Por Canuto  

Corea del Sur ha seleccionado, según reportes, una planta de gas de USD $22.300 millones en Texas como primer proyecto de su promesa de inversión por USD $350.000 millones a Estados Unidos, aunque todavía no existen clientes confirmados ni un acuerdo de compra de energía.

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  • El complejo de Encinal tendrá una capacidad prevista de 6,3 gigavatios y se desarrollará en dos etapas.
  • Seúl recibiría inicialmente 50% del flujo de caja, pero aún no ha demostrado cómo recuperará el capital y los intereses.
  • La escasez de grandes turbinas de gas podría retrasar la construcción mientras los centros de datos compiten por electricidad.

 


 

Corea del Sur ha seleccionado, según reportes, un complejo de generación eléctrica a gas natural en Encinal, Texas, como el primer proyecto asociado con su promesa de inversión por USD $350.000 millones en Estados Unidos.

El plan, valorado inicialmente en USD $22.300 millones y con una capacidad prevista de 6,3 gigavatios, busca atender la creciente demanda de electricidad de centros de datos y fábricas de chips, aunque aún no tiene clientes confirmados y un acuerdo de compra de energía.

La selección ocurre diez meses después del compromiso financiero y en medio de presiones comerciales y diplomáticas entre Washington y Seúl. Según ZeroHedge, que citó información del Financial Times, la Casa Blanca podría anunciar el proyecto próximamente, posiblemente con la participación de Donald Trump, después de la reunión de 30 minutos que mantuvo con el presidente surcoreano Lee Jae Myung al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Una inversión con clientes todavía pendientes

El proyecto se levantaría cerca de Encinal, una localidad texana con una población aproximada de 540 habitantes, y se construiría en etapas. Yonhap informó que la primera fase contemplaría 1,4 gigavatios de turbinas de gas de ciclo simple, mientras que una segunda etapa añadiría cerca de 4,9 gigavatios mediante generación de ciclo combinado, una tecnología más eficiente para producir electricidad.

La magnitud del complejo contrasta con la falta de compromisos comerciales concretos. KED Global señaló que todavía no existe un acuerdo de compra de energía, conocido como PPA, y que la firma de ese contrato estaría prevista para 2027; además, ningún cliente específico ha sido confirmado para adquirir la electricidad generada en Encinal.

La administración de Trump habría solicitado aumentar aproximadamente 25% el tamaño del proyecto, lo que elevaría su costo estimado hasta cerca de USD $25.000 millones. El ministro de Industria surcoreano, Kim Jung-kwan, afirmó ante la Asamblea Nacional que el gobierno negociaba intensamente con Estados Unidos para identificar proyectos comercialmente viables y ampliar la presencia de las empresas coreanas en ese mercado.

Lee Jae Myung reconoció la presión política de las conversaciones al afirmar la semana anterior que el proceso le había provocado noches sin dormir. El acuerdo aún requiere la aprobación final de Estados Unidos, por lo que la selección de Encinal representa un avance político y preliminar, no el cierre definitivo de la operación ni una garantía de que la planta comenzará a producir en la fecha esperada.

El reparto del dinero y las dudas sobre el rendimiento

El compromiso bilateral anunciado en noviembre de 2025 contempla USD $200.000 millones de capital inicial para proyectos en industrias estratégicas, con un límite de USD $20.000 millones anuales, además de otros USD $150.000 millones destinados por separado a la construcción naval. En el caso de las inversiones energéticas, Corea del Sur asumiría el desembolso y compartiría los resultados con Washington bajo una estructura que cambia con el tiempo.

Durante la primera etapa, el flujo de caja del proyecto se dividiría en partes iguales entre Corea del Sur y Estados Unidos hasta que Seúl recupere su capital y los intereses correspondientes. Después de ese momento, la participación surcoreana descendería a 10%, mientras que Estados Unidos conservaría 90% del flujo de caja, una distribución que ha generado cuestionamientos sobre los incentivos económicos para el país que aporta el dinero inicial.

Funcionarios surcoreanos dijeron a la Asamblea Nacional que Encinal podría generar entre USD $43.000 millones y USD $45.000 millones de ingresos durante 20 años. Ese rango equivaldría a unos USD $2.200 millones anuales y representaría aproximadamente el doble del capital inicial, pero corresponde a ingresos brutos que todavía deben descontar combustible, operación, mantenimiento, financiamiento y otros costos esenciales de una planta de gas.

La aritmética también enfrenta una dificultad adicional: Corea del Sur recibiría solo la mitad del flujo de caja hasta recuperar su inversión. Sin un desglose público que detalle los costos y el flujo distribuible, no está claro cómo ingresos equivalentes a cerca de dos veces el gasto de capital permitirían recuperar USD $22.300 millones más intereses bajo ese esquema, especialmente si el proyecto enfrenta retrasos o vende electricidad a precios menores de los previstos.

La posición oficial sostiene que cada iniciativa debe ser comercialmente razonable, pero Haeyoon Kim, de Korea Tech and Trade Watch, advirtió al Financial Times que un comité de inversiones dirigido por Estados Unidos determina qué cumple ese criterio y que Trump tendría la última palabra. Seúl podría objetar una propuesta, aunque funcionarios y analistas consideran que una resistencia abierta podría exponer al país a mayores aranceles o complicar otras negociaciones estratégicas.

La carrera por electricidad y turbinas

El caso de Encinal sigue el modelo aplicado anteriormente por Japón, que comprometió USD $550.000 millones en Estados Unidos. El primer tramo japonés incluyó una planta de gas de 9,2 gigavatios de SB Energy en Ohio, valorada en aproximadamente USD $33.000 millones, y posteriormente Tokio añadió hasta USD $40.000 millones para pequeños reactores modulares en Tennessee y Alabama.

