Por Canuto  

BNY, el mayor banco custodio del mundo, expandirá sus servicios de stablecoins para clientes institucionales con USDC como primer activo soportado. La medida refuerza la convergencia entre banca tradicional y mercados basados en blockchain en un momento de mayor claridad regulatoria en Estados Unidos.

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  • BNY permitirá a instituciones custodiar, crear y canjear USDC desde su plataforma de activos digitales.
  • El banco ya custodia las reservas de USDC y ahora integrará efectivo y activos digitales en una sola infraestructura.
  • La expansión llega tras la Ley GENIUS de 2025 y en medio de proyecciones que anticipan un fuerte crecimiento del mercado de stablecoins.

 


BNY, el mayor banco custodio del mundo, anunció una nueva expansión de sus servicios vinculados a stablecoins para clientes institucionales. La entidad permitirá custodiar, crear y canjear USDC de Circle a través de su plataforma de Custodia Digital de Activos.

La decisión marca un paso adicional en la integración de activos digitales dentro de la infraestructura financiera tradicional. También profundiza una relación previa entre BNY y Circle, dado que el banco ya actúa como custodio principal de las reservas que respaldan a USDC.

Según reportó CoinDesk, USDC será la primera stablecoin soportada dentro de esta oferta. A partir de este esquema, las instituciones podrán mantener el token en custodia y ordenar a Circle la conversión de dólares estadounidenses a USDC o el canje del activo de vuelta a moneda fiduciaria mediante el banco.

El anuncio llega en un momento en que las stablecoins están ganando terreno entre bancos, gestores de activos y otros actores de las finanzas tradicionales. Ese cambio ha sido impulsado, en parte, por un marco regulatorio más claro en Estados Unidos tras la aprobación de la Ley GENIUS en 2025.

Vale señalar que una stablecoin es un criptoactivo diseñado para mantener un valor estable frente a una moneda fiduciaria, por lo general el dólar estadounidense. En este caso, USDC mantiene su paridad mediante reservas en efectivo y bonos del Tesoro de EE. UU. a corto plazo.

BNY amplía su papel dentro del ecosistema de USDC

BNY supervisa activos por USD $59 billones, lo que lo convierte en el mayor banco de custodia del mundo. Ese tamaño hace especialmente relevante cualquier movimiento que realice en el mercado de activos digitales.

Con esta expansión, el banco no solo seguirá vinculado al respaldo de USDC por la vía de las reservas. Ahora también facilitará que los clientes institucionales administren el token desde la misma plataforma donde gestionan parte de su operativa financiera.

La propuesta busca reunir en un solo entorno la administración del efectivo y de los activos digitales. Ese punto resulta clave para instituciones que han evitado operar con infraestructuras fragmentadas o fuera de circuitos bancarios conocidos.

En términos prácticos, los clientes podrán mantener USDC bajo custodia en BNY. Además, podrán instruir a Circle para convertir dólares estadounidenses en la stablecoin o redimir los tokens nuevamente por dólares utilizando al banco como canal operativo.

La novedad no se limita a una integración técnica con un emisor puntual. BNY indicó que, con el tiempo, planea dar soporte a otros emisores de stablecoins, una señal de que ve esta categoría como una parte creciente de los mercados financieros.

La elección de USDC como primer activo soportado también tiene peso estratégico. Se trata de la segunda stablecoin más grande del mercado, con una capitalización superior a USD $73.000 millones.

Esa magnitud ayuda a explicar por qué USDC aparece como la primera opción dentro de una oferta dirigida a instituciones. Para la banca tradicional, la profundidad de mercado, la liquidez y el marco de cumplimiento suelen ser factores decisivos.

Un mercado que se acerca cada vez más a las finanzas tradicionales

Las stablecoins surgieron como herramientas ampliamente usadas por operadores cripto dentro de exchanges. Con el tiempo, su utilidad se extendió a pagos, transferencias transfronterizas y liquidación de valores.

Esa evolución cambió la percepción del sector financiero tradicional sobre estos activos. Ya no son vistos solo como instrumentos internos del ecosistema cripto, sino también como una posible capa de infraestructura para mover dinero y cerrar operaciones con mayor agilidad.

La aprobación de la Ley GENIUS en 2025 fortaleció esa tendencia en Estados Unidos. La norma estableció un marco federal para stablecoins respaldadas por dólares, con reglas para activos de reserva, divulgaciones y supervisión de emisores.

