El gasto en construcción de centros de datos impulsado por la inteligencia artificial crece a un ritmo que supera la capacidad de fabricantes, redes eléctricas y proveedores industriales en Estados Unidos.
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- El gasto mensual en construcción de centros de datos de EE. UU. llegó a USD $45.100 millones en diciembre de 2025, 85% más que dos años antes.
- Amazon Web Services, Microsoft, Google, Meta y Oracle podrían invertir conjuntamente cerca de USD $1,15 billones entre 2025 y 2027.
- Entre 30% y 50% de la capacidad de centros de datos prevista para 2026 podría sufrir retrasos por problemas de construcción y cuellos de botella eléctricos.
🚨 AUGE DE LA IA Y SU IMPACTO EN CADENAS DE SUMINISTRO 🚨
El gasto en centros de datos en EE. UU. alcanzó los USD $45.100 millones en diciembre de 2025, un 85% más en solo dos años.
Se estima que entre un 30% y 50% de la capacidad prevista para 2026 enfrentará retrasos por… pic.twitter.com/D1sat1ZcIX
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) August 19, 2026
El auge de la inteligencia artificial está sacudiendo las cadenas de suministro industriales de Estados Unidos, no por falta de inversión, sino por una demanda que crece más rápido que la capacidad de respuesta de los fabricantes. El gasto mensual en construcción de centros de datos impulsado por la IA alcanzó USD $45.100 millones en diciembre de 2025, un aumento de 85% frente al nivel registrado apenas dos años antes. La expansión refleja la necesidad de instalar servidores más densos y sistemas eléctricos y térmicos mucho más exigentes que los utilizados por las cargas convencionales de computación en la nube.
La magnitud del ciclo también aparece en los planes de capital de los principales operadores tecnológicos. Según estimaciones de Goldman Sachs citadas por Cryptobriefing, Amazon Web Services, Microsoft, Google, Meta y Oracle destinarían conjuntamente aproximadamente USD $1,15 billones a gastos de capital entre 2025 y 2027, una suma que incluye la infraestructura necesaria para ampliar sus capacidades de cómputo.
Para los lectores que siguen el desarrollo de la IA, un centro de datos es mucho más que una nave industrial llena de servidores. Cada instalación necesita generación o conexión eléctrica, transformadores, interruptores, sistemas de enfriamiento, cableado especializado y espacio logístico, de modo que una demora en un solo componente puede impedir que todo el complejo entre en operación y empiece a producir ingresos.
La demanda de energía crece a una velocidad extraordinaria
El principal motor del gasto es la demanda de cómputo asociada con los modelos de inteligencia artificial. Estas cargas de trabajo requieren configuraciones de hardware más densas y consumen más energía que las aplicaciones tradicionales de nube, una diferencia que obliga a los operadores a diseñar campus con redes internas, refrigeración y capacidad eléctrica de mayor escala.
Deloitte proyecta que la demanda energética de los centros de datos de IA en Estados Unidos pasará de 4 GW en 2024 a 123 GW para 2035. El salto equivale a un crecimiento de más de treinta veces en aproximadamente una década y ayuda a explicar por qué la disponibilidad de electricidad se convirtió en el criterio central para escoger nuevas ubicaciones.
El cambio altera la lógica tradicional de la competencia entre estados y municipios. Incentivos fiscales, costos laborales y rapidez en los permisos siguen siendo factores relevantes, pero pierden peso frente a una pregunta más básica para los desarrolladores: si existe energía suficiente y cuándo podrá conectarse el proyecto a la red.
Los territorios que invirtieron de forma anticipada en capacidad eléctrica están atrayendo nuevas instalaciones con mayor rapidez, mientras las zonas que carecen de infraestructura quedan fuera del ciclo actual, incluso cuando ofrecen exenciones fiscales agresivas o prometen acelerar los trámites. Esa divergencia puede profundizar las ventajas regionales y concentrar todavía más la actividad tecnológica en áreas con redes robustas.
Fabricantes enfrentan pedidos y plazos cada vez más extensos
La cadena de suministro no avanza al mismo ritmo que los anuncios de inversión. La construcción de un centro de datos exige turbinas de gas, transformadores, interruptores, equipos de enfriamiento y kilómetros de cableado especializado, productos fabricados por empresas que trabajan con largos calendarios de producción y que ahora reciben pedidos de múltiples proyectos simultáneos.
