Por Canuto  

Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica estarían evaluando una posible alianza para competir por una porción estratégica del espectro satelital europeo de 2 GHz, aunque no existe una decisión formal ni reglas definitivas para la selección.
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  • Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica exploran, según un reporte atribuido a Bloomberg, un posible consorcio para ofrecer llamadas, mensajes y datos desde satélites a teléfonos convencionales.
  • La Comisión Europea propone dividir la banda de 2 GHz en tres partes, con un segmento reservado para usos públicos y otro para una entidad bajo control europeo.
  • La eventual alianza podría necesitar capacidad de una constelación estadounidense mientras Europa desarrolla infraestructura propia.


Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica estarían manteniendo conversaciones preliminares para formar un consorcio que competiría con Starlink en el mercado europeo de conectividad satelital directa a dispositivos. Según un reporte de Bloomberg citado por The Next Web, la eventual alianza buscaría pujar por una porción del espectro europeo de 2 GHz y ofrecer llamadas, mensajes y datos a teléfonos convencionales desde la órbita. Las empresas no han confirmado el proyecto y todavía no existe una decisión sobre si presentarían una oferta conjunta.

Una alianza todavía en etapa preliminar

La información fue atribuida a personas familiarizadas con el asunto que solicitaron permanecer en el anonimato, identificadas por Bloomberg como Paula Doenecke, Gian Volpicelli y Clara Hernanz Lizarraga. Las cuatro operadoras declinaron comentar el reporte, mientras que The Next Web señaló que no pudo verificarlo de manera independiente. Por ello, la posible alianza debe entenderse como una negociación en curso y no como un acuerdo cerrado.

Juntas, las cuatro compañías atienden a una parte importante de los clientes móviles de los principales mercados europeos, con presencia central en Alemania, Francia, Reino Unido y España. Si concurrieran como una sola entidad, el bloque reservado para un operador bajo control europeo tendría un candidato de enorme peso antes de que comenzara formalmente el proceso de selección. Sin embargo, el tamaño de la alianza también podría atraer un examen intenso de las autoridades de competencia.

El servicio que estaría en juego se conoce como conexión directa a dispositivo, o direct-to-device, una modalidad que comunica satélites con teléfonos comunes sin exigir antenas especiales ni hardware adicional al usuario. Esa característica le permite apuntar a un mercado masivo, especialmente en zonas rurales, marítimas o sin cobertura terrestre, aunque su despliegue depende de la disponibilidad de espectro, satélites compatibles y acuerdos con operadores móviles.

Deutsche Telekom ya mantiene una colaboración con SpaceX para servicios de conectividad satelital. La compañía alemana ha anunciado que Starlink complementará la cobertura terrestre y que también prevé servicios directos a dispositivos. Esa relación podría convertir a la empresa estadounidense en proveedor o rival, dependiendo de quién controle las licencias europeas.

El valor estratégico de la banda de 2 GHz

La banda que interesa a las operadoras corresponde al espectro de servicios móviles satelitales de 2 GHz, compuesto por un par de 30 MHz. Este recurso permite que un terminal mantenga la conexión en lugares donde no existe una antena terrestre, por lo que una licencia puede determinar qué compañías tendrán capacidad para construir servicios nacionales o regionales de telefonía desde el espacio.

Las licencias actuales están en manos de Viasat y EchoStar desde 2009, pero expirarían en mayo de 2027. La Comisión Europea propuso una única selección a escala comunitaria para las próximas licencias y dividir la banda en tres segmentos, una fórmula que trasladaría una decisión estratégica desde los gobiernos nacionales hacia un proceso común de la Unión Europea.

De acuerdo con la propuesta, un tercio de la banda se dedicaría a usos de los poderes públicos, incluidas comunicaciones críticas, seguridad y defensa. Otro segmento quedaría vinculado a una empresa bajo control mayoritario europeo, según la información del reporte, mientras que el resto permanecería abierto a participantes internacionales. El Parlamento Europeo y el Consejo todavía deben aprobar el esquema, de modo que las compañías están organizándose alrededor de un calendario cuya base legal aún no está cerrada.

