Por Canuto  

El gobierno estadounidense destinó USD $1,05 billones al pago neto de intereses durante el año fiscal 2026, un récord que, junto con tasas elevadas y una deuda creciente, aumenta la preocupación por una espiral de endeudamiento.
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  • Los intereses netos subieron más de 8% frente al año fiscal 2025 y equivaldrían al 3,2% del PIB, según una estimación de la Peter G. Peterson Foundation.
  • La deuda sobre la que paga intereses supera USD $32 billones, mientras la tasa promedio de los Treasuries negociables llegó a 3,52% al cierre de septiembre.
  • Economistas no describen una crisis inminente, pero advierten que un choque de tasas podría agrandar el déficit y reforzar la dinámica de endeudamiento.


La deuda de EE.UU. genera un récord de USD $1,05 billones en intereses

El gobierno de Estados Unidos destinó una cifra récord de USD $1,05 billones al pago neto de intereses durante el año fiscal 2026, un aumento superior al 8% frente al ejercicio anterior. La magnitud de la factura refleja tanto el crecimiento de la deuda como el costo más alto de financiarla, y reaviva las advertencias sobre una dinámica que podría limitar el margen de respuesta ante futuras perturbaciones económicas.

El déficit federal también rondó los USD $2 billones en el año fiscal 2026 y aumentó 12%, según Bloomberg Línea. Los datos del Departamento del Tesoro sobre los intereses, publicados el viernes 16 de octubre, fueron recogidos por Bloomberg en un artículo fechado el sábado 17. La Peter G. Peterson Foundation estima que los intereses netos representarían el 3,2% del producto interno bruto, una proporción que superaría el récord anterior, registrado en 1991; el dato definitivo del PIB del último trimestre todavía estaba pendiente y se conocería a finales de octubre.

Una cuenta que crece por la deuda y las tasas

La comparación con el año fiscal 2025 muestra la velocidad del aumento: los intereses netos pasaron de USD $970.000 millones a USD $1,05 billones en un año. La variación supone un incremento de más de 8%, de acuerdo con los datos del Tesoro, y coloca esta obligación entre los rubros que más presionan las cuentas federales.

El monto creciente no responde a una sola causa. El gobierno debe pagar intereses sobre un volumen de deuda mucho mayor, mientras que el rendimiento exigido por los prestamistas también subió; por eso, incluso una tasa que no parezca extraordinaria puede generar una factura más pesada cuando se aplica a una base de endeudamiento amplia.

La medida clave de deuda que genera intereses superó los USD $32 billones, aproximadamente USD $10 billones más que cinco años antes. Al mismo tiempo, la tasa promedio que el gobierno pagó por los bonos del Tesoro negociables llegó a 3,52% al cierre de septiembre, más del doble del 1,47% registrado cinco años atrás.

Las tasas de mercado actuales añaden otra fuente de presión, pues el indicador de Bloomberg para los bonos del Tesoro estadounidense rondaba el 5% en el momento descrito por el reporte. Esa referencia no significa que toda la deuda existente se refinancie de inmediato a ese nivel, pero sí ayuda a entender por qué las nuevas emisiones y el refinanciamiento pueden encarecerse si los rendimientos permanecen elevados.

Una erosión fiscal, no una crisis declarada

El aumento ha llevado al secretario del Tesoro, Scott Bessent, a tomar medidas extraordinarias para contener el movimiento de las tasas, según el artículo de Bloomberg. Sin embargo, los economistas citados no describen una crisis de financiamiento inmediata: las subastas de deuda han mantenido una demanda sólida y los costos más altos de endeudamiento todavía no están frenando los flujos de crédito.

Louise Sheiner, profesora sénior de Brookings Institution y ex economista de la Reserva Federal, caracterizó el problema como una erosión lenta de la capacidad fiscal, más que como una crisis que ya se haya desatado. Su advertencia se centra en el punto de inflexión: si algunos prestamistas dejan de estar dispuestos a financiar al gobierno, el Tesoro podría perder acceso a los mercados y enfrentar una crisis fiscal.

Gennadiy Goldberg, jefe de estrategia de tasas de interés de Estados Unidos en TD Securities, señaló que una diferencia favorable entre crecimiento nominal y rendimientos ayuda por ahora a contener las inquietudes más severas. El crecimiento interanual nominal del PIB alcanzó 6,3% en el segundo trimestre, por encima de los rendimientos de los bonos del Tesoro que destacó el estratega, aunque esa relación no elimina el efecto de una deuda que continúa acumulándose.

Goldberg escribió en una nota reciente que un "apocalipsis fiscal" todavía no había llegado. La frase refleja la distancia entre el deterioro de largo plazo y una emergencia inmediata: el país conserva una economía que los expertos citados consideran relativamente sólida, pero la combinación de deuda elevada y costos financieros crecientes deja menos espacio para absorber malas noticias.

