Por Hannah Pérez  

En esta historia de freelancer cripto, se narra la experiencia de Mariana Villanueva ganando en criptomonedas mientras vivía en Venezuela. Perdió sus ahorros con la caída de las criptos en 2018, pero logró migrar fuera del país.

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Mariana Villanueva, de nacionalidad venezolana, tenía 23 años la primera vez que escuchó hablar de las criptomonedas. Su primer encuentro con esta tecnología fue en 2017, poco antes de empezar a trabajar como freelancer en una compañía online que pagaba con activos digitales.

Actualmente Villanueva vive en Chile y continúa haciendo uso de las criptomonedas como una alternativa de ahorro. Para esta entrevista con DiarioBitcoin, la entusiasta freelancer prefirió mantener su identidad bajo anonimato e identificarse con un seudónimo.

Mi primer salario real en Venezuela: Ethereum

Era el año 2017 y la economía venezolana se hundía en una inflación sin precedentes de más del 1.000%. También comenzaba a dolarizarse la economía nacional, aunque de manera informal, y la moneda local perdía valor aceleradamente.

Ante esta situación, muchos venezolanos empezaron a buscar alternativas de trabajo que brindara remuneraciones en dólares u otras divisas extranjeras. Villanueva, no era la excepción. Vivía con sus padres, pero los ingresos del hogar eran cada vez más escasos, y la joven sentía la necesidad de independizarse económicamente.

Para ese entonces, ella trabajaba en una empresa editorial en Caracas cuando escuchó por primera vez sobre las criptomonedas. Recuerda que, curiosamente, su primer encuentro no fue con Bitcoin. En cambio, había escuchado a unos compañeros hablar de una moneda llamada “Ether“, sin entender muy bien a qué se referían.

Poco después tuvo su propia experiencia personal con esa moneda, cuando empezó a trabajar en una compañía con sede en otro país que le pagaba en activos criptográficos por realizar traducciones.

Empecé a trabajar en una web, cobrando inicialmente en ether. Recuerdo que mi primer sueldo fue algo como USD $40 en esa criptomoneda, y me pareció muchísimo. Era la primera vez que recibía un salario real en Venezuela”.

Para mi era un choque porque mis padres, con maestrías, doctorados y años de experiencia en lo que hacían, ganaban menos que eso.

Villanueva recuerda que con su primer salario en la empresa editorial en 2016 logró comprar un par de zapatos; mientras que, para el año siguiente, con el mismo sueldo solo podía adquirir un café. Por menos de la mitad del tiempo que invertía en la empresa, la joven podía trabajar como freelancer y recibir (sin moverse de casa) un sueldo hasta 80% mayor en una moneda que no se devaluaba, como sí pasaba con el bolívar. Ante esta situación, su salario en criptomonedas se convirtió en su principal fuente de ingreso.

Eludir los controles cambiarios

La principal ventaja que encontró en las criptomonedas fue la capacidad de acceder a una divisa que no perdía valor frente al dólar. Eran finales de 2017 y el mercado criptográfico se caracterizaba por un aumento de precios, así que, a pesar de la volatilidad, le resultaba preferible guardar sus ahorros en Ethereum.

El segundo gran beneficio era poder eludir los controles cambiarios que imponía el gobierno venezolano, los cuales limitaban su posibilidad para defenderse de la inflación. Para ello, acudía a la plataforma de intercambio P2P LocalEthereum, ahora LocalCryptos, donde cambiaba los ether por bolívares a un precio competitivo al dólar en el mercado paralelo.

Pero, para la joven, lo más valioso de ganar en criptomonedas fue encontrar finalmente un cierto nivel de estabilidad e independencia económica en medio de la situación venezolana.

Dos veces al mes cambiaba cerca de USD $10- $15 en LocalEthereum, lo demás lo ahorraba. Los bolívares prefería gastarlos rápidamente, generalmente en comida o productos de primera necesidad. Creo que sin duda lo mejor era que, por primera vez, no tenía que depender económicamente de mis padres.

Entre otra de las ventajas que señaló la venezolana, estaba la facilidad de guardar su dinero libremente. “Algunos de mis amigos que ganaban en dólares en Venezuela cobraban a través de PayPal. Pero para eso se necesita tarjeta de crédito, cosa que yo no tenía“.

