plan previsto para el 30 de octubre debe detallar las relaciones de mando y las fuerzas que aportaría cada servicio. El memorando de Telle no explica cómo encajaría FASCOM en ese diseño, de modo que la coordinación entre la estructura del Ejército y la conjunta sigue sin resolverse.
Una reorganización todavía sin mapa completo
El nombre FASCOM recupera la palabra “Futures” un año después de que el Ejército desactivara Army Futures Command. En octubre de 2025, el servicio fusionó esa estructura con Training and Doctrine Command para formar Army Transformation and Training Command, o T2COM, con sede en Austin, Texas. El memorando no establece cómo se relacionará el nuevo mando con T2COM, y un portavoz de esta última organización remitió las consultas sobre FASCOM al cuartel general del Ejército.
La coincidencia de nombres y funciones hace que la relación entre FASCOM, T2COM y AutoWarCom sea una de las principales preguntas pendientes. El primero se presenta como el mando del Ejército enfocado en sistemas autónomos; el segundo reúne transformación, entrenamiento y doctrina, mientras que el tercero se proyecta como una estructura conjunta para coordinar capacidades de todos los servicios. Aun así, los documentos disponibles no precisan qué autoridad prevalecerá en cada área ni cómo se evitarán duplicaciones.
También falta claridad sobre el financiamiento de la reorganización y sobre el destino de las oficinas que ya desarrollan programas de autonomía. Consultado acerca de la relación entre FASCOM, T2COM y AutoWarCom, así como de los recursos para ejecutar los cambios, Meiners dijo que el Ejército no tenía información que añadir más allá de su comunicado. La definición de mandos, sedes, responsables y recursos quedará, por tanto, para anuncios futuros.
Por ahora, la decisión concreta es avanzar con una estructura de mando del Ejército, una oficina de adquisiciones especializada y una evaluación de la integración en unidades y puestos de personal. En paralelo, el Pentágono busca preparar la base legal y operativa de AutoWarCom, con una fecha objetivo en 2027 y un plan de relaciones de mando previsto para el 30 de octubre. La forma final de esa arquitectura militar dependerá de decisiones que todavía no aparecen en los memorandos divulgados.
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