La mayor claridad regulatoria ha reducido parte de la incertidumbre que frenaba a bancos y administradores de activos. Para muchos actores institucionales, el cumplimiento normativo es una condición básica antes de adoptar herramientas basadas en blockchain.

En ese contexto, la expansión de BNY puede leerse como un reflejo de una demanda creciente por infraestructura regulada. No se trata solo de ofrecer acceso a un token, sino de hacerlo dentro de canales alineados con estándares bancarios conocidos.

El movimiento también sugiere que el desarrollo del mercado de stablecoins ya no depende únicamente de empresas nativas de criptomonedas. Bancos de gran escala están empezando a ocupar posiciones más visibles en custodia, emisión asistida, conversión y servicios complementarios.

La participación de instituciones de ese tamaño puede acelerar la normalización de las stablecoins en áreas donde antes había resistencia. Entre ellas destacan la tesorería corporativa, la gestión de liquidez y ciertos procesos de liquidación financiera.

Las proyecciones de crecimiento y lo que buscan las instituciones

Las expectativas de crecimiento para este mercado ayudan a dimensionar la apuesta de BNY. Standard Chartered proyectó que el sector de stablecoins podría pasar de alrededor de USD $300.000 millones hoy a USD $2 billones para finales de 2028.

Citigroup, por su parte, estimó que el mercado podría alcanzar USD $4 billones para 2030 en su escenario base. Aunque se trata de proyecciones, ambas cifras muestran que grandes entidades financieras contemplan una expansión muy significativa.

Ese posible crecimiento está asociado a varios casos de uso concretos. Entre ellos aparecen los pagos, las transferencias internacionales y la liquidación de valores, segmentos donde la programación y disponibilidad de activos en blockchain puede ofrecer ventajas operativas.

Las instituciones, sin embargo, no suelen entrar a estos mercados solo por entusiasmo tecnológico. Lo que buscan es una infraestructura que permita integrar nuevas herramientas sin romper sus controles internos, sus obligaciones regulatorias ni sus flujos tradicionales de gestión de fondos.

Allí radica uno de los principales argumentos de la nueva oferta de BNY. Al centralizar la custodia de USDC y la conversión entre dólares y stablecoins dentro de una plataforma institucional, el banco intenta reducir fricciones operativas para sus clientes.

Carolyn Weinberg, directora de productos e innovación de BNY, resumió esa visión en una declaración citada por la fuente. La ejecutiva dijo que, a medida que los activos digitales se integran cada vez más en los mercados financieros, las instituciones necesitan infraestructura que funcione sin problemas a través de sistemas tradicionales y basados en blockchain.

Esa frase condensa una transición más amplia en el sector. La prioridad ya no es solo demostrar que los activos digitales existen, sino construir puentes funcionales entre la banca convencional y los sistemas asentados sobre redes blockchain.

Qué cambia para Circle, para USDC y para el sector bancario

Para Circle, la expansión de servicios de BNY fortalece una relación clave con uno de los nombres más importantes de Wall Street. Tener al principal banco custodio del mundo no solo como guardián de reservas, sino también como facilitador operacional, refuerza la posición institucional de USDC.

Para USDC, la noticia representa una ampliación de su presencia en circuitos financieros regulados. Ese tipo de apoyo puede ser especialmente relevante en un entorno donde la competencia entre emisores de stablecoins se define cada vez más por credibilidad, liquidez e integración institucional.

Para el sector bancario, el caso muestra que la exposición a activos digitales está evolucionando. En lugar de limitarse a servicios exploratorios o pruebas piloto, algunas entidades ya están construyendo ofertas concretas orientadas a necesidades operativas reales de sus clientes.

También es importante notar lo que el anuncio no dice. BNY no presentó este movimiento como una sustitución del sistema financiero existente, sino como una ampliación de capacidades para operar tanto con dinero tradicional como con instrumentos tokenizados.

Esa postura encaja con la forma en que muchas grandes instituciones se acercan al mundo cripto. Prefieren incorporar funciones específicas, con marcos de control definidos, antes que adoptar modelos más disruptivos o desintermediados.

Si el banco cumple su plan de añadir más emisores con el tiempo, su plataforma podría convertirse en un punto de acceso relevante para stablecoins dentro del segmento institucional. Eso daría más profundidad a una categoría que ya empieza a ser vista como infraestructura financiera y no solo como producto cripto.

Por ahora, el primer paso se concentra en USDC. Pero la señal de fondo es más amplia: Wall Street sigue acercándose a las stablecoins, y lo está haciendo con vehículos regulados, socios conocidos y servicios pensados para grandes instituciones.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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