Por Editor DiarioBitcoin  

Una mujer que compró la criptomoneda, bajo sugerencia de uno de sus hijos, narra cómo -para ella- “invertir en Bitcoin no es para cobardes”. Sus hijos le responden. 

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Esta historia bien de una mujer venezolana podría servir para una serie dramática protagonizada por Bitcoin. Una mamá, aupada por uno de sus hijos, invierte todo el dinero de su jubilación en la principal criptomoneda. Otro de sus hijos está en total desacuerdo.La historia, contada por sus protagonistas bajo seudónimo, da muestras de cómo esta inversión puede causar vértigo a quienes están ajenos al mundo cripto y cómo una decisión -buena o mala- puede tener consecuencias, incluso en la vida familiar.

La primera vez

María Carolina Jiménez recuerda que fue en 2016 cuando oyó por primera vez hablar de algo llamado Bitcoin.  Al principio no entendía muy bien la referencia. Le pareció -lo dice- como aquellas monedas falsas que se ganaban sus hijos en algunos videojuegos y que no servían sino para tener más vidas dentro del juego o para poder comprar cosas para el mismo, como herramientas o accesorios de los personajes.

Pero Juan, el mayor de sus hijos, ya metido un poco en el mundo cripto, le contó algo más y fue quien la convenció de invertir su jubilación (obtenida tras casi dos décadas trabajando en una empresa privada de Venezuela) en la criptomoneda.

María Carolina, de 65 años de edad, viuda, profesional en Archivología, actualmente es la única de su familia viviendo en Venezuela. Uno de sus hijos vive en Argentina y otro en Bélgica. Son ellos quienes en la actualidad la mantienen y le permiten tener cierta calidad de vida en un país en el que con la pensión es imposible sobrevivir.  Jiménez tuvo Bitcoin y, de haberlo conservado, hoy probablemente tendría una pequeña fortuna. Sin embargo, la venció el miedo (así como una oportunidad de inversión en otra área). Y eso es lo que comienza a contar aquí:

“En 2016, mi hijo Juan me preguntó qué iba a hacer con el dinero de mi jubilación. La verdad no sabía y tenía mucho miedo de que el producto de tantos años de trabajo se hiciera sal y agua. En realidad, cada día que pasaba valía menos y es que la inflación galopante se comía el dinero”.

Subir hasta lograr un sueño

Con un bolívar devaluado, en ese momento -marzo de 2016- su jubilación equivalía, según cuenta, a unos USD $4.000 o 4.500. Con ese dinero, en ese momento, no podía invertir en la inicial de un inmueble (que era lo que soñó toda la vida), pero sí podía haberse comprado un auto usado. Pero Juan le insistió en que había una inversión mayor: Bitcoin.  Ella dudó, pero él logró convencerla y confió. El hijo menor, Esteban, en ese momento terminando sus estudios universitarios, criticó la decisión: temía que su madre perdiera todo el dinero en lo que consideraba una estafa digital. Sin embargo, imperó la palabra de Juan.

Con un valor de cada Bitcoin en USD $400 aproximadamente, Jiménez logró adquirir 10 BTC, que resguardó Juan  en una billetera. Ella reconoce que él quiso enseñarle a administrar sus fondos y tener su propia wallet, pero ella se negó a meterse en “esos asuntos” y dejó todo en manos de él.

Durante todo ese año, el hijo -que confiaba en que el valor de la moneda subiría- prefirió hacer HODL (ahorrar) y le fue reportando a su mamá las ganancias que iba adquiriendo mes a mes. En diciembre de 2016, emocionado, le comentó: “¿Sabes, mamá, ya no tienes 4000 dólares, ¡tienes 8.000!”. También, recuerda que Juan le dijo que si hubiese conservado ese monto en bolívares, a una inflación del 550%, tendría para el momento un monto en dólares tan ínfimo que no le alcanzaría para nada.

Viendo que su dinero se había duplicado, ella le pidió cambiar la criptomoneda por dólar, pero él le pidió esperar.

El año siguiente fue aún mejor: para agosto de 2017, su dinero inicial se había multiplicado por 10. Es decir, ahora, en vez en 4.000 dólares, tenía 40.000.  Enterado del asunto, Esteban -ya graduado- sugirió sacar el dinero e invertirlo en un inmueble que había encontrado a buen precio.  La idea emocionó a Jiménez, que siempre quiso tener apartamento propio.  Juan, el mayor, insistió en que la moneda subiría más, pero fue en ese momento que Bitcoin tuvo una de esas bajas que asustan a cientos de usuarios. En septiembre de 2017 pasó de valer -en cuestión de días- de unos USD $4.500 a 3.600 (fue la época en que China decidió prohibir las Ofertas Iniciales de Criptomoneda, ICO, y eso afectó al mercado).