La producción estadounidense de turbinas de gas ronda los 10 GW anuales cuando se mide según sus fechas de entrada en operación comercial. Esa capacidad representa un límite relevante para los desarrolladores que buscan incorporar generación propia o respaldar sus instalaciones, especialmente cuando la demanda de electricidad aumenta en varias regiones al mismo tiempo.
Los plazos de entrega de los transformadores se han extendido de manera drástica, mientras los fabricantes de interruptores operan a plena capacidad. Estos equipos cumplen funciones críticas dentro de una instalación y de la red que la alimenta, por lo que sustituirlos rápidamente no resulta sencillo cuando un proyecto ya tiene permisos, financiamiento y servidores comprometidos.
La presión se refleja en las previsiones para el próximo año. Entre 30% y 50% de la capacidad de centros de datos planificada para 2026 podría enfrentar retrasos relacionados con la construcción y los cuellos de botella de la red eléctrica, una posibilidad que introduce incertidumbre en los calendarios de expansión de las grandes compañías tecnológicas.
El sector inmobiliario industrial aparece como beneficiario
El impacto del boom no se limita a fabricantes de equipos eléctricos y proveedores de energía. Cada gigavatio de construcción de centros de datos genera aproximadamente 2 millones de pies cuadrados de demanda para instalaciones industriales y almacenes, y cerca de 80% de esa superficie está vinculada con necesidades operativas de largo plazo, no solamente con la fase temporal de construcción.
La capacidad de centros de datos en construcción en las Américas alcanzó 25,3 GW a comienzos de 2026. La cifra muestra que la ola de proyectos ya está creando una demanda inmobiliaria paralela, desde espacios para almacenar componentes y equipos hasta instalaciones destinadas a respaldar la operación cotidiana de los campus tecnológicos.
El mercado también exhibe una elevada visibilidad sobre la ocupación futura. Las tasas de precompromiso de la nueva capacidad de centros de datos se situaron cerca de 89%, lo que significa que casi todo el espacio que estaba por entrar en operación ya tenía reservas antes de que llegara el primer bastidor de servidores.
Al mismo tiempo, las tasas de desocupación descendieron hasta alrededor de 4,2%. Para los propietarios de inmuebles industriales, esa combinación de demanda estructural, precompromisos y escasez de espacio constituye un beneficio inesperado del auge de la IA, aunque también aumenta la dependencia del sector respecto de proyectos eléctricos y tecnológicos que pueden sufrir retrasos.
Riesgos para inversores y economía regional
Un centro de datos que no recibe sus transformadores a tiempo no puede generar ingresos conforme al calendario original. El problema no consiste únicamente en posponer una inauguración, porque cada mes adicional puede elevar los costos financieros y retrasar la utilización de servidores, contratos de capacidad y otros activos asociados con el campus.
Cuando se consideran los costos de financiamiento, un retraso de seis meses en el desarrollo de un gran complejo puede erosionar materialmente los rendimientos del proyecto. La consecuencia vuelve más importante la planificación de la cadena de suministro desde las primeras etapas, ya que comprar terrenos o conseguir permisos no garantiza que el equipo crítico llegue cuando el constructor lo necesita.
Los inversores también deben observar la diferencia entre capacidad anunciada y capacidad efectivamente operativa. Un proyecto puede aparecer en los planes corporativos y contribuir a las previsiones de gasto, pero seguir sin producir ingresos si carece de conexión eléctrica, transformadores, interruptores o sistemas de enfriamiento listos para funcionar.
Para la economía en general, el ciclo ofrece oportunidades y tensiones simultáneas. Las regiones con energía disponible pueden atraer capital, empleo industrial y demanda inmobiliaria, mientras aquellas sin infraestructura suficiente enfrentan el riesgo de quedar excluidas, sin importar cuánto reduzcan impuestos o aceleren permisos.
La carrera por la infraestructura de IA, por tanto, se definirá tanto en fábricas, redes eléctricas y almacenes como en laboratorios de software. El gasto ya alcanzó niveles extraordinarios, pero los cuellos de botella apenas comienzan y podrían determinar qué operadores logran convertir sus planes de inversión en capacidad real durante los próximos años.
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