El secretario del Tesoro de EE. UU. dijo que las nuevas recompras de deuda de largo plazo podrían superar los USD $4.000 millones previamente informados. El comentario refuerza la señal de que Washington está dispuesto a intervenir con mayor fuerza si los rendimientos continúan subiendo.
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- Bessent dijo que el Tesoro dispone de “una gran caja de herramientas” y que las recompras podrían superar los USD $4.000 millones por operación.
- El Tesoro ya anunció que duplicará al menos el tamaño máximo de ciertas recompras de bonos de 10 a 30 años desde el 9 de septiembre.
- El rendimiento del bono a 30 años cayó inicialmente hasta alrededor de 5,20%, pero volvió a repuntar el jueves hacia 5,23%.
- Analistas de ING y Deutsche Bank consideran que la medida puede contener temporalmente los rendimientos, pero no cambia por sí sola su tendencia estructural.
- La deuda pública estadounidense superó esta semana los USD $40 billones, elevando la preocupación por los costos de financiamiento.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dejó abierta la posibilidad de ampliar todavía más las recompras de bonos de largo plazo anunciadas esta semana, en una señal de que la administración está dispuesta a utilizar herramientas adicionales si los rendimientos siguen subiendo de forma desordenada.
En una entrevista con CNBC este jueves, Bessent dijo que las recompras podrían superar el nuevo mínimo anunciado de USD $4.000 millones por operación.
“Tenemos una gran caja de herramientas, así que veremos”, afirmó, según la cobertura de Bloomberg.
El secretario añadió que parte del objetivo es enviar una señal al mercado. “Parte de esto es señalización, y demostrar que creemos que los rendimientos no reflejan los fundamentos subyacentes”, dijo, según el informe.
La declaración llega un día después de que el Departamento del Tesoro anunciara que aumentará “al menos al doble” el tamaño máximo de determinadas recompras de bonos nominales de largo plazo, cubriendo los tramos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años.
Las recompras podrían crecer todavía más
Hasta ahora, el Tesoro manejaba un máximo de alrededor de USD $2.000 millones por operación en esos segmentos. El nuevo esquema eleva ese techo a al menos USD $4.000 millones, con inicio previsto para el 9 de septiembre.
Las declaraciones de Bessent abren ahora la puerta a operaciones todavía mayores. Eso resulta relevante porque el mercado había interpretado inicialmente el anuncio como un gesto limitado de apoyo a la liquidez.
La frase de Bessent cambia parcialmente esa lectura: el Tesoro no solo duplicó el tamaño de las recompras, sino que parece dispuesto a volver a hacerlo si considera que los rendimientos de largo plazo están subiendo demasiado.
Los rendimientos cayeron, pero el alivio duró poco
La reacción inicial fue fuerte. El miércoles, el rendimiento del Treasury a 10 años cerró con una caída de más de 5 puntos básicos hasta alrededor de 4,647%, mientras el bono a 30 años descendió aproximadamente 9 puntos básicos hasta 5,196%, según CNBC.
Sin embargo, parte de ese movimiento se revirtió este jueves. El rendimiento del bono a 30 años volvió a subir hacia 5,23%, prácticamente regresando a niveles similares a los de una semana atrás.
El retroceso del efecto inicial refuerza una de las principales dudas del mercado: las recompras pueden ayudar a moderar tensiones, pero no necesariamente cambian la dirección estructural de los rendimientos.
ING: la medida “huele a incomodidad”
Analistas de ING interpretaron el movimiento como una señal clara de preocupación dentro del Tesoro. En una nota citada por CNBC, la firma dijo que la intervención “huele a incomodidad” respecto de los costos de financiamiento de largo plazo.
ING considera que la medida, por sí sola, probablemente no será suficiente para cambiar la trayectoria de los rendimientos.
“Mantendríamos la opinión de que esta medida probablemente no cambie por sí sola la trayectoria de los rendimientos de largo plazo. Pero sí la modera”, señalaron los analistas.
El punto más importante, según ING, es la expectativa de nuevas acciones.
“Le recuerda al mercado que el Tesoro podría volver a duplicar el tamaño de las recompras de largo plazo, y hacerlo otra vez si fuera necesario”, añadió la firma.
Deutsche Bank habla de “represión financiera suave”
George Saravelos, estratega de Deutsche Bank, fue todavía más lejos. Según CNBC, el analista dijo que la combinación entre las recompras de bonos y las recientes acciones para estabilizar el yen japonés son señales de un creciente malestar de la administración frente a los rendimientos de largo plazo.
Saravelos describió la estrategia como una forma “suave” de represión financiera. Ese concepto hace referencia a políticas mediante las cuales gobiernos intentan contener artificialmente los costos de financiamiento, por ejemplo mediante tasas bajas, regulación o mecanismos que favorecen la demanda de deuda pública.