Cuando empezó esa fuerte baja, la postura de Esteban ganó y María Carolina le pidió a Juan que vendiera sus bitcoins. El logró recibir unos 40.000 dólares, que por suerte le sirvieron para la compra de la soñada vivienda. Aunque Juan estaba molesto, la madre respiró aliviada.

“Bitcoin no es para cobardes”

Pero las cosas cambiarían radicalmente días después de la venta.  A partir de octubre de 2017 comenzó una subida imparable que llevó a que el 18 de diciembre se llegara al mayor precio de Bitcoin jamás logrado:  casi USD $20.000.  Obviamente, en la cena de Navidad con su pequeño núcleo familiar -y en el apartamento nuevo- Juan le dijo a su mamá y hermano que de haber conservado sus bitcoins tuviese en ese momento el equivalente a USD $200.000 que le hubieran servido para comprar 5 apartamentos como el que adquirió la madre.

Bitcoin no es para cobardes
Imagen de Coinmarketcap

Jiménez dice que, aunque en ese momento le dio la razón a Juan, no se arrepintió de lo decidido: “Bitcoin no es para cobardes”, reconoce.  Sostiene que para ella vivir la tensión de una nueva baja hubiese sido muy estresante. “No se puede vivir con ese miedo constante a que tu dinero suba o baja”, sostiene ahora que han pasado casi tres años de ese récord de precios.

En 2018, año de estrepitosa caída, fue Esteban el que varias veces le echó en cara a su hermano que el precio bajaba y que, de haber conservado la moneda, quizás su mamá no hubiese podido adquirir la vivienda. Sin embargo, Juan le refutó el argumento: “Nunca ha bajado al precio que lo compró mamá, así que todo ha sido ganancia”. Y lo sabe por su propia experiencia.

La inversión en Bitcoin de Juan

Juan comenzó a invertir poco antes que su madre: en enero de 2016. En ese momento compró 5 BTC por unos USD $1.800. Nunca necesitó utilizarlos, así que los mantuvo todo el tiempo en su cartera.  Cuenta que para diciembre de 2017 ese dinero se había multiplicado y sumaba casi USD $100.000. No los vendió y pudo ver cómo ese dinero se reducía hasta poco más de 15.000 dólares en diciembre de 2018, cuando la moneda tuvo un valor de USD 3.400 aproximadamente.  Igual resistió en HODL pues al tener un trabajo fijo no tenía que usar sus bitcoins y pudo ahorrarlos. En la actualidad es poseedor de la misma cantidad de bitcoins, solo que en este momento, su inversión vale unos USD $58.000.

¿Su secreto para no angustiarse? No ver a diario los precios, dice. “Y confiar, confiar que es como un dinero que tengo en un banco ganando intereses”. Aunque reconoce que por momentos ha hecho trading con montos puntuales, lo que le ha servido para resolver problemas económicos específicos o ayudar a su familia. “Pero siempre mantengo 5 BTC de colchón”.

Gracias al trading que ha hecho logró pagar su pasaje aéreo y en enero de 2018 migró a Bélgica.  Ha aprendido desde entonces a aprovechar las altas y bajas de la moneda y destina una pequeñaparte del BTC para hacer trading cuando ve oportunidades importantes. Las ganancias le sirven para ayudar a su madre en Venezuela. También apoyo a su hermano cuando este migró a Argentina, lo ayudó tanto con la compra del pasaje como con el alquiler durante los dos primeros meses, antes de que éste encontrara trabajo como publicista.

Conclusión de la familia

Aunque María Carolina sigue insistiendo en que hay que tener “guáramo”(valor) para invertir en Bitcoin, reconoce que la moneda le cambió la vida a su familia y está muy agradecida.  Sin embargo, no se atrevería nuevamente a invertir. “Es fue pasé mucho susto”, reitera.

La respuesta de Juan es que es posible hacer inversiones racionales y sacar todo lo positivo de la moneda, “cosa que creo haber hecho bien“.  Su hermano respalda a su mamá: “Eso no es para nosotros, es para gente como Juan que tienen más confianza y cabeza fría para los negocios”. Juan dice que seguirá esperando, porque cree que la moneda seguirá subiendo, durante 2020 y 2021. Esteban, en cambio, sostiene que nadie puede asegurar con certeza eso en el mundo cripto.

Sin embargo, sin duda, María Carolina tiene razón: aunque dé ganancias o pérdidas, entrar en el mundo Bitcoin no es para cobardes. Y bien lo demuestra este gráfico de precios de CriptoMercados, correspondiente al período 2018-2020. Da vértigo de solo mirarlo, pero ¿vale o no la pena arriesgarse? Juan responde que sí, que vale la pena.

Bitcoin no es para cobardes
Gráfico de CriptoMercados

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Historia de Mireya RT/DiarioBitcoin

Imagen de Sonia Grases en Pixabay