El centro de datos de Meta en Odense, Dinamarca, aprovecha el calor que normalmente se perdería en el ambiente y lo incorpora a la red de calefacción urbana mediante bombas de calor de amoníaco. El sistema puede entregar agua a 70–75 °C y cubrir una demanda equivalente a unos 11.000 hogares, aunque las cifras varían según la fase del proyecto y el año de medición.
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- El centro de datos de Meta en Odense recupera calor residual y lo envía a la red de calefacción urbana.
- Bombas de calor de amoníaco elevan el agua hasta 70–75 °C para alimentar la red de calefacción.
- La infraestructura puede recuperar entre 165.000 y 215.000 MWh anuales, según el alcance considerado.
🔥 Meta convierte el calor de sus servidores en calefacción para 11.000 hogares en Dinamarca
🏭 En Odense, bombas de calor de amoníaco elevan el agua a 70-75 °C y la envían a la red urbana.
⚡ El sistema recupera entre 165.000 y 215.000 MWh al año, según la fase del proyecto. pic.twitter.com/cjlL9ZPC6k
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 8, 2026
Un centro de datos que deja de expulsar calor
Los centros de datos consumen grandes cantidades de electricidad para mantener servidores, redes y sistemas de almacenamiento en funcionamiento, pero casi toda esa energía termina transformándose en calor. Una revisión citada por ScienceBlog sitúa esa proporción cerca del 90%, lo que convierte a estas instalaciones, en términos prácticos, en radiadores muy costosos cuya energía suele escapar al ambiente sin un uso posterior. El desafío no consiste únicamente en capturar ese calor, sino en elevar su temperatura hasta un nivel útil para viviendas y edificios.
La refrigeración representa una parte importante del consumo total de estas instalaciones. El Environmental and Energy Study Institute estima que aproximadamente 40% de la energía utilizada por un centro de datos se destina a mantener fríos sus servidores, y buena parte de ese consumo también acaba convertida en calor. Sin embargo, el aire que sale de los equipos suele estar tibio, no suficientemente caliente para alimentar directamente los radiadores de una red urbana.
El proyecto de Meta en Odense, Dinamarca, ofrece una respuesta concreta a ese problema térmico. En lugar de enviar todo el calor hacia el exterior, el sistema conecta las unidades de refrigeración del centro de datos con una infraestructura de bombas de calor ubicada cerca de la instalación. De esa manera, una energía residual que normalmente tendría poco valor puede integrarse a una red que ya distribuye calefacción a miles de hogares.
La idea no introduce una nueva ley física ni depende de una tecnología exclusiva de Meta. Su importancia está en coordinar componentes conocidos, como serpentines, intercambiadores y bombas de calor, a la escala de un centro de datos de hiperescala. El resultado muestra que la eficiencia energética depende tanto del diseño tecnológico como de la posibilidad de conectar la fuente de calor con consumidores cercanos.
Cómo funciona la recuperación en Odense
El agua de la red de calefacción urbana de Odense pasa primero por las unidades de refrigeración del centro de datos. Allí recoge el calor de baja temperatura desprendido por los servidores y luego continúa su recorrido hacia una planta cercana, donde bombas de calor de amoníaco aumentan la temperatura antes de que el agua regrese al sistema de distribución.
Ramboll, la consultora de ingeniería que diseñó el sistema de recuperación para la empresa de calefacción urbana Fjernvarme Fyn, señala que las bombas elevan el agua hasta 70–75 °C. Ese rango permite que el líquido ingrese a la red y llegue a los radiadores de los hogares, transformando el calor de los equipos informáticos en una fuente de calefacción que puede utilizarse dentro de edificios residenciales.
La especialista en energía de Meta, Lauren Edelman, explicó que la innovación radica principalmente en la escala del acoplamiento. “Las bombas de calor no son un invento nuevo, ni tampoco los serpentines para capturar calor. Lo nuevo e innovador es emparejar ambos a hiperescala”, afirmó Edelman, en una descripción que distingue entre los componentes individuales y la dimensión industrial del proyecto.
El alcance informado por Ramboll sitúa en unos 45 MW el calor que ingresa directamente a la red de Odense, mientras que la planta asociada es presentada como una de las mayores instalaciones de bombas de calor de Dinamarca. La cifra refleja una operación considerable, aunque su utilidad depende de que la red tenga suficiente capacidad para recibir el calor y distribuirlo sin recorrer distancias excesivas.