La reserva europea busca reforzar la autonomía tecnológica y limitar la posibilidad de que una sola potencia extranjera domine una infraestructura considerada crítica. En la práctica, una entidad que controle el segmento europeo podría decidir si Starlink participa como proveedor contratado o si se convierte en un competidor excluido del mercado, una capacidad de negociación relevante en un negocio donde el espectro disponible es limitado y las licencias duran años.

Soberanía europea frente a dependencia estadounidense

La alianza no sería una confrontación simple entre empresas europeas y estadounidenses, porque algunas de las operadoras involucradas ya mantienen vínculos importantes con compañías de Estados Unidos. Además de la colaboración entre Deutsche Telekom y SpaceX, Vodafone posee la mitad de una empresa conjunta con AST SpaceMobile, firma texana que desarrolla su propia red de comunicación entre satélites y teléfonos.

La estructura de Vodafone podría convertirse en un obstáculo regulatorio si la propuesta exige control mayoritario europeo. Una participación de 50% junto con AST SpaceMobile no cumpliría por sí sola ese requisito, por lo que Vodafone tendría que modificar la empresa conjunta o encontrar otra estructura antes de presentar una oferta, según el reporte citado. El desenlace mostraría cuánto margen tiene Europa para aplicar su política de soberanía sin renunciar a capacidades extranjeras.

Bruselas ha impulsado durante 2026 varias iniciativas para fortalecer a las empresas espaciales europeas. IRIS² avanzó de la planificación al despliegue a gran escala en agosto, con una constelación ampliada a 348 satélites, según información de la Comisión Europea. Ese avance no significa que la red ya esté plenamente operativa ni que pueda ofrecer de inmediato todos los servicios de conexión directa a dispositivos.

No obstante, reservar espectro para un operador europeo no crea automáticamente una constelación europea capaz de usarlo. IRIS² no entraría en servicio hasta 2029, comenzaría con banda ancha en lugar de telefonía móvil y tendría una capacidad limitada de conexión directa a dispositivos, prestada a través de Hispasat, según la información publicada. Por eso, un consorcio podría ganar una licencia europea y depender inicialmente de satélites estadounidenses.

Competencia, proveedores y próximos pasos

Los candidatos europeos para la conexión directa a dispositivos todavía son pequeños frente a SpaceX y sus competidores globales. La española Sateliot busca EUR 150 millones para transmitir 5G a teléfonos, mientras Eutelsat, el mayor operador europeo, continúa esperando el regreso del crecimiento en 2027. Esas diferencias de escala hacen plausible que las operadoras necesiten contratar capacidad externa antes de contar con una infraestructura regional propia.

Amazon también busca ampliar su presencia en este mercado y ha solicitado a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos autorización para 5.105 satélites dedicados a los teléfonos. Si el consorcio europeo obtiene el espectro, podría alquilar capacidad de Starlink, AST SpaceMobile u otra red internacional durante la transición, aunque esa solución cumpliría formalmente la regla europea sin resolver por completo el objetivo político de independencia tecnológica.

La posible empresa conjunta también plantea una pregunta de competencia que todavía no ha sido resuelta. Una alianza entre los operadores históricos de Alemania, Francia, Reino Unido y España, respaldada por un bloque de espectro con implicaciones de seguridad nacional, sería una de las combinaciones más grandes del sector europeo de telecomunicaciones y exigiría revisar si la cooperación perjudica a rivales o consumidores.

El primer punto que deberá observarse es la legislación: el Parlamento Europeo y el Consejo tendrían que aprobar el reglamento de los 2 GHz antes de mayo de 2027, cuando vencen las licencias existentes. El segundo será Vodafone y cualquier cambio en su relación con AST SpaceMobile, mientras que el tercero será el proveedor de satélites elegido. La cuestión decisiva no será únicamente quién posee la licencia, sino si ese control refleja realmente la soberanía tecnológica que Europa pretende construir.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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