Por Canuto  

Bank of America prevé duplicar su presupuesto de inteligencia artificial el próximo año después de identificar beneficios por USD $800 millones, aunque sus ejecutivos advierten que la expansión dependerá de retornos medibles, controles humanos y barreras de seguridad.
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  • Bank of America espera duplicar el próximo año el presupuesto destinado a iniciativas de inteligencia artificial.
  • El banco reporta cerca de 140 usos de IA con un costo de USD $400 millones y beneficios estimados en USD $800 millones.
  • La entidad ampliará la autonomía de sus agentes solo cuando existan controles de seguridad y verificación humana suficientes.


Una apuesta mayor por la inteligencia artificial

Bank of America prepara una expansión considerable de su inversión en inteligencia artificial, incluso cuando el sector financiero enfrenta preguntas sobre la velocidad con que estas herramientas producen retornos. El banco espera duplicar su presupuesto de gastos para IA el próximo año, una decisión que sus directivos vinculan con el creciente número de proyectos capaces de demostrar beneficios concretos en productividad, atención interna y relación con clientes.

Jim DeMare, copresidente de Bank of America, explicó que las dudas sobre el gasto de capital no se limitan a cuánto dinero están destinando las grandes empresas, sino a si la inversión generará resultados con suficiente rapidez. Durante una conferencia de BofA Securities, DeMare señaló que la inquietud central consiste en determinar si los retornos llegarán a tiempo para justificar el ritmo actual de adopción, en un entorno donde las entidades financieras todavía intentan escalar sus programas.

El desafío no es exclusivo de Bank of America. Accenture encontró que apenas 20% de los líderes bancarios obtiene un valor generalizado y sostenido de sus iniciativas de IA, un dato que apunta a dificultades para pasar de pruebas aisladas a operaciones de mayor escala; por eso, el banco está utilizando el retorno sobre la inversión como uno de los principales filtros para decidir qué proyectos merecen nuevos recursos.

Hari Gopalkrishnan, director de tecnología e información de la entidad, dijo que el interés interno por financiar iniciativas de IA es ahora más del doble que el año anterior. El banco recibe propuestas de sus propios empleados para facilitar procesos y, según Gopalkrishnan, la calidad y la riqueza de esas ideas podrían llevar a que el gasto de 2027 termine duplicando lo desembolsado durante 2026.

Bank of America gasta aproximadamente USD $4.000 millones anuales en nuevas iniciativas tecnológicas, aunque la inteligencia artificial representa solo una parte de ese monto. La lógica de la dirección es aumentar la inversión cuando una herramienta promete elevar ingresos o reducir gastos, y sus ejecutivos consideran que la IA está ocupando un espacio cada vez mayor dentro de esa solución.

Productividad, Erica y resultados medibles

Hasta ahora, los retornos más fáciles de identificar aparecen en las unidades tecnológicas, especialmente en el desarrollo de software y la programación. DeMare afirmó que la IA está aumentando la productividad de los programadores entre 15% y 20% en muchas industrias, un rango que Bank of America también observa entre sus aproximadamente 20.000 desarrolladores que utilizan agentes de programación.

La entidad también atribuye beneficios a Erica, su asistente virtual de inteligencia artificial, que se emplea para gestionar solicitudes de autoservicio interno. DeMare afirmó que esta herramienta redujo considerablemente las consultas dirigidas al servicio de asistencia del banco y añadió que Erica realiza un volumen de trabajo comparable al de unas 11.000 personas.

Brian Moynihan, CEO de Bank of America, dijo la semana anterior que el prestamista había implementado cerca de 140 usos de IA, con un costo de USD $400 millones y un beneficio estimado de USD $800 millones. La cifra ofrece a la dirección un argumento para seguir expandiendo el programa, aunque no significa que todos los proyectos tengan el mismo nivel de retorno ni que el resultado esté garantizado para las nuevas aplicaciones.

Moynihan también relacionó el avance de la tecnología con la evolución de la plantilla, que pasó de unos 213.000 empleados a comienzos de año a 209.000, dentro de una institución con USD $3,5 billones en activos. El ejecutivo aseguró que el banco no está despidiendo trabajadores y que administra cuidadosamente las contrataciones, mientras la tasa de rotación se mantiene alrededor de 8,5%.

