Por Canuto  

La inminente salida a bolsa de Anthropic podría valorar a la creadora de Claude en USD $2 billones, pero también someterá a su inusual estructura de gobernanza a un examen decisivo. Un trust externo puede designar o remover a la mayoría del consejo, una fórmula diseñada para proteger la seguridad de la IA frente a la presión de los inversores, aunque todavía no ha enfrentado un conflicto comercial de máxima intensidad.
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  • El Long-Term Benefit Trust puede nombrar o destituir a cuatro de los siete directores de Anthropic, aunque no posee acciones de la empresa.
  • Sus cuatro miembros actuales reciben información anticipada sobre decisiones relevantes, incluidos lanzamientos de modelos, pero hasta ahora han actuado principalmente como asesores.
  • Expertos en gobierno corporativo advierten que la tensión entre rentabilidad y misión social podría agravarse cuando Anthropic llegue a los mercados públicos.


Una estructura diseñada para proteger la misión

Anthropic planea llegar al mercado público con una estructura de gobernanza poco habitual incluso para los estándares de Silicon Valley. La compañía, con sede en San Francisco, podría alcanzar una valoración de hasta USD $2 billones en una oferta pública inicial que ampliaría de forma drástica su base de inversores y pondría bajo escrutinio el mecanismo creado para preservar su misión de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad a largo plazo.

El núcleo de ese modelo es el Long-Term Benefit Trust, conocido como LTBT, un pequeño grupo externo de fiduciarios que no posee acciones de Anthropic, pero sí una influencia decisiva sobre su dirección. Como mecanismo de gobernanza de la corporación de beneficio público, el trust tiene derecho a nombrar o destituir a la mayoría del consejo de administración, incluso mientras la empresa busca construir un negocio sostenible en un sector que exige enormes inversiones en computación.

El LTBT ya seleccionó a cuatro de los siete directores de Anthropic, entre ellos Reed Hastings, cofundador de Netflix, y Vas Narasimhan, director ejecutivo de Novartis. La composición busca aportar experiencia empresarial y una perspectiva institucional a un órgano que tendrá que equilibrar la velocidad competitiva de la IA con decisiones sobre seguridad, despliegue tecnológico y responsabilidad pública.

Actualmente, el trust cuenta con cuatro miembros de un máximo potencial de cinco: Neil Buddy Shah, director ejecutivo de la Clinton Health Access Initiative, quien lo preside; Ben Bernanke, expresidente de la Reserva Federal; Richard Fontaine, director ejecutivo del Center for a New American Security; y Mariano-Florentino Tino Cuéllar, exjuez de la Corte Suprema de California. Cuéllar fue incorporado al grupo por el Long-Term Benefit Trust.

Fiduciarios con acceso, pero sin líneas rojas

Personas cercanas a los planes de Anthropic señalaron que la empresa intenta convertir el trust en una plantilla para la futura gobernanza de la IA. La ambición sería ofrecer un modelo para la industria comparable, en espíritu, con los principios contables GAAP, que surgieron inicialmente como estándares voluntarios impulsados por compañías privadas antes de convertirse en una referencia institucional.

El nombramiento de Bernanke en julio fue interpretado por una de esas personas como una señal de que Anthropic quiere construir un órgano cada vez más formal e institucional. Los fiduciarios reciben aviso previo de acciones importantes, incluido el lanzamiento de nuevos modelos de IA, se reúnen semanalmente entre ellos y mantienen encuentros con el liderazgo de la empresa con una frecuencia de hasta cada dos semanas.

Además, los miembros del trust participan en las reuniones regulares del consejo y conversan con los fundadores sobre asuntos considerados estratégicos. Entre ellos estuvieron el modelo de ciberseguridad Mythos, cuyo despliegue limitado fue alentado por los fiduciarios mediante el Glasswing Project, y la disputa de Anthropic con el gobierno de Estados Unidos sobre armas automatizadas.

Sin embargo, el alcance formal de esas atribuciones todavía no equivale a una intervención contundente. De acuerdo con una persona familiarizada con su funcionamiento, el trust ha operado principalmente como un órgano consultivo, sin trazar líneas rojas ni imponer sacrificios relevantes entre los objetivos comerciales y la misión social de la compañía.

El conflicto entre rentabilidad y beneficio público

La falta de una confrontación decisiva deja abierta la pregunta central: qué ocurrirá cuando la seguridad o el beneficio público entren en conflicto directo con una oportunidad capaz de elevar los ingresos de Anthropic. La empresa registra pérdidas y, al mismo tiempo, necesita recursos para competir por talento, capacidad de cómputo y modelos cada vez más avanzados, una combinación que puede intensificar las exigencias de los accionistas después de la OPI.

