Por Canuto  

Amazon financiará el desarrollo de una planta nuclear propuesta de 960 megavatios en Indiana y sería su primer comprador de energía. El proyecto contempla 12 reactores modulares de X-energy, aunque su cronograma depende de que la empresa avance con su primera instalación y supere los desafíos de ejecución.
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  • La propuesta ubicaría 12 reactores Xe-100 en el sitio de una antigua central de carbón, al sur de Terre Haute.
  • American Electric Power operaría la planta, que se conectaría a la red pública y también abastecería, según Amazon, sus centros de datos.
  • El proyecto amplía la alianza de Amazon y X-energy, pero la empresa todavía no comenzó la construcción de su primera planta en Texas.


Amazon financiará el desarrollo de una planta nuclear propuesta de 960 megavatios en Indiana y sería su primer comprador de energía, según anunciaron las compañías el lunes. El proyecto reuniría a la empresa tecnológica con American Electric Power (AEP), que operaría la instalación, y X-energy, responsable de suministrar los reactores modulares. La iniciativa plantea transformar el sitio de una antigua central de carbón en una nueva fuente de generación nuclear.

La instalación se planifica al sur de Terre Haute y tendría 12 reactores Xe-100. A diferencia de algunos proyectos nucleares anunciados recientemente para atender a grandes consumidores, esta planta se conectaría a la red eléctrica pública; Amazon señala que la energía también serviría a sus centros de datos. El anuncio describe un desarrollo propuesto, no una central ya construida ni una fecha confirmada de entrada en operación.

Una alianza ampliada para desarrollar energía nuclear

El acuerdo de Indiana es el segundo convenio comercial entre Amazon y X-energy, y las empresas lo describen como tres veces mayor que el primero, anunciado dos años antes. La nueva propuesta amplía una relación que ya incluye inversión directa de Amazon en la firma de reactores. La compañía tecnológica encabezó en octubre de 2024 una ronda de financiación Serie C-1 de USD $700 millones para X-energy.

Las empresas han declarado que su objetivo conjunto es desarrollar 5 gigavatios de nueva capacidad de generación nuclear en Estados Unidos para 2039. Esa meta sitúa el proyecto de Indiana dentro de una estrategia de largo plazo, no como una operación aislada para cubrir una necesidad inmediata. La planta propuesta aportaría 960 megavatios a ese objetivo, aunque todavía depende de etapas de desarrollo, permisos y construcción que no se han completado.

La distribución de funciones también delimita el alcance del anuncio: Amazon aportaría financiación y compraría primero la electricidad, AEP operaría la central y X-energy proveería los reactores Xe-100. La información publicada no detalla cuánto capital destinará Amazon a este proyecto ni cuánto pagará por la energía. Por eso, el acuerdo permite identificar a los participantes y la capacidad prevista, pero no ofrece todavía todos los términos económicos de la iniciativa.

Según informó TechCrunch, la planta se levantaría en un antiguo emplazamiento de generación a carbón, al sur de Terre Haute. Reutilizar un sitio energético existente es un rasgo destacado del plan, aunque la información disponible no especifica qué instalaciones se conservarían ni qué obras requeriría el lugar. El cambio de tecnología anunciado no elimina los trabajos técnicos y regulatorios necesarios para que la propuesta pueda operar.

La conexión a la red y el consumo de los centros de datos

La decisión de conectar la instalación a la red pública distingue al proyecto de otras propuestas recientes orientadas a abastecer grandes instalaciones de manera más directa. Según Amazon, la electricidad también atendería sus centros de datos, pero el anuncio no cuantifica qué proporción de la generación iría a esos consumidores ni cuánto correspondería al resto de la red. Esa falta de desglose impide estimar, por ahora, la distribución concreta de la energía.

La combinación de conexión pública y demanda empresarial muestra que la planta no se plantea exclusivamente como una fuente privada para Amazon. Su electricidad se incorporaría a la red, mientras la compañía prevé beneficiarse también como compradora de energía para sus centros de datos. El modelo anunciado conecta así dos necesidades: sumar generación al sistema eléctrico y respaldar el consumo asociado a las operaciones de computación en la nube.

