Por Canuto  

Estados Unidos e Irán buscan organizar una nueva ronda de conversaciones antes de que expire la tregua del 7 de abril, pero el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz sigue tensionando la crisis. La disputa ya golpea al mercado energético global, presiona los precios del combustible y mantiene en alerta a potencias como China e India.
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  • EE. UU. e Irán intentan retomar negociaciones en los próximos días, con Pakistán entre las sedes consideradas.
  • Washington mantiene un bloqueo naval de Ormuz con más de 12 embarcaciones para frenar exportaciones petroleras iraníes.
  • La guerra y las restricciones al tránsito agravaron la escasez de crudo, pese a la caída reciente del Brent por expectativas de paz.


Estados Unidos e Irán están buscando organizar una segunda ronda de conversaciones de paz en los próximos días, en un intento por avanzar antes de que expire la próxima semana el alto el fuego acordado el 7 de abril. El esfuerzo diplomático ocurre mientras el enfrentamiento en el estrecho de Ormuz sigue agravando una crisis energética global y complicando las perspectivas de estabilización en la región.

Una de las propuestas sobre la mesa es volver a Pakistán, donde se celebraron las negociaciones iniciales el fin de semana pasado. También se evalúan otros lugares, según personas familiarizadas con el asunto citadas por Bloomberg. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que las conversaciones podrían reanudarse “en los próximos dos días” en Pakistán, de acuerdo con lo reportado por New York Post.

Ese eventual encuentro daría continuidad a una sesión extensa pero sin resultados concluyentes que tuvo lugar en Islamabad el sábado por la noche. Aunque no hubo un acuerdo definitivo, el mero hecho de intentar una nueva ronda sugiere que ambas partes no han abandonado la vía diplomática, incluso en medio de acciones militares y presión económica.

El contexto importa. El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más sensibles del planeta para el comercio energético. Antes del inicio de la guerra, por allí transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. Cualquier interrupción en esa vía repercute de forma inmediata en los mercados, en los costos logísticos y en las expectativas de inflación global.

Bloqueo naval y presión sobre los envíos iraníes

Mientras explora nuevas conversaciones, Washington sigue adelante con un bloqueo naval en Ormuz para frenar las exportaciones de petróleo de la República Islámica. La administración estadounidense ha dispuesto una operación de control las 24 horas con una fuerza de más de 12 embarcaciones, reforzando así la presión sobre Teherán en pleno cese del fuego.

El despliegue incluye destructores, el buque de guerra anfibia USS Tripoli, aviones F-35 y embarcaciones de los Marines para operaciones de abordaje. También participa el buque de combate litoral USS Canberra, que podría ayudar a despejar minas marinas si fuese necesario. Según un funcionario estadounidense, las naves están concentradas en el golfo de Omán y no junto a la costa iraní ni dentro del estrecho.

Esa disposición, explicó el funcionario, le da a Estados Unidos mayor espacio oceánico para maniobrar y reabastecerse. Además, permite reducir la exposición a misiles iraníes de crucero antibuque y facilita eventuales abordajes por parte de los Marines. La estructura operativa sugiere que Washington busca mantener una posición de control sin acercarse demasiado a un punto que pueda disparar una escalada inmediata.

Las restricciones también avanzan en el plano financiero y comercial. El Departamento del Tesoro dijo el martes que la administración Trump dejará expirar este fin de semana una exención que autorizaba temporalmente la compra de cierto petróleo crudo iraní. La semana pasada también venció una exención de sanciones estadounidenses que permitía compras de crudo ruso. Ambas medidas estaban orientadas a aliviar el shock energético global provocado por la guerra de seis semanas.

Del lado iraní, Teherán considera una pausa de corto plazo en los envíos a través del estrecho para evitar poner a prueba el bloqueo de Estados Unidos y no hacer descarrilar una nueva ronda de conversaciones de paz. Esa evaluación, según una persona familiarizada con el tema, refleja el delicado equilibrio entre sostener ingresos energéticos y no dinamitar una salida diplomática todavía frágil.

Mercados, petróleo y consumidores bajo presión

En los mercados financieros, las señales fueron mixtas. Las acciones continuaron su ascenso y dejaron al S&P 500 a la vista de un nuevo récord, impulsadas por el optimismo en torno a posibles conversaciones de paz. Al mismo tiempo, el crudo Brent cerró la sesión con una caída de casi 5%, ubicándose justo por debajo de USD $95 por barril.

Sin embargo, la baja del Brent no cuenta toda la historia. Los mercados físicos siguen mostrando escasez severa. El precio del petróleo físico de referencia más importante del mundo, conocido como Dated Brent, continúa por encima de USD $120 por barril. Esa diferencia entre el mercado financiero y el mercado real sugiere que la tensión sobre el suministro sigue lejos de resolverse.

El impacto ya se siente en los consumidores. Los precios minoristas de la gasolina y del diésel en Estados Unidos están en sus niveles estacionales más altos de la historia, justo antes de la temporada de viajes de verano. El encarecimiento de productos como el combustible para aviones y la gasolina ya está afectando la demanda, según indicó el martes la Agencia Internacional de la Energía.

La agencia apuntó a la primera caída anual de la demanda mundial de petróleo desde 2020. El conflicto ha dañado infraestructura energética del Golfo y alterado suministros de petróleo y gas más allá de la región. Eso ha sacudido a los mercados y reactivado temores de una nueva crisis inflacionaria global, un factor que también preocupa a inversionistas expuestos a materias primas, divisas y activos de riesgo.

Diplomacia activa, pero con frentes paralelos abiertos

El nuevo impulso diplomático no se limita al canal entre Washington y Teherán. Suiza dijo estar lista para brindar apoyo diplomático a los esfuerzos para poner fin al conflicto. El país, tradicionalmente neutral, ya había acogido conversaciones sobre el programa nuclear iraní antes de que Estados Unidos e Israel comenzaran a bombardear a la República Islámica el 28 de febrero.

Desde poco después de acordarse la tregua del 7 de abril, los combates se han detenido en gran medida. Ese dato alimenta cierto optimismo sobre la viabilidad de nuevas conversaciones. No obstante, la excepción más clara sigue siendo Líbano, donde Israel continúa su campaña militar contra Hezbolá, grupo respaldado por Irán.

Las conversaciones entre Israel y Líbano comenzaron el martes en Washington en un esfuerzo por resolver ese conflicto paralelo. Según el gobierno libanés, esa guerra ha dejado más de 2.000 muertos y un millón de desplazados. Yechiel Leiter, embajador de Israel en Estados Unidos, dijo a los reporteros que fue una sesión productiva y que ambos gobiernos están alineados en liberar a Líbano de la “ocupación” de Hezbolá.

Un funcionario del Departamento de Estado señaló que esas conversaciones son independientes de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán facilitadas por Pakistán. También indicó que llevaban un mes preparándose, incluso antes de que se confirmaran las discusiones en Islamabad. Según ese funcionario, las reuniones en Washington forman parte de un esfuerzo más amplio para eliminar la influencia de Irán sobre Líbano a través de Hezbolá.

La complejidad regional se intensifica con otra señal inquietante. David Barnea, jefe del Mossad, prometió más esfuerzos encubiertos para intentar derrocar al gobierno iraní. “Nuestra misión aún no se ha completado”, dijo en un discurso. Esa afirmación sugiere que el conflicto entre Israel e Irán podría continuar incluso si Estados Unidos llegara a pactar un acuerdo de paz con Teherán.

China, India y la prueba decisiva para la tregua

Las restricciones de Trump sobre Ormuz representan una prueba adicional para la durabilidad del alto el fuego. Estados Unidos dijo que seis buques mercantes acataron instrucciones de dar la vuelta y regresar a un puerto iraní durante el primer día del bloqueo. Trump defendió la medida el lunes al afirmar que no se puede permitir que “un país chantajee o extorsione al mundo”, en referencia a los cobros iraníes a embarcaciones por transitar el estrecho.

Un caso siguió llamando la atención. El Rich Starry, un petrolero de alcance medio bajo sanciones estadounidenses y vinculado a China, navegó fuera de Ormuz y hacia el golfo de Omán, poniendo a prueba el bloqueo. No estaba claro si la embarcación había visitado puertos iraníes antes de realizar ese tránsito, un detalle relevante para valorar el alcance práctico de las medidas de control.

El efecto geopolítico del cierre o la obstrucción de Ormuz también alcanza a dos actores claves de Asia. China sigue siendo el mayor cliente petrolero de Irán y un socio comercial crucial para Teherán. Pekín pidió un alto el fuego inmediato y advirtió que un bloqueo amenaza el comercio global. India, por su parte, también se ha visto especialmente afectada por la situación debido a su fuerte dependencia de los combustibles procedentes de la región.

El primer ministro de India, Narendra Modi, dijo que habló con Trump para discutir la situación en el estrecho. La Casa Blanca confirmó la llamada, aunque no ofreció más detalles. Con la tregua acercándose a su fecha límite y con el flujo energético aún bajo presión, la próxima ronda de contactos entre Estados Unidos e Irán podría definir si la región avanza hacia una desescalada o vuelve a un escenario de choque abierto con consecuencias económicas globales.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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