Por DiarioBitcoin   @diariobitcoin


A continuación una pieza de opinión de nuestro invitado, Javier Bastardo, filósofo, cripto-reportero y bitcoiner venezolano basado en Caracas, Venezuela.
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Mi historia

Cada vez que le digo a alguien de lo que trata mi trabajo y cómo vivo aquí, me miran como si estuviese loco. Tengo más de 3 años de experiencia como reportero de temas “cripto”. Vivo en el tercer mundo (o quizás el séptimo, como prefiero decir). Mi nombre es Javier Bastardo. Soy un bitcoiner venezolano que perdió sus llaves privadas en una terrible, pero divertida, fiesta en la playa. Esta es mi historia.

Mis padres eran policías, y ahora son abogados. Originalmente yo soy filósofo, no periodista, pero realmente amo escribir y he encontrado la forma de hacer esto mi profesión. Soy graduado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), una de las principales universidades del país. Es también conocida como “La casa que vence las sombras”. Cuando presente mi disertación de maestría (¡algún día!), me convertiré en Magister Scientiarum en Filosofía y Ciencias Humanas.

No sabía absolutamente de nada sobre Bitcoin hasta los últimos meses de 2016, cuando escuché sobre el tema por primera vez. Esto después de que un buen amigo me ofreciera trabajar junto a él en un periódico sobre criptomonedas. Para ser honesto, no investigué al principio, pero como debes saber, mi país está atravesando una de las crisis económicas más grandes de su historia.

Antes de introducirme en Bitcoin, tenía dos trabajos: estaba cubriendo las fuentes política, economía, deportes y cultura, pero inclusive todo ese esfuerzo no era suficiente. Tener trabajo no es suficiente en la situación actual. Debes ser creativo para imponerte a las dificultades. Yo, además, tuve mucha suerte..

Dejé uno de mis dos trabajos y comencé a investigar y escribir sobre Bitcoin y criptomonedas en CriptoNoticias, uno de los medios sobre “crypto” en la comunidad hispanohablante. Mi primer artículo con ellos fue sobre China y el éxito que estaban teniendo en ese momento los exchanges que no cobraban comisiones. Un par de meses después, terminé cayendo completamente por el agujero del conejo, escribiendo (y aprendiendo) a diario sobre Bitcoin y “crypto”. ¡Qué recorrido desde entonces!

Déjame explicar un poco más sobre cómo es realmente ser un bitcoiner aquí abajo…

Admitiré que fui un entusiasta de la “Blockchain” que creyó en todos los tipos de casos de uso diferentes, para distintos proyectos. Sólo tras largas horas de lectura de whitepapers en plena orgía especulativa, viendo las Ofertas Iniciales de Moneda (ICO) fallar y dándome cuenta de que no había una verdadera revolución en ellas, recuperé mi propio entendimiento. Entendí que la gran idea, la realmente poderosa, la que llamaría “una en un millón”, es Bitcoin. He recibido pagos en LTC y ETH, y aprecio DOGE; pero entendí que todas esas son shitcoins, y que “Blockchain” es solo una palabra de mercadeo; una buzzword. Quizás hay algunas soluciones que utilizan la contabilidad distribuida (DLT) pero Bitcoin es LA cosa.

Créeme. Puedo reconocer una estafa apenas la veo. Estamos acostumbrados. Más de 20 años de una clase política creada por estafadores, arribistas y criminales. Además, tenemos una pseudo-shitcoin gubernamental aquí, una que está “respaldada” con petróleo y commodities. Tiene un precio estable en dólares, pero fluctúa fuertemente en bolívares. Una sofisticada estafa, que recientemente ha sido llamada “caballo de Troya” por uno de sus creadores, que escapó del país al darse cuenta de que su colaboración con el régimen no iba a ser tan fructífera como lo había planificado.

Bitcoin ha estado por allí por más de 10 años desde que inició, así que soy un aprendiz. Conozco mucha gente que ha perdido muchos años trabajando con o estudiando esta tecnología, incluso otros venezolanos con una gran experiencia y experticia en la materia. Pero estamos en un país muy particular. Tenemos un increíblemente buen laboratorio aquí, pues incluso las shitcoins se han convertido en “algo” aquí. El bolívar, simplemente no tiene valor, nadie quiere quedárselo. Así que, incluso siendo un aprendiz, me vi forzado a convertirme en un usuario. Para mí, Bitcoin es una herramienta para sobrevivir esta pesadilla.

