Por Canuto  

Una evaluación del Servicio Geológico de Estados Unidos estima en 96 billones de pies cúbicos los recursos de gas natural no descubierto y técnicamente recuperable de la North Slope. STAK Energy propone aprovechar el combustible para un centro de datos de casi 3 GW, aunque la competencia por el gas y las posturas políticas también podrían influir en el proyecto.
***

  • El USGS estimó en 96 billones de pies cúbicos los recursos de gas natural convencional no descubierto y técnicamente recuperable de la North Slope.
  • Project Aaka, de STAK Energy, propone un centro de datos de casi 3 GW y cuenta con un acuerdo de suministro de gas por 15 años con ExxonMobil Alaska Production Inc.
  • Durante la campaña para la elección a gobernador de 2026, algunos candidatos cuestionaron la expansión de centros de datos, un debate que añade incertidumbre a los planes del sector.


Alaska busca convertir su gas natural en combustible para centros de datos

Alaska podría sumar una nueva industria a su economía si logra convertir sus recursos energéticos y sus condiciones geográficas en una ventaja para la computación de gran escala. Una evaluación del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó en 96 billones de pies cúbicos los recursos de gas natural no descubierto y técnicamente recuperable de la North Slope, una cifra que ha renovado el interés en proyectos vinculados con centros de datos e inteligencia artificial.

Entre esos planes destaca Project Aaka, una iniciativa de STAK Energy que propone instalar un centro de datos de casi 3 GW alimentado con gas natural. La empresa describe el campus como el mayor de su tipo previsto en Alaska. El proyecto también cuenta con un acuerdo de suministro por 15 años con ExxonMobil Alaska Production Inc.; su avance, sin embargo, dependerá de factores que van más allá de la disponibilidad del combustible.

La North Slope, una nueva frontera para la computación

Alaska reúne varios elementos que sus promotores consideran atractivos para levantar centros de datos: clima frío, disponibilidad de terreno y acceso a recursos energéticos. Esas condiciones podrían ofrecer una alternativa frente a mercados ya consolidados como el norte de Virginia y Texas, aunque las ventajas naturales no garantizan por sí solas que las empresas construyan allí nuevas instalaciones.

Un rastreador de instalaciones de datos contabiliza ocho centros operativos en Alaska, además de otros proyectos propuestos. Project Aaka sobresale por su escala prevista de casi 3 GW y por su ubicación en la North Slope, una combinación que apunta a una infraestructura de alta demanda eléctrica asociada con la computación avanzada y la inteligencia artificial.

El USGS publicó en octubre su evaluación de los recursos de gas de la región. Alicia Lindauer, coordinadora del Programa de Recursos Energéticos de la institución, dijo a Newsweek que la estimación equivale aproximadamente a tres veces las reservas de gas conocidas en la North Slope, o a tres años de consumo de Estados Unidos al ritmo registrado en 2025.

La evaluación es relevante para el debate energético porque analiza toda la North Slope y no solo un área limitada, pero no significa que todo el recurso estimado ya esté en producción ni que pueda llegar de inmediato a los consumidores. El cálculo se refiere a recursos no descubiertos y técnicamente recuperables: señala un potencial geológico, mientras que su aprovechamiento efectivo dependerá del desarrollo de proyectos y de las decisiones de inversión.

Project Aaka y la competencia por el suministro

STAK Energy sostiene que el centro de datos se abastecerá de campos que ya producen gas en la North Slope. Kay Zinngrabe, directora de desarrollo de la compañía, afirmó que la revisión del USGS refuerza las perspectivas de una expansión futura si continúa creciendo la demanda de generación eléctrica. Esa posibilidad, sin embargo, no equivale a un anuncio de ampliación aprobado.

La empresa comunicó un acuerdo de 15 años con ExxonMobil Alaska Production Inc. para suministrar el gas destinado a Project Aaka. Ese compromiso ofrece al proyecto una base de abastecimiento prevista a largo plazo, pero la información disponible no detalla los volúmenes contratados ni otros términos del acuerdo, por lo que no permite medir con precisión cuánto combustible consumiría el centro.

El gas de la North Slope también figura en los planes de un proyecto de gas natural licuado valorado en USD 55.000 millones, cuyo gasoducto transportaría el recurso hacia Anchorage y otros destinos. La iniciativa busca avanzar con sus distintas etapas, y comparte así el mismo origen de suministro que la instalación proyectada por STAK. Glenfarne, desarrolladora del proyecto Alaska LNG, anunció hitos de su primera fase relacionados con la construcción, el suministro de tubería y acuerdos de gas dentro del estado.

Ante la posible competencia entre ambos proyectos, Zinngrabe descartó que el centro de datos y el gasoducto deban considerarse incompatibles. La ejecutiva señaló que muchos integrantes del equipo de STAK nacieron en Alaska o han vivido allí durante años, y sostuvo que ambos desarrollos podrían beneficiar la economía estatal. También se apoyó en las estimaciones del USGS para argumentar que habría gas suficiente para respaldar los dos.

La política estatal puede cambiar las perspectivas

La disponibilidad de gas no es el único factor que determinará si Alaska atrae más infraestructura de computación. Durante la campaña para la elección a gobernador de 2026, el gobernador Mike Dunleavy apoyó los centros de datos, según la información citada por Newsweek. Dos de los cuatro candidatos a sucederlo se mostraron críticos de la inteligencia artificial y de la expansión de estas instalaciones.

El candidato demócrata Jonathan Kreiss-Tomkins dijo durante la campaña que, si resultaba elegido, buscaría imponer una prohibición temporal a nuevos centros de datos de computación en Alaska. La propuesta planteaba la posibilidad de una pausa regulatoria, aunque la información citada no especifica cuánto duraría ni qué proyectos abarcaría.

Por su parte, la republicana Bernadette Wilson expresó su rechazo a los centros de datos a hiperescala y afirmó que no permitiría que Alaska quedara cubierta por ellos a costa de sus recursos y tierras. Su postura plantea una preocupación sobre el uso del territorio y los recursos estatales, en contraste con el argumento de STAK y de otros defensores, que presentan las inversiones energéticas como una oportunidad económica.

La información también citó a Doug Burgum, identificado allí como secretario del Interior, quien elogió los recursos energéticos de Alaska y los vinculó con la seguridad y el abastecimiento de Estados Unidos y sus aliados del Pacífico Sur. Burgum sostuvo que un desarrollo energético responsable podría generar empleos y beneficios económicos duraderos, pero esas declaraciones expresan la postura de un funcionario y no constituyen una garantía sobre el resultado comercial o ambiental de los proyectos.

Por ahora, las cifras geológicas alimentan una posibilidad, no una transformación ya consumada: Alaska dispone de una base de gas que podría atraer instalaciones de computación, y Project Aaka tiene un acuerdo de suministro anunciado. La escala que finalmente alcance esa apuesta dependerá de que los proyectos logren avanzar, de cómo se resuelva la competencia por el recurso y de las decisiones políticas sobre los centros de datos y la inteligencia artificial.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín