Un lote de 100 BTC minados en julio de 2010 salió de un largo periodo de inactividad y fue enviado a dos carteras distintas. Galaxy Research estima que esas monedas no se habían gastado, pese a que la dirección vinculada a ellas registraba movimientos anteriores por unos 894 BTC.
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- Los 100 BTC se minaron el 13 de julio de 2010 y se movieron el 7 de octubre de 2026, tras 16 años, 2 meses y 24 días.
- Las monedas se repartieron entre dos carteras: una recibió 90 BTC y la otra, 10 BTC.
- Galaxy Research atribuyó a ese lote una revalorización de 108,69 millones por ciento y aclaró que los movimientos anteriores correspondían a otros UTXO.
🚨 100 BTC minados en 2010 vuelven a moverse
Tras más de 16 años sin gastarse, fueron transferidos el 7 de octubre de 2026. Valían cerca de USD 8 millones.
Se dividieron en dos carteras: 90 y 10 BTC. El movimiento no confirma una venta ni revela quién los controla. pic.twitter.com/ilagVmBhHO
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 8, 2026
Un lote de 100 BTC minados en julio de 2010 se movió el 7 de octubre de 2026, después de permanecer sin gastar durante 16 años, 2 meses y 24 días. Galaxy Research identificó la operación y describió las monedas como pertenecientes a la era Satoshi, una referencia a los primeros años de Bitcoin, cuando su creador pseudónimo todavía minaba BTC y la red apenas comenzaba su trayectoria.
El lote tenía un valor aproximado de USD $8 millones al momento de la transferencia, según la valoración citada en el reporte. Galaxy Research calculó que acumuló una revalorización de 108,69 millones por ciento desde que se minó, una cifra que ilustra el cambio de valor del activo durante más de dieciséis años.
La fecha de origen que se atribuye a las monedas es el 13 de julio de 2010, cuando se generaron como recompensas de minería. La diferencia entre esa fecha y el movimiento reportado permite precisar el periodo de inactividad, sin confundirlo con la edad de la dirección completa ni con la actividad anterior de otros fondos asociados a ella.
En julio de 2010, el precio por Bitcoin rondaba aproximadamente entre USD $0,05 y $0,09 por moneda, lo que significa que esos mismos 100 BTC costaban apenas unos USD $5 a USD $9.
La noticia no identifica a la persona o entidad que controlaba las monedas ni ofrece una explicación sobre el motivo de la transferencia. Galaxy Research planteó que probablemente se trate de un minero muy antiguo, pero esa caracterización es una hipótesis del equipo de análisis y no una identificación confirmada del propietario.
Dos destinos y una distinción técnica clave
Tras salir de su ubicación anterior, los 100 BTC se distribuyeron en dos carteras distintas: una recibió 90 BTC y la otra, 10 BTC. La división muestra el destino inmediato de las monedas, pero la información disponible no revela quién controla esas nuevas carteras ni qué hará con los fondos en adelante.
Las monedas originales estaban en una dirección P2PK, un formato antiguo de Bitcoin que se basa en una clave pública. Los nuevos destinos usan P2WPKH, un formato distinto que identifica pagos mediante un hash de clave pública; esa diferencia técnica describe cómo se estructuran las transacciones, pero por sí sola no explica la identidad de quien las autorizó.
Según el reporte, las dos carteras receptoras no aparecen señaladas en los exploradores de bloques consultados y no se conocen contrapartes asociadas a ellas. Esto limita lo que puede concluirse a partir del movimiento: la cadena permite observar la transferencia y los montos, pero la información citada no vincula públicamente esas nuevas direcciones con una persona, una empresa o una plataforma.
La expresión “era Satoshi” sitúa las monedas en una etapa temprana de Bitcoin, pero no significa que Satoshi Nakamoto las haya minado o poseído. La información disponible atribuye la creación de las monedas a recompensas de minería de julio de 2010 y no aporta pruebas que permitan adjudicar su control al creador pseudónimo de la red.
Por qué surgieron dudas sobre las monedas “intactas”
La publicación de Galaxy Research provocó objeciones de usuarios que repararon en que la dirección relacionada con el caso ya había tenido actividad. Según el reporte, esa dirección movió alrededor de 894 BTC en transacciones anteriores, un dato que llevó a algunos lectores a cuestionar que las monedas pudieran describirse como “intactas”.
La aparente contradicción depende de qué se esté siguiendo: una dirección puede intervenir en distintas transacciones y, aun así, ciertos fondos específicos permanecer sin gastar. En Bitcoin, las monedas no funcionan como un saldo único que permanece dentro de una cuenta bancaria; las transacciones consumen salidas concretas y crean otras nuevas, por lo que el historial de una dirección no equivale automáticamente al historial de cada unidad asociada.
Galaxy Research respondió que mantiene registros de cada UTXO y de sus movimientos históricos, con un volumen de datos que cifró en unos 1,7 terabytes. El equipo sostuvo que la dirección había estado activa anteriormente, pero que las monedas específicas de este lote no se habían movido desde 2010; su afirmación, por tanto, se refería a esas salidas concretas y no a la dirección en su conjunto.
La discusión también se relacionó con transferencias de otros lotes en 2015, 2017 y 2018, que contribuyeron a la confusión en el intercambio público. Galaxy Research insistió en que sus alertas siguen monedas determinadas a través de sus salidas de transacción, y reiteró que este grupo llevaba inactivo desde 2010 antes de la transferencia reportada.
Qué confirma el registro y qué sigue sin saberse
Bitcoin.com News informó que verificó de manera independiente los datos de la transacción y confirmó que los 100 BTC procedían de recompensas de coinbase minadas en julio de 2010. En este contexto, “coinbase” se refiere a la transacción mediante la cual se registra una recompensa de minería, no a la empresa de servicios de criptomonedas que comparte ese nombre.
La verificación citada también respaldó la distinción entre el lote recién movido y otros fondos que la dirección había transferido en años anteriores. El dato central no es que toda la dirección hubiera permanecido inactiva durante dieciséis años, sino que esas salidas de transacción no gastadas, conocidas como UTXO, no registraban movimientos desde su creación.
Un UTXO representa una salida de una transacción que todavía no se ha utilizado como entrada en otra operación. Por eso, el seguimiento de unidades específicas permite describir con más precisión la trayectoria de los fondos que una lectura superficial del historial de una dirección, donde pueden convivir salidas con historias y fechas diferentes.
El movimiento confirma que las monedas dejaron de estar inactivas y que ahora están distribuidas entre dos carteras, pero no demuestra que el propietario las haya vendido ni que planee hacerlo. Tampoco resuelve quién las controla: con la información reportada, el hallazgo ofrece una ventana a la historia temprana de Bitcoin y a las herramientas de seguimiento en cadena, mientras deja abiertas las preguntas sobre la identidad y las intenciones de quien realizó la transferencia.
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