Jesse Fried, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard y especialista en gobierno corporativo, describió la tensión como un conflicto incorporado. En un artículo reciente sobre los modelos de Anthropic y OpenAI, sostuvo que la compañía capta capital de inversores que buscan beneficios y luego permite que individuos designados externamente determinen cuánto rendimiento debe sacrificarse para cumplir la misión.

Según Fried, esa fórmula introduce una tensión profunda y potencialmente difícil de gobernar en el propio diseño corporativo. Elizabeth Pollman, profesora de derecho en la Universidad de Pennsylvania y experta en gobernanza empresarial, advirtió que resulta casi imposible seleccionar fiduciarios capaces de anticipar todas las circunstancias que pueden surgir cuando una compañía debe administrar intereses contrapuestos.

Pollman también señaló que la competencia geopolítica y empresarial por la inteligencia artificial vuelve más delicado ese equilibrio. La cuestión decisiva, explicó, será determinar si la estructura puede servir de manera sostenida a intereses múltiples o si terminará cediendo ante la presión de un mercado que medirá a Anthropic principalmente por su crecimiento y sus resultados.

La prueba que llegará con los mercados públicos

Silicon Valley atraviesa una tendencia más amplia hacia estructuras que se apartan de los modelos convencionales de gobernanza, lo que puede dificultar que accionistas y público responsabilicen a las empresas. Anthropic y OpenAI, dos de los principales laboratorios de IA, adoptaron fórmulas con guardianes de misión designados externamente, en lugar de depender únicamente de directores tradicionales sujetos a deberes fiduciarios convencionales.

La experiencia de OpenAI funciona como antecedente y advertencia. La organización, fundada inicialmente como una entidad sin fines de lucro, vivió una crisis en noviembre de 2023, cuando su consejo intentó despedir al director ejecutivo Sam Altman, perdió la confianza de inversores y empleados, y terminó enfrentando el reemplazo de la mayoría de sus miembros junto con una reestructuración más amplia.

El trust de Anthropic se considera menos arriesgado porque incorpora un mecanismo de salida para destituir a sus fiduciarios con el respaldo del 85% del poder de voto de los accionistas. Esa supermayoría podría cambiar cuando la empresa cotice públicamente, por lo que los futuros inversores tendrán que revisar con cuidado los acuerdos definitivos antes de valorar las acciones.

Los inversores privados que financiaron a Anthropic durante varias rondas conocían su estructura y algunos identificaron específicamente el énfasis en seguridad como parte de su tesis de inversión. Aun así, un capitalista de riesgo que respaldó a la compañía afirmó que esos primeros financiadores también asumían que Anthropic tendría que convertirse en un gigante comercial para cumplir su misión, porque competir por los mejores modelos exige grandes cantidades de capital.

Un modelo todavía sin prueba de estrés

La llegada a los mercados públicos ampliará la audiencia que evaluará las decisiones de Anthropic y podría atraer inversores menos tolerantes con pérdidas o retrasos en la monetización. En ese entorno, el trust tendrá que demostrar si puede influir de verdad cuando una decisión rentable amenaza con aumentar los riesgos de seguridad, o si su papel se limitará a emitir recomendaciones sin consecuencias vinculantes.

La diferencia entre estar informado y tener capacidad de bloqueo será determinante para el futuro del modelo. Recibir avisos sobre nuevos lanzamientos, asistir a reuniones y dialogar con los fundadores ofrece acceso, pero no garantiza que los fiduciarios puedan detener una iniciativa cuando el consejo, la dirección y los accionistas consideren que la oportunidad comercial es demasiado importante para postergarla.

Fried sostuvo que los directores vinculados a este tipo de estructuras pueden tener poco en juego al ignorar el beneficio económico o al priorizar la misión de manera unilateral. En su evaluación, OpenAI ya atravesó un fracaso de gobernanza, mientras que Anthropic tiene un diseño menos arriesgado, aunque todavía debe demostrarlo en la práctica y los inversores deberían fijar el precio de sus acciones tomando en cuenta esa incertidumbre.

Para Anthropic, la OPI no será únicamente una operación financiera de escala extraordinaria. También representará el primer examen público de un mecanismo que pretende ofrecer una respuesta institucional a uno de los dilemas más difíciles de la IA: cómo atraer el capital necesario para competir sin permitir que la presión por las ganancias determine por completo qué tecnologías se construyen y cómo llegan al mundo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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