Incluso con un buen trabajo, los precios son impresionantes, exagerados. Alquilar en Caracas es una actividad de alto riesgo, un deporte del que Tony Hawk estaría orgulloso. Solía vivir en Altamira, una urbanización acomodada en el este de la ciudad. Sin embargo, me mudé a La Pastora, un viejo barrio en el que vivo con menos comodidades. No he tomado vacaciones nunca en estos tres años, ni he renunciado a mi trabajo, pero en esta situación, debes mantenerte flexible y con la mente abierta:

¿Cómo aguantarías sin electricidad por tres días? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Cómo vivirías tu vida sin agua? ¿Estás listo para correr (o pelear) por tu vida solo por un teléfono? Piensa que si lo pierdes difícilmente lo recuperarás; y que en cada esquina sigilosa y nocturna de Caracas, puede estar la amenaza del hampa esperando. ¿Estás preparado?

Este es un país realmente jodido. Mi trabajo ha sido una gran ventana para contactar con Bitcoin y su comunidad, pero, y creo que esto es radicalmente significativo, el país nos ha forzado a ver alternativas, y Bitcoin es una. Una grande.

A pesar de que las cosas se han puesto peor con cada mes y año que pasa, gracias a Bitcoin ahora puedo sobrevivir solo con un trabajo… ¡como la gente normal! Además, he entrevistado a personas como Giacomo Zucco y Franco Amati, e incluso he podido viajar a reportar eventos internacionales como la Blockchain Summit Latam, a la que asistí en Bogotá. Incluso me han invitado como ponente, aunque aún no he podido viajar de esta forma la primera vez.

Este espacio me ha dado la oportunidad de crecer. Soy un bitcoiner y como estoy forzado a trabajar para alguien más, me resulta difícil pensar en trabajar en otra cosa que no sea este tema y cosas relacionadas con el ecosistema. Y así fue como pasé a formar parte del staff de escritores de CoinTelegraph en Español.

No soy un inversionista, pero amo ganar satoshis en vez de dinero fiat. Incluso cuando hago trabajos para gente que está fuera de nuestra pequeña burbuja de Bitcoin, siempre consigo formas de hacer que compren BTC para pagarme.

Tengo 28 años y soy prácticamente un desbancarizado. Solo tengo una cuenta bancaria en Venezuela y no tengo tarjetas de crédito. No tengo cuentas en el exterior, ni servicios como Zelle, Venmo o Paypal. No necesito ninguna de esas cosas, porque sé como usar Bitcoin. Cada vez que te encuentres a ti mismo promoviendo la vida de los desbancarizados, las dificultades que enfrentamos y el uso de Bitcoin como una solución a nuestros problemas, pues entérate que estaré sonriéndote desde mi corazón, directamente desde Caracas, la sucursal del cielo.

Todo este camino, tres años de lectura, escritura y aprendizaje sobre Bitcoin, hablando con completos extraños alrededor del mundo sobre esto, y compartiendo un ethos común me han dado bastante conocimiento. Hoy por hoy siento que tengo una voz y algo que decir en este ecosistema. Por eso, me siento comprometido a compartir lo aprendido hasta ahora. Quiero decir que, antes, cuando era un precoiner, solía decir que Bitcoin era muy difícil de comprender, que era solo sobre dinero y mercados, y que, definitivamente, no tenía el tiempo de entender cómo, qué y por qué sobre eso. Bueno. Estaba equivocado.

Desde agosto de 2019 estoy trabajando en un proyecto llamado Satoshi en Venezuela (pero, no te preocupes, ¡también estoy reportando!) enfocado en educación sobre Bitcoin. Organizamos meetups en Caracas y otras ciudades de Venezuela como Barquisimeto, San Felipe, Maracay, Valencia y Maturín y nuestro objetivo es crear una comunidad de usuarios que tengan un buen entendimiento sobre Bitcoin, más como una herramienta que como una oportunidad de inversión. Puedes seguirnos en Twitter e Instagram.