Los costos por unidad de capacidad resultan similares en ambos proyectos. Encinal tendría un costo aproximado de USD $3.540 por kilovatio, mientras que la planta de Ohio rondaría USD $3.590 por kilovatio, cifras superiores a las de las plantas estadounidenses de ciclo combinado antes del auge de la inteligencia artificial, cuando los grandes operadores tecnológicos todavía no competían simultáneamente por los mismos megavatios.

El obstáculo más inmediato podría no ser el financiamiento, sino la disponibilidad de equipos. Grandes turbinas de gas estarían prácticamente agotadas hasta 2030, y el director ejecutivo de Applied Digital advirtió que los pedidos realizados actualmente podrían entregarse solo en 2032; ante esa escasez, algunos desarrolladores han considerado calderas y sistemas de vapor más antiguos para incorporar capacidad con mayor rapidez.

El diseño de Encinal, con 1,4 gigavatios iniciales y 4,9 gigavatios posteriores, tendría que competir por las mismas turbinas que buscan los centros de datos, los fabricantes de chips y otros proyectos industriales. La presión se intensifica porque Goldman Sachs elevó su previsión de generación detrás del medidor en Estados Unidos y Europa de 40 gigavatios a 67 gigavatios para 2030, al considerar que el acceso a la energía se ha convertido en una restricción central para la infraestructura de inteligencia artificial.

Goldman espera que la generación de gas instalada en los propios complejos cubra cerca de 28% de la demanda eléctrica de los centros de datos estadounidenses para 2030. Entre sus empresas preferidas en ese segmento figuran GE Vernova, Siemens Energy, Mitsubishi Heavy e INNIO, pero ninguna compañía surcoreana aparece en esa lista, lo que plantea dudas sobre cuánto del gasto de una planta financiada por Seúl terminará realmente en proveedores de Corea del Sur.

El riesgo de depender del auge de la inteligencia artificial

Los potenciales compradores de la electricidad de Encinal serían los grandes operadores de centros de datos, que necesitan suministro estable mientras expanden sus capacidades de computación. La investigación citada también señaló que Alibaba Cloud apunta a disponer de 20 gigavatios de energía para sus centros de datos hacia 2032, una demanda equivalente a más de tres plantas del tamaño de Encinal para un solo proveedor de servicios en la nube.

La capacidad financiera de esos posibles clientes parece amplia, aunque eso no garantiza que firmen contratos para este proyecto. Amanda Lynam, estratega de crédito de Goldman Sachs, elevó su previsión de emisión de bonos con grado de inversión de los grandes operadores tecnológicos hasta USD $420.000 millones en 2027, frente a USD $250.000 millones previstos para todo 2026, y calculó que entre 65% y 75% se colocaría en el mercado estadounidense denominado en dólares.

Ese endeudamiento puede sostener la construcción de nuevos centros de datos y, en consecuencia, la contratación de energía a largo plazo. Sin embargo, también aumenta la exposición de Encinal a un ciclo de inversión cuya rentabilidad todavía se debate, porque Corea del Sur podría comprometer el capital antes de que un hiperescalador firme un PPA o antes de que el crecimiento de la inteligencia artificial se traduzca en una demanda estable durante dos décadas.

El escenario favorable para Seúl consiste en que uno de esos grandes compradores firme un acuerdo de compra de energía en 2027 y convierta la planta en una infraestructura crítica para la expansión tecnológica estadounidense. El escenario desfavorable es que Corea del Sur adelante USD $22.300 millones bajo la expectativa de que aparecerá un cliente, mientras el gasto de capital en inteligencia artificial se aproxima a un punto máximo o pierde ritmo antes de que la generación prevista entre completamente en operación.

Una negociación que va más allá de la energía

La elección de Encinal ocurre mientras la relación entre Estados Unidos y Corea del Sur enfrenta tensiones en varios frentes. Trump ha presionado a Seúl para apoyar la guerra contra Irán, pero Lee descartó enviar tropas surcoreanas con funciones de combate, una diferencia que añade sensibilidad política a cualquier anuncio conjunto sobre inversiones y seguridad.

Los submarinos de propulsión nuclear constituyen otro punto de negociación. Corea del Sur busca ayuda estadounidense para construirlos, y Washington aceptó el año anterior cooperar en requisitos técnicos y combustible, aunque desde entonces se habrían registrado pocos avances concretos en ese expediente.

Un funcionario surcoreano dijo al Financial Times que sus homólogos estadounidenses habían vinculado nuevos progresos sobre los submarinos con el anuncio de algunas de las inversiones prometidas. Esa secuencia, primero el compromiso financiero y después el avance en seguridad, refuerza la percepción de que Encinal también funciona como una ficha dentro de una negociación diplomática más amplia.

Seúl prevé que a la planta texana le sigan proyectos nucleares y una versión reducida del proyecto Alaska LNG. KED Global también informó que Corea del Sur negocia una participación cercana a 7% en Westinghouse, por debajo del 15% que pretendía inicialmente, mientras el país todavía debe definir si los siguientes proyectos ofrecerán mejores condiciones financieras que la primera apuesta.

Por ahora, el primer desembolso de la promesa surcoreana apunta a una planta de gas sin clientes confirmados, sin PPA firmado y con una cadena de suministro de turbinas sometida a una demanda excepcional. El proyecto representa apenas una fracción del compromiso total, pero deja abierta la pregunta sobre si los USD $328.000 millones restantes se asignarán con criterios comerciales o bajo una presión política similar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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