No significa que Estados Unidos haya establecido oficialmente controles de rendimiento, pero sí refleja la percepción de que Washington podría estar dispuesto a intervenir más activamente para evitar un aumento descontrolado de las tasas largas.
La deuda de EE. UU. supera USD $40 billones
El telón de fondo fiscal es difícil de ignorar. La deuda pública estadounidense alcanzó aproximadamente USD $40,05 billones esta semana, según CNBC y Bloomberg.
El país había superado los USD $30 billones hace apenas cuatro años y medio. El aumento sostenido del déficit presupuestario, junto con mayores tasas de interés, está elevando con rapidez el costo de servicio de la deuda. Ese problema se retroalimenta.
Cuanto más suben los rendimientos, más caro resulta refinanciar la deuda. Y cuanto mayores son los pagos de intereses, más crece el déficit, obligando al Tesoro a emitir todavía más bonos.Ese ciclo es una de las principales razones por las que el mercado presta tanta atención a las tasas de largo plazo.
Inflación y oferta de deuda siguen presionando
Las recompras tampoco eliminan otros factores que explican el reciente aumento de rendimientos. Entre ellos destacan la inflación persistentemente por encima de los objetivos, la incertidumbre relacionada con la guerra en Irán y una fuerte ola de emisión de deuda corporativa.
CNBC señala que el crecimiento de inversiones en inteligencia artificial está generando además una gran demanda de financiamiento por parte de empresas tecnológicas y centros de datos. Esa emisión corporativa compite directamente con los Treasuries por el capital de los inversores. El resultado es una presión adicional sobre los rendimientos de la deuda pública.
El Tesoro quiere enviar una señal, no solo comprar bonos
Las palabras de Bessent sugieren que el componente psicológico del programa es casi tan importante como el financiero. El Tesoro quiere que el mercado entienda que tiene margen para aumentar sus compras si las condiciones empeoran. Eso puede actuar como una especie de cortafuegos.
Si los operadores creen que Washington intervendrá de forma más agresiva cada vez que los rendimientos de largo plazo se disparen, podrían ser menos propensos a vender bonos de manera desordenada. Sin embargo, esa estrategia tiene límites.
Si los inversores consideran que los problemas fiscales e inflacionarios son estructurales, unas recompras mayores pueden reducir temporalmente la volatilidad, pero no necesariamente convencerlos de que deben aceptar rendimientos más bajos.
El ángulo para Bitcoin: liquidez y devaluación
Para el mercado cripto, la discusión tiene implicaciones directas. El anuncio original de recompras del Tesoro fue uno de los catalizadores que ayudó a Bitcoin a romper su rango de seis semanas y subir por encima de USD $72.000 esta semana.
La lógica es relativamente simple: si el Tesoro actúa para moderar los rendimientos de largo plazo, el dólar puede debilitarse, las condiciones financieras pueden relajarse y los activos escasos pueden ganar atractivo.
Ese efecto fue visible también en el oro. Bitcoin reaccionó con fuerza tras el anuncio, y la posterior cascada de liquidaciones de posiciones cortas amplificó el movimiento. Ahora, las declaraciones de Bessent añaden otro elemento: el Tesoro podría estar dispuesto a intervenir todavía más de lo inicialmente previsto.
Pero el mercado quiere algo más que recompras
Aun así, los analistas advierten que el alivio sostenible dependerá de factores más profundos. La inflación, el déficit fiscal, el ritmo de emisión de deuda y la política de la Reserva Federal siguen siendo determinantes.
Dan Coatsworth, jefe de mercados de AJ Bell, dijo a CNBC que aunque el Tesoro haya logrado reducir temporalmente los rendimientos, el enorme nivel de deuda seguirá ocupando un lugar central en la mente de los inversores.
La reacción del jueves lo confirma: el mercado respondió con fuerza al anuncio, pero rápidamente comenzó a exigir nuevamente rendimientos más altos.
Bessent se vuelve cada vez más intervencionista
Bloomberg describió recientemente a Bessent como uno de los secretarios del Tesoro más intervencionistas de las últimas décadas. La ampliación de recompras de bonos de largo plazo, las acciones coordinadas sobre el yen y ahora la posibilidad de aumentar todavía más los montos refuerzan esa percepción.
El mensaje parece ser que Washington no quiere permanecer pasivo si el mercado de deuda amenaza con generar una crisis más amplia de liquidez o costos financieros. Para los inversores, eso introduce una nueva variable. La pregunta ya no es únicamente hasta dónde pueden subir los rendimientos, sino en qué momento el Tesoro decidirá responder y con qué intensidad.
Para Bitcoin, ese cambio de régimen potencialmente importa mucho: si las autoridades estadounidenses siguen actuando para contener los rendimientos y preservar la liquidez, el mercado podría interpretar cada nueva intervención como un argumento adicional a favor de activos escasos y resistentes a la devaluación monetaria.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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