La propuesta llega en un contexto en el que grandes empresas de computación en la nube y startups apuestan por los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR, para ampliar la generación nuclear. Esas compañías esperan que unidades menores puedan producirse de manera más estandarizada que las grandes centrales. La expectativa de fabricación en serie forma parte de la apuesta tecnológica, pero no equivale a una reducción de costos ya demostrada en los proyectos mencionados.

El contraste importa porque las centrales nucleares más recientes construidas en Estados Unidos sufrieron fuertes sobrecostos y retrasos, según la información publicada. Empresas como X-energy sostienen su apuesta en que reactores más pequeños y una fabricación repetible podrían mejorar costos y plazos. Sin embargo, los expertos citados advierten que la producción masiva puede tardar alrededor de una década en ofrecer beneficios, de modo que esa promesa no resuelve de inmediato los desafíos de ejecución.

El primer proyecto de X-energy aún debe avanzar

El cronograma de Indiana depende de que X-energy avance primero con su planta de Seadrift, una instalación de Dow Chemical al sureste de Houston, Texas. Ese proyecto contempla cuatro reactores Xe-100 para suministrar calor y electricidad a la planta química. X-energy aún no comenzó la construcción en el sitio, por lo que Seadrift será una prueba relevante antes de que la firma pueda demostrar una central operativa.

La compañía indicó que su permiso de construcción para Seadrift se encuentra en las etapas finales de revisión de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos. Esa actualización describe el avance del trámite, pero no significa que el permiso ya haya sido aprobado ni que las obras hayan comenzado. La diferencia entre una revisión avanzada y una instalación en construcción es central para medir cuánto camino falta antes de cumplir los planes comerciales.

Seadrift también enfrenta un frente legal: el estado de Texas presentó una demanda contra Dow y la acusó de incumplir habitualmente las regulaciones y permisos sobre aguas residuales. Se trata de alegaciones atribuidas al estado, no de una conclusión judicial descrita en la información disponible. El conflicto añade un elemento de incertidumbre para el lugar que X-energy eligió como su primer proyecto de generación nuclear.

La situación vuelve más exigente la promesa de expandir la tecnología desde un primer emplazamiento todavía sin obras hacia una planta de 12 reactores en Indiana. X-energy debe completar sus procesos regulatorios y avanzar con Seadrift antes de poder exhibir resultados de operación que respalden un despliegue a mayor escala. En ese sentido, el acuerdo con Amazon aumenta la dimensión comercial de la apuesta, pero también hace más visible la importancia de cumplir los pasos pendientes.

La reacción bursátil y el desafío de escalar

X-energy debutó en Nasdaq en abril mediante una oferta pública inicial valorada en USD $23 por acción. El entusiasmo de los inversores impulsó el precio un 27% durante su primer día de cotización, aunque desde entonces los títulos de la recién llegada al mercado han perdido casi dos tercios de su valor. La trayectoria refleja una recepción bursátil cambiante y no constituye, por sí sola, una medida del avance técnico de sus reactores.

Las acciones de X-energy subieron alrededor de un 10% en las operaciones previas a la apertura del mercado tras conocerse el acuerdo con Amazon. Sin embargo, cuando se publicó la información, los títulos registraban una caída inferior al 2%. La cotización coincidió con el anuncio, pero la información disponible no permite establecer que este fuera la causa única de sus movimientos durante la sesión previa.

Para Amazon, la operación amplía una estrategia que combina inversión en X-energy con la posibilidad de convertirse en cliente de una planta conectada a la red. Para X-energy, el acuerdo le da un comprador inicial y un proyecto de mayor tamaño que su primer convenio comercial, pero la empresa aún debe demostrar que puede llevar sus diseños a la fase de construcción y operación. La noticia suma respaldo empresarial sin convertir los objetivos futuros en resultados garantizados.

La escala del plan de Indiana y la meta de 5 gigavatios para 2039 dan una medida de la ambición de las compañías; la situación de Seadrift, los permisos y los antecedentes de retrasos nucleares delimitan sus riesgos. La fabricación masiva de SMR sigue siendo una expectativa de la industria, y los expertos citados calculan que sus beneficios podrían tardar cerca de una década. El proyecto de Amazon dependerá de que esa promesa tecnológica pueda traducirse en obras, plazos y generación efectiva.


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