Las cifras cambian según la etapa del proyecto
Las estimaciones sobre el número de hogares beneficiados no son idénticas porque describen fases distintas de la infraestructura y utilizan años o criterios de medición diferentes. Ramboll calcula una recuperación de 215.000 MWh anuales, volumen asociado con la calefacción de más de 12.000 hogares, mientras que materiales anteriores de Meta hablaban de 100.000 MWh y unos 6.900 hogares para la primera etapa.
Después de una ampliación, Meta elevó sus propios datos a 165.000 MWh anuales y 11.000 hogares. Más adelante, una cifra de Ramboll correspondiente a 2023 describió el sistema completo como suficiente para más de 12.000 hogares, mientras que Fjernvarme Fyn indicó en 2025 que el centro de datos estaba suministrando en la práctica calor sobrante equivalente a unos 11.000 hogares.
Las diferencias no necesariamente implican un conflicto entre las entidades que informan sobre el proyecto. Cada número puede referirse a una fase de construcción, a la capacidad instalada, a la energía efectivamente recuperada o a la demanda equivalente de los hogares durante un periodo específico. Por eso, el rango debe leerse como una señal del crecimiento del sistema y no como una única cifra fija aplicable a todos los momentos.
El dato central permanece estable pese a esas variaciones: el centro de datos puede convertir una parte relevante de su calor residual en energía útil para la ciudad. Esa conversión también ilustra una limitación importante de este tipo de proyectos, porque aumentar la capacidad informática no garantiza por sí solo un beneficio térmico si la red receptora no puede absorber el calor generado.
La red urbana es la pieza difícil de replicar
Las bombas de calor y los serpentines necesarios para recuperar calor están disponibles para otros operadores, pero la infraestructura urbana que recibe esa energía no existe en todos los mercados. Jan Strømvig, director de Fjernvarme Fyn, destacó que el proyecto resulta relativamente único porque Odense dispone de una red de distribución amplia y porque Meta ubicó su centro de datos dentro de esa misma red.
“Nuestro proyecto es relativamente único porque tenemos una red de distribución muy grande. Y Facebook [ahora Meta] ha colocado el centro de datos completamente dentro de nuestra red de distribución, así que podemos utilizar la energía de forma muy, muy eficiente en nuestro sistema”, afirmó Strømvig. La declaración pone el foco en la ubicación, un factor que puede ser tan determinante como la eficiencia de las bombas.
El calor residual no viaja con facilidad a grandes distancias, especialmente cuando la infraestructura debe conservar condiciones adecuadas de temperatura y presión para mantener la eficiencia. Por esa razón, un centro de datos situado lejos de una red de calefacción urbana amplia tendría más dificultades para convertir sus excedentes térmicos en un producto aprovechable por los hogares.
La calefacción urbana generalizada es, en este caso, el ingrediente menos común y más difícil de copiar. En Odense, las tuberías ya conectaban la instalación con una base amplia de consumidores, de modo que la inversión en recuperación térmica encontró una salida inmediata; en otras ciudades, la ausencia de esa red podría limitar el proyecto incluso si el centro de datos dispone de servidores y bombas de calor similares.
Una oportunidad energética condicionada por la infraestructura
El caso danés llega en un momento en que los centros de datos reciben mayor atención por su consumo energético y por el impacto de sus sistemas de refrigeración. Aprovechar el calor residual no elimina la electricidad necesaria para operar los servidores, pero puede reducir el desperdicio y añadir una fuente de energía térmica a redes que ya deben abastecer a hogares durante los meses fríos.
Ramboll cita una estimación de Danish Data Centre Industry según la cual 63% de los centros de datos planean utilizar su calor sobrante en un futuro próximo. Esa intención sugiere que la recuperación térmica podría dejar de ser una excepción experimental, aunque el porcentaje no garantiza que todos esos proyectos alcancen la escala, la proximidad y la conexión urbana que hicieron viable el modelo de Odense.
La economía de cada instalación dependerá de factores como la distancia hasta los consumidores, la temperatura de la red, el costo de las bombas de calor y la disponibilidad de una empresa capaz de operar la distribución. También será necesario coordinar al operador del centro de datos con la compañía de calefacción, porque ambos sistemas deben funcionar de manera estable para que el calor recuperado no se convierta en una promesa difícil de sostener.
El proyecto de Meta demuestra, sobre todo, que el problema principal no era inventar una bomba de calor más sofisticada. La dificultad consistía en disponer de una red de tuberías suficientemente extensa, ubicada junto a una fuente constante de calor y preparada para absorber lo que produce una instalación de hiperescala; cuando esas condiciones coinciden, un centro de datos puede dejar de ser únicamente un gran consumidor energético y convertirse también en proveedor de calefacción.
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