El riesgo de que un choque acelere el endeudamiento

El director de la Oficina de Presupuesto del Congreso, Phillip Swagel, afirmó en un evento celebrado el 8 de octubre en Minneapolis que el gobierno estaba gestionando la situación, incluso con tasas en ascenso. A la vez, advirtió que el debilitamiento de la dinámica fiscal vuelve al país más vulnerable si ocurre un choque negativo o si las tasas suben por cualquier motivo.

Swagel describió un mecanismo de retroalimentación: un alza de rendimientos puede ampliar el déficit, el déficit puede aumentar la deuda y una deuda mayor puede volver a presionar las tasas. Ese ciclo, al que calificó como un efecto que puede acelerarse, es el riesgo detrás de la idea de una bola de nieve, no una afirmación de que ese desenlace ya esté ocurriendo.

En febrero, la Oficina de Presupuesto del Congreso proyectó que la relación entre deuda y PIB superaría el 106% en 2030 y alcanzaría un récord. Swagel también observó que los participantes del mercado han prestado más atención al debate fiscal durante los últimos dos años, aunque dijo que llevaba tiempo transmitiendo la misma advertencia sobre las cuentas públicas.

Los intereses ya figuran entre los tres mayores rubros de gasto federal, después de más que duplicarse desde 2022. Solo los superan el Seguro Social y Medicare, cuyos costos crecen a medida que aumenta el número de beneficiarios; el Departamento de Defensa y Medicaid completan los cinco primeros conceptos de gasto mencionados en el reporte.

Las alternativas y los límites de la apuesta por el crecimiento

La última etapa en que los intereses representaron una proporción cercana a la actual coincidió con decisiones políticas orientadas a corregir las cuentas. George H. W. Bush abandonó su promesa de no subir impuestos al firmar un paquete de aumentos en 1990, poco antes de que la proporción de intereses alcanzara su máximo, y Bill Clinton elevó los impuestos nuevamente en 1993.

El panorama fiscal de aquella época también recibió apoyo de factores que redujeron gastos o impulsaron ingresos: el fin de la Guerra Fría permitió una disminución del gasto en defensa, mientras que la expansión de internet y la computación personal contribuyó a un ciclo de crecimiento económico hacia finales de los años noventa. El contraste importa porque esos elementos no garantizan una repetición equivalente en el presente.

Funcionarios de la administración Trump han presentado el auge de la inteligencia artificial como un posible motor de crecimiento que ayudaría a reducir la relación entre deuda y PIB. Sin embargo, especialistas en presupuesto citados por Bloomberg expresaron escepticismo: consideran que el gasto en defensa y en programas de prestaciones puede seguir aumentando, mientras que las ganancias económicas quizá no basten para elevar suficientemente los ingresos públicos.

Brett Loper, vicepresidente ejecutivo de políticas de la Peterson Foundation, sostuvo que el debate no debería limitarse a esperar una catástrofe y pidió actuar antes de que el problema empeore. Su llamado coincide con la advertencia central del reporte: incluso si la economía evita una crisis inmediata, la acumulación de deuda y el aumento de los intereses pueden hacer más difícil corregir el rumbo con el paso del tiempo.

La trayectoria de las tasas será decisiva

El aumento anual de los pagos netos de intereses fue de USD $81.400 millones, pero esa cifra podría quedar pequeña si los rendimientos continúan subiendo. El reporte indicó que se esperaba al menos un nuevo incremento de la tasa de referencia nocturna de la Reserva Federal, situada entonces entre 3,75% y 4%, lo que elevaría el costo de la deuda de corto plazo que Bessent ha favorecido cada vez más.

TD Securities calculó que un aumento de 100 puntos básicos a lo largo de toda la curva de rendimientos elevaría en USD $310.000 millones los costos de intereses del año fiscal 2027. Se trata de un cálculo condicionado a un movimiento generalizado de las tasas, no de una previsión de que ese incremento vaya a producirse, pero dimensiona cuánto puede influir el mercado de bonos sobre el presupuesto federal.

Karen Dynan, profesora de economía de la Universidad de Harvard y exfuncionaria del Tesoro durante la administración Obama, dijo que no considera inminente una crisis fiscal mientras la economía siga siendo relativamente fuerte. También recordó que las tasas todavía no habían regresado a los niveles de hace tres o cuatro décadas, una comparación que aporta contexto, aunque no elimina la importancia de los intereses frente a una deuda mucho mayor.

Dynan advirtió que, con una deuda tan elevada, los pagos netos de intereses pueden alimentar una bola de nieve y generar presión pública para actuar. El dilema que deja el récord de 2026 no es, por tanto, que Estados Unidos haya perdido ya el acceso al crédito, sino cuánto margen tendrá para responder si el crecimiento se debilita o si el costo de endeudarse vuelve a subir.


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