Como estamos en el séptimo mundo, no tenemos realmente el perfil del inversionista. Más del 60% de la gente en Venezuela vive con sueldos mínimos. Eso es menos de 5 dólares al mes actualmente. Los comerciantes tienen sus propios problemas, especialmente asociados a los procesos de reposición de su inventario. Es doloroso. Así que tratamos de que la gente sienta curiosidad sobre esta poderosa herramienta y tecnología, pero sin ofrecer ningún tipo de rendimiento, sin hablar de la especulación.

Bitcoin como solución

Recuerda: como ciudadanos venezolanos, no tenemos verdaderas libertades políticas.

Nuestro derecho al voto es solo un teatro. Vivimos en un sistema opresivo pero realmente sofisticado, en el que se ha reducido a la oposición de manera sistemática, inhabilitando actores principales, neutralizando cuadros medios y cooptando el “liderazgo” más visible, forzando a los mejores y más preparados ciudadanos del país a irse. Muchos de mis amigos ahora están enfrentando nuevos problemas en una diáspora que cada vez es vista con mayor perjuicio en todo el mundo. Creo que Bitcoin puede ayudar en esto también; más allá de resolver el problema del doble gasto de los bienes digitales, Satoshi Nakamoto nos dio la oportunidad de separar dinero y Estado.

Estamos aprendiendo de una forma difícil que un gobierno con control totalitario y poder suficiente para emitir y regular la cantidad de dinero es la peor cosa que puede pasarle a un país.

De hecho, (y esta es una de las cosas que encuentro interesantes en Bitcoin desde el punto de vista filosófico) estamos rearmando nuestras relaciones con las cosas y el valor.

Los precios cambian constante y rápidamente. Solía comprar 200 gramos de queso parmesano, y  comerlo como creo que lo hacen los italianos. Pero ahora, realmente entiendo la descripción que el economista Rodrigo Zeidan hace del salmón. Parece baladí; pero poder tener un producto como el pescado naranja, o el queso curado en mi caso, se convierte en una realización inaudita. Una conquista que, a la vez, nos reconecta con un ser primitivo.

Ahora, si tengo cualquier chance de comprar, compro 100 gramos de pecorino (la mitad, y un tipo de queso más barato) y bueno… me como el queso como si fuese un hombre de las cavernas.

Sé que necesito servicios y otras cosas; y que esto tiene un gran valor para mí. No hablo en una forma hedonista, como en el caso del queso. Agua, electricidad, comida, servicios médicos. Todo es realmente caro aquí, incluidas cosas básicas, que los seres humanos necesitan. Tenemos una relación subjetiva con esas cosas. Les damos valor, incluso más desde que no podemos mantenerlas todas a la vez. Cuando tienes que elegir, aprendes, de una forma muy real, como el control gubernamental ha funcionado. El régimen se ha impuesto en nuestra cotidianidad.

Te das cuenta de cómo han ido restringiendo silenciosamente a los ciudadanos, limitando su potencial, haciendo sus vidas frugales e impredecibles, incluso en las ciudades. El área rural es verdaderamente un infierno.

Bitcoin arregla esto, o, al menos me ha ayudado a arreglármelas, junto a mi familia. Gano satoshis, pero estoy forzado a quemarlos para cubrir mis gastos. Incluso a pesar de no tener la posibilidad de ser un hodler de largo aliento, estoy utilizando esta tecnología para ponerme en pie por mí mismo.

La gente que solo está familiarizada con bolívares (o dólares) tiene más preocupaciones que los que sabemos utilizar Bitcoin. Con Bitcoin, no tengo el problema de conseguir comprador o vendedor por mí mismo; no tengo que moverme alrededor de Caracas con billetes en el bolsillo; puedo pagar el monto exacto que necesito; nadie rechaza mis BTC porque los billetes estén muy viejos y, más importante, Bitcoin me ha devuelto la oportunidad de ahorrar dinero. Incluso si no es mucho, incluso cuando pueda mantener solo algunos sats, incluso aunque el valor en dólares fluctúe. En un país devastado por la hiperinflación, es una oportunidad bendita. 1 satoshi es 1 satoshi.

No soy especial, y sigo siendo un aprendiz, pero creo que Bitcoin puede ser realmente útil para la gente aquí. No solos inversionistas y quizás seamos plebs por un largo tiempo, pero mientras nuestro dinero esté bajo el control del régimen, Bitcoin será una solución. Estamos experimentando esto de primera mano.

Su fiel criptobastardo…

Artículo de opinión de Javier Bastardo

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