La estrategia busca que la automatización complemente el trabajo cotidiano en lugar de presentarse únicamente como una reducción de personal. Miles de empleados ya utilizan herramientas de gestión de relaciones con clientes impulsadas por IA, capaces de ofrecer datos y puntos de conversación antes de una reunión, con el objetivo de preparar mejor al trabajador y hacer más eficiente la interacción comercial.

El factor humano y los límites de los agentes

DeMare identificó el temor de los empleados como uno de los mayores riesgos para implementar IA a gran escala. Cerca de 95% de los trabajadores de Bank of America tiene acceso a herramientas de inteligencia artificial, una exposición que, según el directivo, ayuda a aumentar la familiaridad y la confianza antes de evaluar cómo estas soluciones pueden mejorar los flujos de trabajo.

El ejecutivo comparó esa resistencia con la reacción que suele producir cualquier tecnología nueva dentro de una organización. La meta del banco es que los empleados perciban mejoras en su vida laboral y en su productividad, pero el acceso generalizado no elimina la necesidad de capacitación, supervisión y criterios claros sobre la responsabilidad de las decisiones apoyadas por sistemas automatizados.

La próxima discusión para Gopalkrishnan será definir cuánta autonomía pueden recibir los agentes de IA a medida que los modelos se vuelvan más eficientes y efectivos. El directivo sostuvo que Bank of America desea ampliar esa autonomía con el tiempo, aunque no dará nuevos pasos hasta contar con barreras de seguridad omnipresentes y adecuadas para cada proceso.

La entidad evalúa proveedores externos y analiza tanto soluciones disponibles en el mercado como desarrollos más complejos y personalizados. Ese proceso incluye revisar las ideas de los empleados, medir su posible retorno y decidir si conviene incorporarlas mediante una herramienta de terceros o mediante una arquitectura diseñada específicamente para las necesidades del banco.

El control humano ocupa un lugar central en esa política. Moynihan advirtió que el riesgo más importante sería permitir que un sistema comenzara a entregar respuestas sin que una persona verificara su corrección mediante sentido común y revisión directa, porque una respuesta equivocada ante un cliente podría provocar su pérdida.

Una expansión condicionada por el retorno

El caso de Bank of America refleja la transición de la IA desde proyectos experimentales hacia una etapa en la que los ejecutivos deben justificar el gasto con indicadores financieros y operativos. La productividad de los desarrolladores, la disminución de consultas al soporte interno y la preparación de conversaciones comerciales son ejemplos que la dirección puede observar con mayor claridad que otros beneficios más difíciles de cuantificar.

Sin embargo, la experiencia del banco también muestra por qué la presión sobre el retorno de la inversión está aumentando. Aunque los directivos presentan USD $800 millones en beneficios asociados con cerca de 140 usos, el despliegue de nuevas herramientas exige revisar costos, riesgos, calidad de las respuestas y la capacidad de los trabajadores para supervisar los resultados antes de llevarlas a procesos sensibles.

La promesa de duplicar el presupuesto no equivale a otorgar autonomía ilimitada a los agentes. El plan combina una mayor disponibilidad de herramientas, más experimentación con proveedores y una selección estricta de propuestas, mientras la dirección mantiene la verificación humana como condición para ampliar el alcance de los sistemas.

Para los mercados financieros, la decisión ofrece una señal sobre cómo una de las mayores entidades bancarias estadounidenses está evaluando la IA: no solo como una tendencia tecnológica, sino como una inversión que debe producir mejoras verificables. La apuesta puede acelerar la automatización dentro de la banca, aunque sus resultados dependerán de que Bank of America convierta la adopción interna en beneficios sostenidos sin sacrificar precisión ni confianza del cliente.

La noticia fue publicada originalmente por Banking Dive, que recogió las declaraciones de DeMare, Moynihan y Gopalkrishnan en conferencias y entrevistas recientes. Sus comentarios muestran que el banco está dispuesto a gastar más, pero también que la expansión seguirá subordinada a la evidencia de retorno y a la existencia de controles capaces de limitar errores.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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