Para esa fecha, Villanueva recuerda que el tema de la diáspora se hacía cada vez más latente. Muchos de los compañeros con quienes había empezado la carrera migraban debido a las dificultades. Y con sus ahorros en criptomonedas, la venezolana por primera vez empezaba a considerar la posibilidad de irse a otro país. 

Perdí mis ahorros, pero migré

Durante la entrevista, la traductora freelancer también habló sobre los temores relacionados con mantener sus finanzas en activos digitales. Una de las grandes ventajas de la autonomía que brindan las criptomonedas, es también una gran responsabilidad.

Similar a la experiencia de muchos usuarios nuevos del ecosistema, Villanueva temía perder sus llaves privadas. “También conocía los riesgos de intercambiar en plataformas P2P, así que seguía los consejos: guardar mi clave privada en papel, intercambiar sólo con usuarios con buena reputación“. Pero, además, estaba el problema de la volatilidad.

Para 2018, la enorme ganancia histórica que habían acumulado los principales activos como Bitcoin y Ether, descendía rápidamente. Y ese momento coincidió con la partida de Villanueva de su país natal, quien migró a Chile haciendo uso de una porción de sus ahorros en criptomonedas que había cambiado por dólares en efectivo.

No obstante, debido a la caída de Ethereum -su principal fuente de ingreso- de USD $1.400 a menos de $100 para finales de 2018, sus ahorros se vieron comprometidos. Por fortuna, para la venezolana, la residencia en un nuevo país le brindaría otras oportunidades económicas.

Lo poco que tenía en cripto se volvió prácticamente sal y agua. Eso me desilusionó mucho, en especial porque era todo lo que había ahorrado. Sin embargo, para ese punto yo ya había leído mucho sobre las criptomonedas y sabía que era una posibilidad.

Aún creo en Bitcoin

Villanueva relató a DiarioBitcoin que aún continúa traduciendo para la compañía online, por lo que una parte de su ingreso mensual se expresa en activos digitales. Al respecto, señaló que, a pesar de la “desilusión“, con el pasar de los años se ha convencido aún más del potencial las criptomonedas y la tecnología Blockchain.

Con el tiempo, he aprendido a administrar mejor mis fondos. Actualmente guardo gran parte de mis ahorros en cripto, cerca del 60% en BTC, 30% en stablecoin y el resto en ETH y BCH. Me sigue dando miedo, pero ahora lo veo como una inversión a largo plazo. Y no pierdo de vista que puedo perder nuevamente parte importante de mis ahorros.

Asimismo, la freelancer reveló al medio que desde que gana en criptomonedas ha guardado sus fondos en una billetera en particular.  Si bien existen muchas y buenas alternativas, señaló que para ella la que usa es muy fácil de usar, es segura y además permite intercambiar internamente entre más de 100 tokens, entre ellos, múltiples stablecoins.

Desde su experiencia, la joven también explicó que no ha podido encontrar tantos lugares como quisiera donde pagar por productos y servicios directamente con criptos. Es por esto que ella considera estas monedas principalmente como una buena alternativa de ahorro e inversión a largo plazo.

Remesas a Venezuela sin tantos problemas

Además, concluyó que a su parecer una de las “genialidades” de esta tecnología es poder enviar y recibir dinero sin importar las barreras geográficas. A diferencia de los canales tradicionales de envío de remesas, transferir criptomonedas de un país a otro es rápido, no cobra altas comisiones, no hay tasas de cambio, ni control por parte de instituciones bancarias o gubernamentales.

En muchos países de América Latina, los venezolanos optan por servicios de remesas informales, a los que acceden a través de redes sociales para enviar dinero en bolívares a Venezuela. Una de las limitaciones de muchos de estos servicios es que ofrecen soporte para un número limitado de bancos. Si su familiar en Venezuela no tiene cuenta en ese banco, la transacción puede tardar hasta tres días en efectuarse, o no ser una opción en absoluto. Adicionalmente, este tipo de servicios implican el riesgo de caer en estafas.

Eludiendo estos inconvenientes, Villanueva explicó que envía directamente los activos digitales a la dirección de billetera digital de su mamá en Venezuela.

Ha sido una ventaja tremenda a la hora de enviarle dinero a mi familia. Mi mamá está familiarizada con Bitcoin y ahora incluso también guarda parte de sus ahorros en esa criptomoneda.

Artículo de Hannah Estefanía Pérez / DiarioBitcoin

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